Las Iglesias Evangélicas arman con la mira puesta en las elecciones legislativas

De cara a las próximas elecciones legislativas, comenzó a avanzar el armado político de las Iglesias Evangelistas con la intención de consolidar su presencia nacional con una estructura propia, independiente de sus tradicionales espacios de militancia.

El partido se denomina Una Nueva Oportunidad (UNO) y este mes logró llevar a cabo una asamblea general en la ciudad de Rosario, donde se formalizó la junta promotora nacional del espacio, presidida por el diputado provincial Walter Ghione (Santa Fe), secundado por Ana Valoy (Tucumán), Leandro Jacobi (Entre Ríos), Diego Villamayor (PBA) Gabriela Sosa (Corrientes), Roberto Torres (La Pampa) y Óscar Krause (Formosa), teniendo como objetivo que a fin de este año varias provincias cuenten con personería nacional.

El espacio “no tan tirado a la derecha“, según afirmara el principal referente, Walter Ghione, ya tuvo reuniones virtuales con referentes del PRO y Juntos por el Cambio como la presidenta del PRO, Patricia Bullrich, y los radicales Mario Negri y Alfredo Cornejo, Rogelio Frigerio y la Coalición Cívica.

Hace tiempo que Juntos por el Cambio comenzó a intentar captar el voto antiderechos. De hecho, Mauricio Macri recibió a los representantes del ala conservadora de los evangelistas en plena campaña para remontar la derrota en la PASO 2019.

Si bien desde el frente macrista cuentan con algunos diputados evangelistas, como la diputada nacional Dina Rezinovsky, que llegó al Congreso en la boleta de JxC (y tuvo la famosa intervención en el Congreso -convertida en viral por varios memes- donde afirmó que “¡Y si tanto les molesta Dios sáquenlo de la Constitución!”) , también los hay dentro del PJ.

En el encuentro virtual con la presidenta del PRO, Patricia Bullrich, se buscó formar parte del futuro armado ampliado de Juntos por el Cambio.

El avance del Evangelismo

Una encuesta sobre Creencias y Actitudes religiosas en la Argentina del 2019, publicado como informe de investigación del CONICET, arrojó preocupantes resultados. En un análisis comparativo con el año 2008, señala un descenso importante de la fe católica (a pesar que mantiene su mayoría) y un ascenso del evangelismo en sus distintas vertientes.

El evangelismo (y especialmente los pentecostales) se perfila cómodamente como la segunda mayor adscripción religiosa de la Argentina, con la preocupante cifra de aproximadamente 9 millones de creyentes. Un 15,3% de la población.

Si bien las distintas vertientes evangélicas son heterogeneas y hay sectores más progresistas y más conservadores, estos últimos vienen cobrando importancia en la esfera pública. Los sectores más reaccionarios se agrupan en Alianza Cristiana de las Iglesias Evangélicas de la República Argentina (Aciera), que fue quien aportó en mayor caudal de manifestantes a las marchas en contra de la ley de aborto legal, seguro y gratuito.

Vale recordar que el evangelismo operó como base militante de referentes políticos de ultra-derecha y neoliberaliberales como Donald Trump en EEUU y, principalmente, Jair Bolsonaro en Brasil. También el evangelismo apoyó abiertamente a la golpista y represora Jeanine Áñez -hermana de un infame pastor evangélico boliviano-, dictadora boliviana que derrocó el legítimo gobierno del Movimiento Al Socialismo, liderado por Evo Morales.

El avance del evangelismo sobre América Latina -histórico bastión mundial del catolicismo- preocupa de sobremanera a la Iglesia Católica. Siendo éste también, una de las razones de la elección de un latinoamericano para el papado: el argentino Jorge Bergoglio, hoy Francisco.

Más aún cuando Francisco lidera reformas históricas en el seno de la Iglesia Católica, y sostiene una postura ideológica más en consonancia con la denominada “Teología del Pueblo” que del tradicional conservadurismo católico.

En su encíclica papal “Fratelli Tutti“, el Jefe de Estado del Vaticano se pronunció contra el neoliberalismo, la especulación financiera, la explotación desmedida de recursos naturales, contra los nacionalismos reaccionarios xenofóbicos y a favor de “la función social de la propiedad privada“.

