Donald Trump reactivó la guerra comercial y anunció aranceles para 60 economías, sin hacerle concesiones a Argentina a pesar de los constantes guiños del gobierno de Javier Milei a Casa Blanca.
Donald Trump reactivó su ofensiva comercial con el anuncio de nuevos aranceles contra 60 economías, entre ellas la Argentina, que quedó incluida en el listado sin recibir concesiones particulares pese a los reiterados gestos del presidente Javier Milei hacia la Casa Blanca.
La medida, que comenzó a regir este viernes, se suma a una serie de decisiones arancelarias que la administración estadounidense viene aplicando en los últimos meses y que ya generaron tensiones con distintos socios comerciales.
Donald Trump reactiva la guerra comercial
La resolución fue formalizada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), a cargo del embajador Jamieson Greer, quien actuó por instrucción de Trump al amparo de la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974.
Según el organismo, las nuevas tarifas responden a investigaciones que determinaron que las 60 economías alcanzadas no aplican o no hacen cumplir de manera efectiva las prohibiciones necesarias para impedir el ingreso de productos elaborados con trabajo forzoso.
El proceso previo a la decisión incluyó dos rondas de audiencias públicas, consultas con más de 45 gobiernos y la recepción de más de 2.100 comentarios y otras 1.600 presentaciones vinculadas a las medidas propuestas. Al oficializar la resolución, Greer sostuvo:
“El presidente Trump reconoce que décadas de persuasión moral no han erradicado el trabajo forzoso de las cadenas de suministro globales. Estados Unidos mantiene una prohibición de importación de productos elaborados con trabajo forzoso desde hace casi un siglo y la aplica rigurosamente; ya es hora de que nuestros socios comerciales hagan lo mismo”.
El nuevo esquema reemplaza el arancel temporal del 10% que Washington aplicaba desde febrero bajo la Sección 122 de la Ley de Comercio, una herramienta transitoria que fijaba un límite de 150 días y que vencía este viernes.
Ese mecanismo había sido utilizado por Trump luego de que la Corte Suprema de Estados Unidos anulara su esquema anterior de tarifas globales, por lo que en esencia la lucha contra el trabajo forzado es una excusa que encontró el republicano para imponer sus aranceles.
Las nuevas tarifas alcanzan a países que representan el 99,4% de las importaciones estadounidenses. El esquema establece dos niveles principales:
- Un arancel del 10% para las economías que ya cuentan con prohibiciones vigentes contra la importación de bienes producidos con trabajo forzoso, que asumieron compromisos para implementarlas mediante un Acuerdo de Comercio Recíproco, o que aplican regímenes parciales con ese objetivo
- Una tasa del 12,5% para el resto de los países investigados.
- Un tercer grupo, integrado por la Unión Europea, Japón, Corea del Sur, Suiza y Taiwán, tendrá aranceles de entre el 10% y el 12,5% según el producto.
Entre los países ubicados en la franja más alta se encuentra Brasil, que había recibido la semana previa un arancel del 25% y que este jueves fue notificado con una tasa adicional del 12,5%, la máxima prevista en esta ronda. Los anuncios tienen lugar en la previa de las elecciones en el país.
El Gobierno brasileño rechazó la decisión y cuestionó que Washington utilice la lucha contra el trabajo forzoso como argumento para sostener su política proteccionista. La misma tasa del 12,5% fue aplicada a Colombia, país con el que la relación de Trump mejoró tras la asunción del presidente Abelardo De la Espriella.
También China, principal rival comercial de Estados Unidos, quedó comprendida en el grupo alcanzado por el arancel más alto para la totalidad de sus productos, aunque no fue mencionada como uno de los focos centrales de este anuncio puntual.
La ofensiva arancelaria se fue profundizando en las últimas semanas: además de las tarifas para Brasil, la administración estadounidense había dispuesto aranceles del 50% para numerosos productos provenientes de Canadá, en un contexto de escalada comercial que ahora se extiende a un número mayor de socios.
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¿Cómo impactan las sanciones en Argentina
La Argentina quedó ubicada en el grupo de países alcanzados por la tasa más baja del nuevo esquema, del 10%, junto con Bangladesh, Camboya, Canadá, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, India, Indonesia, Jordania, Malasia, México, Pakistán, Sri Lanka, Trinidad y Tobago y el Reino Unido.
La alícuota corresponde a las economías que cuentan con algún tipo de prohibición para la importación de productos elaborados con trabajo forzoso, que asumieron compromisos para implementarla a través de un Acuerdo de Comercio Recíproco, o que aplican regímenes parciales orientados a impedir el ingreso de determinados bienes vinculados con esa práctica.
Vale aclarar que los aranceles no afectaran a la totalidad de las exportaciones, sino a un listado de productos específico que Casa Blanca relaciona con el trabajo forzado. Entre otros items, están incluidos:
- mamíferos vivos y aves ornamentales
- derivados de origen animal para uso farmacéutico
- flores frescas cortadas como anturios, alstroemerias y lirios
- cáscaras de semillas de psyllium
- algas marinas de uso no alimentario
- extractos vegetales como aloe y centella
- bambú y ratán
- aceite de jojoba y de argán
- aceites esenciales de cítricos
- madera tropical y sus manufacturas
- corcho natural y sus derivados
- hilados y tejidos de seda
- perlas naturales
- diamantes en bruto y trabajados
- piedras preciosas como rubíes, zafiros y esmeraldas
- granallas de hierro y acero
- residuos de metales como galio, germanio e indio
En paralelo, quedaron exceptuados del recargo los alimentos, los productos energéticos, el acero, el aluminio, los automóviles y autopartes, además de materias primas cuya afectación pudiera generar problemas de abastecimiento en Estados Unidos o alteraciones relevantes en su economía.
La USTR también difundió que las exenciones buscan incentivar a los países a fortalecer sus propias prohibiciones sobre trabajo forzoso, en línea con el objetivo general declarado para toda la medida.
El anuncio se dio en un contexto en el que el Gobierno argentino había mostrado en reiteradas oportunidades gestos de alineamiento con la administración de Trump.
Sin embargo, según surge de la información difundida por la USTR, la Argentina no obtuvo un tratamiento diferenciado respecto de otros países del mismo grupo arancelario, y fue incluida junto a las 16 economías que comparten la tasa mínima del esquema.