La calma en el frente cambiario tras las elecciones duró apenas una jornada: Este martes se reactivó la presión del dólar en medio de rumores sobre la retirada del Tesoro de Estados Unidos, pero Luis Caputo insiste en que agitar el “riesgo kuka” para defender su modelo económico.
Durante la campaña electoral, el Gobierno de Javier Milei había sostenido que la presión sobre el tipo de cambio respondía exclusivamente al temor del mercado ante una eventual victoria del peronismo en las elecciones legislativas.
El propio ministro de Economía, Luis Caputo, había insistido en que el fenómeno de la suba del dólar respondía al “riesgo kuka” que habría llevado a algunos actores a cubrirse. Todo esto pese a que la expectativa de devaluación había comenzado mucho antes de la campaña.
Finalmente, el espacio que se anotó el triunfo en los comicios fue La Libertad Avanza y, aunque el lunes se registró una caída inicial del dólar, la divisa recuperó gran parte del terreno perdido en la jornada del martes, cuando volvió a trepar y alcanzó los $1.500 en algunos bancos privados.
La renovada presión sobre el tipo de cambio se produjo en medio de versiones sobre una posible retirada del Tesoro de Estados Unidos del mercado argentino, que generó nerviosismo entre los operadores locales. Es que la injerencia estadounidense mantuvo a flote al Gobierno de Javier Milei en las ruedas previas.
En la previa de que abriera la rueda de mercado, Caputo publicó un mensaje en redes sociales cambiando su discurso. Según él, en realidad no alcanzaba con que el peronismo perdiera las elecciones de 2025, sino que sería necesario que directamente desaparezca cualquier alternativa política de este tipo para acallar los ruidos en el mercado.

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Pese al triunfo, la calma del dólar duró poco
La euforia inicial que siguió a la victoria electoral del oficialismo duró apenas una jornada. El lunes, el dólar mayorista había iniciado la rueda en $1.350, su menor valor en un mes, tras desplomarse un 9,5% respecto del viernes previo a las elecciones.
Sin embargo, el martes la divisa volvió a recalentarse y cerró en $1.470 en el mercado mayorista, recortando casi la mitad de la baja registrada el día anterior. En el Banco Nación, el tipo de cambio se ubicó en $1.445 para la compra y $1.495 para la venta, mientras que en entidades como el Banco Ciudad, Credicoop y Macro ya alcanzó los $1.500 para la venta.
El dólar blue se mantuvo a la par del oficial en $1.470, mientras que el MEP escaló 2,7% hasta $1.475,07 y el contado con liquidación cotizó a $1.485,99. El volumen operado del segmento de contado alcanzó los u$s571,596 millones, por encima del valor comerciado el lunes, mientras que en el mercado de futuros se operaron u$s2.766 millones.
Los contratos de futuros, que habían registrado grandes descensos en la jornada del lunes, volvieron a anotar alzas generalizadas. El contrato para fin de octubre se elevó 3,2% a $1.474, mientras que a fin de año se espera un tipo de cambio a $1.545, con un alza superior al 1,6%.
Gustavo Quintana explicó que “la inminencia del fin de octubre genera, como pasa en todos los fines de mes, la avidez por cobertura y cierre de posiciones, un factor que también contribuye a alimentar la demanda”.
El nerviosismo que se apoderó del mercado cambiario el martes estuvo vinculado a versiones sobre una posible retirada de Scott Bessent del mercado argentino. Fuentes del sector atribuyeron la caída inicial del lunes a que el Tesoro de Estados Unidos había aprovechado el previsible derrumbe post electoral para recuperar parte de los dólares invertidos.
El rumor que circuló en la city porteña el martes fue que Bessent ordenó que el Tesoro deje de intervenir en Argentina, luego de concretado el objetivo de que Milei ganara las elecciones intermedias. Esa versión agitó a los operadores locales y contribuyó a la renovada presión sobre el tipo de cambio.
El nerviosismo también estuvo relacionado con comunicados de Bessent sobre la situación de Tailandia y Malasia, donde se encuentra actualmente, en los que reclama que esos países eviten la manipulación cambiaria para obtener ventajas competitivas. La incógnita es si le pedirá lo mismo a Argentina (no sería sorpresa y ya el FMI venía reclamando algo similar).
A pesar de los intentos oficiales por controlar la situación, el Gobierno volvió a mostrarse incapaz de frenar la suba de la divisa. Las reservas brutas del Banco Central cayeron 288 millones a 40.771 millones de dólares, pese a que el yuan que representa casi la mitad de las reservas está en el valor más alto del año.
La presión dolarizadora refleja la dificultad del Gobierno en acumular reservas, en parte por una posición ideológica de Milei que se opone a las compras del Banco Central por considerar que implican emisión monetaria con impacto inflacionario, pero también porque se agotaron los dólares genuinos provenientes de la actividad comercial.