Esta posición más progresista de la máxima figura del catolicismo mundial deja en off-side a los históricos sectores conservadores argentinos que se amparaban en la fe católica para sus posturas reaccionarias. Y es en ese vacío donde avanza el evangelismo como respuesta de ultra-derecha desde la fe.

Al estudiar el caso de la influencia evangélica en el golpe de Estado a Evo Morales en Bolivia, el teólogo y filósofo Enrique Dussel señaló:

“Un nuevo fenómeno son las iglesias evangélicas que están apoyando el proceso brasileño (Jair Bolsonaro) y en Bolivia, con un hombre desaforado como (Luis Fernando) Camacho, que dice algo esencial: «Vamos a sacar de los lugares públicos la Pachamama y vamos a imponer la Biblia». Pero esa biblia no es la católica, es la de los grupos evangélicos. Toma la cultura popular de los pueblos originarios como un horrible paganismo que el cristianismo debe reemplazar a rajatabla.

Es una biblia evangélica que viene de las sectas norteamericanas que cambia la subjetividad. Se propone que el hombre deje sus costumbres ancestrales, deje las borracheras y se proponga trabajar y entrar en la sociedad consumista capitalista burguesa. (…)

Esa biblia reinterpretada desde un hombre moderno norteamericano es el origen de la posibilidad de una nueva Biblia, eso es hoy usado por la OEA y la nueva política norteamericana que se está retirando de Medio Oriente”.

Jeanine Áñez, la dictadora boliviana sosteniendo El Nuevo Testamento, la parte de la Biblia sobre la que católicos y evangelistas no tienen discrepancias.

El golpismo ya no viene de la mano de un catolicismo de derecha conservador, como en la época de Pinochet –que, al igual que las dictaduras militares argentinas, decían que tenían que “afirmar una civilización occidental cristiana católica de derecha contra el comunismo”-, sino de un evangelismo radicalizado”, sentencia Dussel.

El evangelismo y la política argentina

En las elecciones del 2019, emergieron diversos exponentes de esta renovada eclosión evangélica, entre ellos la candidatura de Cynthia Hotton junto a Juan José Gómez Centurión en una lista (Frente NOS) que se oponía abiertamente al derecho de las mujeres a abortar y que obtuvo 450 mil votos en las elecciones presidenciales.

En Santa Fe, sorprendió el éxito que tuvo Amalia Granata como candidata del espacio Unite por la Familia y la Vida, con el que velozmente rompió para formar un monobloque.

No obstante, las diversas iglesias evangélicas se encontraban divididas históricamente. Y en el último tiempo empezó a afianzarse el proyecto para unificar a varias en un solo partido nacional.

El objetivo de los pastores aglutinados en el naciente UNO es “afianzar una idea de partido nacional”, siempre ligada a la cuestión que ellos denominan “provida”, pero en esta oportunidad “no tan tirada a la derecha”. “No estamos tan al extremo como Juan José Gómez Centurión y Cynthia Hotton”, señaló Ghione.

Lo claro es que los pastores eligieron a su adversario: el gobierno nacional del Frente de Todos.

En el marco del encuentro en Rosario, la asamblea decidió “ser parte de un frente opositor al gobierno nacional”, en lo que fue la primera y principal definición política, identificando al kirchnerismo y la gestión nacional como el adversario en la contienda electoral.

Después, se decidirá la estrategia territorialmente, señalaron fuentes de UNO. “Cada provincia tendrá que interactuar con los espacios que ya viene trabajando, pero tiene libertad de acción para hacer alianzas”, explicó al respecto Ghione, sugiriendo así la posibilidad de ir con listas locales en alianzas con sectores variados, según les convenga.

Para muchos de sus dirigentes, este armado se trata de un fenómeno que va más allá de la coyuntura política argentina y marcan que:

“Las elecciones que consagraron a Jair Bolsonaro en Brasil han sido una muestra del posicionamiento y el poder de este espacio, con un apoyo explícito al actual presidente del país vecino. Y también han ganado terreno en la política en Estados Unidos y México, por citar otros ejemplos continentales”.

