Este miércoles, la noticia del procesamiento de Gustavo Arribas y Silvia Majdalani eclipsó otro importante hecho relacionado con el espionaje ilegal de la AFI macrista.
Se trata de las declaraciones ante la Comisión Bicameral de Inteligencia del ex empleado de Claudio Bonadío, Bernardo Miguens, que en 2016 ingresó a la Agencia de espías y está señalado como parte del diseño de la estratégia jurídica para encubrir el espionaje a Cristina Fernández de Kirchner y el Instituto Patria.
Miguens y Martiré se negaron a responder preguntas
Tanto Bernardo Miguens, como Hernan Martiré, un espia de carrera, se desempeñaron en la Dirección de Asuntos Jurídicos de la AFI, que en los años del macrismo estuvo dirigida por Juan Sebastián De Stéfano, un radical cercano a Daniel Angelici. En esa dependencia se cree que se diseñaba el armado de causas.
Ambos se presentaron ante la Comisión Bicameral de Seguimiento de los Organismos de Inteligencia y presentaron sendos escritos, negándose a responder preguntas. Esto generó malestar entre los legisladores presentes.
El presidente de la comisión, Leopoldo Moreau, les solicitó que lean sus presentaciones y les recordó que dado que no están imputados, incurrían en una falta al no respoder las preguntas.
Concretamente, les advirtió que estaban violando la Ley de Inteligencia sin motivo aparente. En este sentido, todavía falta resolver qué hará la comisión respecto a estos agentes, que no estando imputados, se niegan a responder preguntas y obstaculizan la labor de las y los legisladores.
En cuanto a las presentaciones, Miguens y Martiré apuntaron contra la dirección de Containteligencia y negaron haber preparado “informes truchos” para presentar ante la justicia. Esto había sido declarado por otros agentes que declararon ante la comisión.
Estos se da en el contexto de la “guerra de espías” que se expresa por medios de acusaciones cruzadas entre exintegrantes del área de Contrainteligencia, vinculada a agentes de carrera, y la dirección de Jurídicos, comandada por un partidario como De Stéfano.
El rol de Asuntos Jurídicos
La direción de Asuntos Jurídicos creció enormemente durante la era Arribas – Majdalani, y está señalada como la dependencia que algunos espías señalan como el origen del armar de coartadas con el fin de esconder el espionaje ilegal que realizaba la AFI.
Asuntos Jurídicos tenía la “exclusividad de la relacion con los juzgados”, al tiempo que poseía “áreas operativas” y realizaban “escuchas telefónicas” según las declaraciones de los agentes de AFI de Contrainteligencia.
“Todo pasaba por Jurídicos” manifestó en su momento el primer director de Contrainteligencia de la AFI durante el macrismo, Diego Dalmau Pereyra, imputado en la causa de espionaje ilegal.
“Fue la estructura más fuerte de la gestión Arribas-Majdalani” indicó su sucesor, Martín Coste, procesado junto a Arribas y Majdalani recientemente.
Bonadío, Miguens y la AFI
Durante su intervención, Miguens minimizó el hecho de que trabajó en el juzgados del ícono del lawfare, el difunto juez Claudio Bonadío. Incluso se quejó de la “forzada relación” y aseguró que Bonadío no lo “fichaba”. Además, señaló que llegó a la AFI gracias a Martiré.
En su testimonio ante el poder judicial y el congreso, el jefe de Contrainteligencia, Martín Coste aseveró que cuando se supo del espionaje a CFK y el Instituto Patria en agosto de 2018, Majdalani lo envió al área de Jurídicos para que se encargue del tema.
Además, narró que al llegar encontró reunidos a De Stéfano, Martiré y Alan Ruiz, el jefe de la banda Super Mario Bros, que espíaba a la expresidenta. Según Coste, la reunión era para pergeñar una justificación de los hechos.
No obstante, los agentes de Jurídicos desmienten esta versión y la existencia de dicha reunión. Martiré asegura incluso que jamás en su carrera le dijo a un agente de operaciones como debía actuar.
Según los agentes de Contrainteligencia, Miguens era quien bajaba linea de cómo debían armarse los informes que se presentarían en sede judicial, entre ellos, el que justificaba el espionaje al Patria.
Cabe destacar que el procesamiento de Arribas y Majdalani es por haber ordenado acciones de inteligencia ilegal contra CFK y luego haber armado una cobertura legal para evitar que se advierta el ilícito.
Miguens: espionaje a CFK
Otro agente de Contrainteligencia, que declaró ante la Comisión el 16 de julio pasado, narró que entre fines de 2016 y 2017, José Padilla (segundo al mando en Jurídicos) le notificó “que no iba a tener que hablar más con él” porque “había puesto a un jefe de departamento”.
“Entonces empecé a hablar con Bernardo Miguens” señaló y fue preguntado por el rol que cumplía el ex empleado judicial de Bonadío.
“Era jefe del departamento, que dependía de Padilla. Y cuando me lo presentaron me dijeron que era una persona de mucha experiencia, porque José (Padilla) lo había traído porque él trabajaba en el juzgado de Bonadío”.
El relato del agente, de identidad reservada, continua cuando se destapa el caso del espionaje al Instituto Patria, cuando se tuvo que reunir con Miguens para diseñar los informes que presentarían ante el poder judicial para tapar las ilegalidades.
“Él me dijo qué tenía que escribir y quiénes eran los personajes. Yo tenía un bosquejo y tenía que hacer los informes para mandar a Villena y nos pidieron que hagamos todo lo que era el circuito interno, porque tenía que quedar prolijo”.
Según el testimonio del agente, dicho material se presentó en el marco de la causa G-20 que investigaba en el juzgado de Lomas de Zamora, el juez Federico Villena.
“Yo fui y Bernardo Miguens me dio instrucciones de cómo hacer las tareas. De hecho, volví a mi base, hacía las cosas y tenía que ir a verlo a Bernardo. Él me lo revisaba, lo corregía para ver si estaba bien, como lo querían. Hasta los memos me corregía. Primero fue eso, fue el informe a Villena, fueron los informes de Alan (Ruiz)”.
“Creo que el informe, si mal no recuerdo, como que no era sobre el Instituto Patria la tarea sino sobre los diversos domicilios por los cuales podía estar Cristina. Sí quiero aclarar que cuando yo tuve mi reunión con Bernardo –yo con Bernardo venía hablando desde hace muchísimo tiempo, o sea, hablábamos casi todos los días con Bernardo Miguens–, y yo le pregunté por qué lo teníamos que hacer nosotros (por Contrainteligencia) si la causa (del G-20) era de Terrorismo, él lo único que me dijo –y no fue la primera vez que me lo dijo– es que se lo pedían de arriba. Nunca me aclaró quién era de arriba”.