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Para Caputo, el kirchnerismo debe desaparecer
Por su parte, Caputo publicó un mensaje en su cuenta de X tras las elecciones, en el que volvió a agitar el fantasma del “riesgo kuka”, que para él no solo es responsable de las subas del dólar, sino también de la falta de inversiones extranjeras (pese a que estas se desplomaron con la llegada de Milei al gobierno).
“Creo que es muy sano para el país que se pelee la oposición. Más que nunca en esta elección quedó en evidencia el riesgo kuka. Ya estaba claro en agosto del 2019, cuando Mauricio Macri perdió por amplio margen las primarias. Pero si a alguno le quedaba alguna duda, ya no la hay”, escribió el ministro.
Sus dichos dan cuenta de lo sesgado de su análisis, ya que omiten mencionar que una situación similar había atravesado el gobierno de Alberto Fernández luego de las PASO 2023, cuando La Libertad Avanza se anotó una victoria y la debacle económica se aceleró, agitada también por los discursos inflamatorios del propio Milei.
Sea como fuere, Caputo decidió reacomodar la narrativa oficial que había sostenido durante la campaña. Ahora afirmó que no alcanza con que el kirchnerismo pierda las elecciones, sino que directamente debe dejar de existir como opción política.
“Si queremos graduarnos de país serio, que pueda atraer inversiones que den trabajo a nuestra gente, la alternativa política no puede ser más el kirchnerismo/comunismo“, expresó, repitiendo su ya conocida confusión entre ambas opciones políticas.
El titular del Palacio de Hacienda argumentó que la inestabilidad política desalienta las inversiones a largo plazo. “Ningún país serio ofrece esa volatilidad política. Y las inversiones en la economía real no sólo buscan rendimientos. Son inversiones de largo plazo que lo que más buscan es previsibilidad“, enfatizó.
“Mientras la opción de gobierno sea un candidato kirchnerista, seguiremos estancados como país, porque el capital y las inversiones fluirán a otros países”, afirmó, “la oposición tiene dos años para construir una alternativa racional. Ojalá lo hagan y enterremos el pasado nefasto de los últimos 20 años de una vez por todas”.
El intento del Ministro de condicionar a los candidatos de la oposición ya de por sí resulta alarmante y antidemocrático, aunque también llama la atención la fragilidad de un modelo económico que requiere la extinción de fuerzas políticas que planteen alternativas.
Sus dichos son un guiño para el sector de los gobernadores de Provincias Unidas, que se habían presentado como una tercera fuerza prometiendo que acompañarían el modelo de Caputo y Milei. Caputo ya se había manifestado de forma positiva sobre ellos en la previa de las elecciones, aunque finalmente el espacio se anotó una derrota catastrófica en los comicios.
Creo que es muy sano para el país que se pelee la oposición. Mas que nunca en esta elección quedó en evidencia el riesgo kuka. Ya estaba claro en agosto del 2019, cuando Macri perdió por amplio margen las primarias. Pero si a alguno le quedaba alguna duda, ya no la hay.
Si…— totocaputo (@LuisCaputoAR) October 28, 2025
¿Qué dejó la rueda de mercado del martes?
Mientras tanto, el optimismo por el resultado electoral se mantuvo sobre el valor de los activos financieros, con bonos y acciones terminando en alza por segunda rueda consecutiva. Los bonos de la deuda pública y las acciones de empresas privadas que cotizan en las bolsas porteña y de Wall Street registraron ganancias de dos dígitos.
Sin embargo, la suba de la divisa se registró pese a una fuerte intervención en el mercado de futuros y una suba de la tasa de interés para las imposiciones en pesos. Las tasas en pesos terminaron en un promedio de 93% de Tasa Efectiva Anual para la caución a un día y de 166% TEA para las REPO, donde opera el BCRA, expresando la falta de liquidez del sistema.
Durante la rueda se observaron operaciones tendientes a bajar el precio, como una oferta de 30 millones de dólares y simultáneamente una orden de compra por el mismo valor a un día, típica maniobra para descomprimir la jornada trasladando la presión al día siguiente.
Otro factor que contribuyó a la presión cambiaria fueron las declaraciones de Caputo sobre el mantenimiento del sistema de bandas, lo que para el mercado significa que seguirá el dólar barato. En las agencias de viaje advirtieron que el lunes crecieron fuerte las consultas, lo que anticipa que continuará la demanda de dólares por parte de ahorristas y turistas.
Días atrás, Caputo había sostenido que las elecciones legislativas eran más determinantes que las presidenciales de 2027, al considerar que funcionan como una validación del programa económico. El ministro había expresado que “el voto que no es K y que no va a La Libertad Avanza es un voto perdido, me da lástima por los argentinos”.
Mientras el mercado no perciba capacidad de acumular reservas genuinas, se mantendrá la presión dolarizadora con expectativa de devaluación que termina generando una aceleración de la inflación, un escenario que el Gobierno busca evitar pero que enfrenta crecientes dificultades para controlar sin el respaldo de dólares genuinos provenientes del comercio exterior.

