La Ministra de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual de la Provincia de Buenos Aires, Estela Díaz, se refirió a la media sanción del proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo en la Cámara de Diputados de la Nación.
La Ministra reflexionó junto a Marcelo Figueras en Plegarias Atendidas por Radio Provincia sobre la historia y presente del movimiento de mujeres.
Díaz estuvo en el estudio Antonio Carrizo en la Casa de la Provincia de Buenos Aires, a pocos metros del Congreso Nacional, donde la Cámara de Diputados le dio media sanción al proyecto de Interrupción Legal del Embarazo. Señaló que vivió la jornada con “entusiasmo y tranquilidad” y sobre el proyecto de ley afirmó que “la discusión no es aborto sí, o aborto no. La discusión es si el aborto va a ser clandestino o va a ser legal. Una ley no obliga a nadie”.
“Hay muchos feminismos. Todas las legislaciones que amplían derechos de mujeres se construyeron de modo transversal. El tema está en qué Estado queremos. A mi me identifica el feminismo popular, que se piensa desde una mirada de sociedad. El norte de la justicia social es con perspectiva de género. Abrazo el feminismo popular, en el barro y en el barrio, devenido en movimiento de masas”.
Recordó a Eva Perón, como una referente del movimiento de mujeres clave en la historia de nuestro país y destacó que:
“Evita no sólo plantea el voto femenino, sino la organización y la participación, pide que las mujeres sean elegidas. También hay una politización de lo doméstico. Hay un Estado presente que se completa en la casa”.
Al reflexionar históricamente al movimiento de mujeres, destacó que
“Las Madres y Abuelas fueron una bisagra. El hijo que buscaban fueron todos los hijos y la politización de la maternidad fue la resistencia a la Dictadura. Eso marcó el derrotero democrático”.
Cuando analiza la coyuntura actual y el gobierno del Frente de Todos, Díaz recalcó que coincide con la lectura que hace Cristina Kirchner: “La sociedad demanda un proyecto nacional, popular y feminista. Nos merecemos este derecho, en el año de los derechos humanos. Es una deuda de la democracia”.
Finalmente, sintetizó su posición sobre el porvenir de la lucha por avanzar en la justicia social con perspectiva de género desde políticas de Estado:
“Tenemos el desafío de que al hablar de género no sólo hablamos de mujeres y de violencia. Eso tuvo una intencionalidad política, incentivada en el macrismo, de poner a la mujer en el lugar de víctima únicamente. Otro desafío es cómo ligar lo nacional y popular al feminismo. Esto es lo que anima nuestra gestión. La burocracia del Estado sigue siendo patriarcal y tenemos que construir contracultura cuando pensamos un Estado de otro tipo. Aspiramos a que en la sociedad reine el amor y la igualdad. Eso es feminismo”.