Necesitamos representatividad, ser parte de las decisiones que nos competen a todos. Queremos oupar lugares de decisión”, sentenció Ghione.

No es un partido confesional. Da la casualidad de que los referentes la mayoría son todos evangélicos”, afirmó su líder.

Casualidad o no, UNO lo conforman dirigentes evangelistas de cerca de una decena de provincias. Ghione señaló, entre otros a Santa Fe, Salta, Entre Ríos, Buenos Aires, Corrientes, La Pampa, Chaco, Formosa y Mendoza.

Si bien todavía están en etapa de conformación, en Juntos por el Cambio ya los ven como potenciales aliados y socios del espacio opositor a futuro.

Durante los gobiernos de Mauricio Macri en la presidencia de la nación y María Eugenial Vidal en la provincia de Buenos Aires, llegaron a tener un contacto estrecho con el Estado. De hecho, la exgobernadora les reconoció una y otra vez que “trabajan por el bien común”.

Demostración de fuerza en Córdoba

Gerardo Grosso

El arribo a la Legislatura de Córdoba del pastor Gerardo Grosso, quien este miércoles se sentará en una banca, generó una nueva preocupación en la provincia: cómo contener a los evangélicos en los partidos tradicionales y obturar que funden uno propio.

Además de abogado, Grosso es pastor de la poderosa iglesia Cita con la Vida, con casi 20 mil fieles en la ciudad de Córdoba y liderada por Carlos Belart, para quien derogar la legalización de la Interrupción Voluntaria del Embarazo o la Educación Sexual Integral son batalla de “vida o muerte“. Grosso afirmó que Belart es “su padre espiritual“.

Con 657 templos habilitados en Córdoba, 9 veces más de las iglesias católicas, los evangélicos están en un debate central respecto de cómo potenciar esa territorialidad. “¿Debemos interceder en las problemáticas terrenales o es tiempo que los hombres de Dios se hagan cargo de lo público?“, se preguntan.

En Córdoba, la preocupación del sistema político por contener a los evangélicos tiene nombre y apellido: Daniel Molina, un pastor y ex integrante de Encuentro Vecinal (partido de derecha en el que milita el nuevo legislador) que ahora tramita la personería en Córdoba de UNO.

Cabe resaltar que los distintos esfuerzos del radicalismo y el PJ cordobés por sumar una “pata evangélica” a sus proyectos no han tenido resultados prósperos, y la perspectiva de la consolidación de UNO y su alianza con JxC se afianza.

Por más que la situación de Argentina y Brasil -por comparar el caso más cercano del poderío político del evangelismo militante- son bastante diferentes, en tanto actualidad como historia, no deja de ser preocupante el avance de este sector.

Históricamente, el evangelismo se posicionó como una fe de origen cristiana de fuertes posturas conservadoras y reaccionarias, y el avance mundial de la “alt-right” (nuevo movimiento de ultra-derecha) parece venirles como anillo al dedo para subirse al colectivo de los nuevos movimientos de ultra-derecha.

Sin caracterizar de una misma forma a todas las iglesias evangelistas, es claro que el sector hegemónico de las mismas, se suma a la nueva ola derechista mundial. Y si antes lo hacía dentro de los “partidos tradicionales“, hoy buscan su propia organización autónoma e independiente.

Las protestas filo-fascistas del Euromaidan (movimiento de la alt-right) en Ucrania que llevaron al Golpe de Estado y Guerra Civil.

Ya hemos visto los desastres que estos sectores de la “alt-right” producen cuando llegan al poder (Bolsonaro en Brasil, Áñez en Bolivia, Poroshenko en Ucrania por sólo nombrar algunos) cuando no los desmadres que producen en sus violentas manifestaciones cuando son opositores o simplemente hacen una demostración de fuerza (toma del Capitolio en EEUU, protestas violentas en Francia y Bélgica).

El asalto al Capitolio, demostración de fuerza de la alt-right.

La sociedad argentina debe mantenerse alerta para no despertar a los monstruos que han asomado la cabeza en las primeras décadas del siglo XXI.

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