El presidente Alberto Fernández retomó su actividad en Bali, Indonesia, luego de presentar una gastritis erosiva con sangrado que lo obligó a suspender su participación en la cumbre del G20, y mantuvo una reunión bilateral con su par chino Xi Jinping, tras la cual se habría confirmado la ampliación del swap con el gigante asiático por 5 mil millones de dólares.
Fernández y Xi dialogaron durante 20 minutos en el Hotel Mulia bajo estrictas condiciones de seguridad.
El presidente estuvo acompañado por el canciller Santiago Cafiero, el ministro de Economía, Sergio Massa, la portavoz Gabriela Cerruti, el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello, el vicejefe de Gabinete, Juan Manuel Olmos, la secretaria de Energia, Flavia Royón, y la jefa de gabinete de la Cancillería, Luciana de Titto.
La reunión entre los mandatarios se convocó para profundizar la relación bilateral y debatir las asimetrías que existen en la balanza comercial entre ambos países. En cierto sentido, Fernández buscaba endurecer la postura con China
Para el Ejecutivo hay un problema en esa relación bilateral, que el país viene arrastrando hace unos diez años, y que se basa en que la relación es desigual, con un déficit muy grande en la balanza comercial.
El déficit con China, explican, es de 8 mil millones de dólares anuales y, en total, desde 2013, de unos 57 mil millones. Es decir, un monto similar a la deuda externa que el gobierno de Mauricio Macri tomó con el FMI.
En ese marco, desde el Ejecutivo evaluaban plantear algunas soluciones posibles para generar un equilibrio en la balanza comercial y que la relación entre ambas naciones mejore.
Con ese objetivo, desde la comitiva presidencial confirmaron este martes que tras el encuentro entre Alberto y Xi en Bali, este martes se cerró un acuerdo con China para la ampliación del swap de monedas por 5 mil millones de dólares.
Con la ampliación, se busca fortalecer las reservas del Banco Central y el objetivo es que los fondos sean de libre disponibilidad.
“La ampliación del swap es un tema que venimos trabajando desde hace muchos meses y no teníamos respuesta. Hoy nos informó el presidente Xi es que autorizó al gobierno chino a que Argentina disponga libremente de 35 mil millones de yuanes, lo que significan 5 mil millones de dólares“, afirmó Alberto en una breve declaración a la prensa.
El Jefe de Estado argentino destacó:
“Es una gran noticia, lo agradecimos profundamente. Me explicó el presidente Xi que era una excepción absoluta que hace China con Argentina y así lo tomamos y agradecemos”, destacó el presidente.
Por su parte, el ministro de Economía, Sergio Massa, afirmó ante periodistas argentinos:
“Es decisión del gobierno chino ampliar el uso del swap en 5 mil millones de dólares, que vienen a fortalecer nuestras reservas frente al mercado único y libre de cambios, dando mayor fortaleza para el Banco Central y la posibilidad de disponer de más herramientas para garantizar, sobre todo, las importaciones de las pequeñas y medianas empresas, de las industrias argentinas, que a veces tienen el temor de no poder acceder a los dólares”.
La formalización de la ampliación, detalló el funcionario, se concretará en los próximos 30 días.
Un swap (o “intercambio”, en español) es un mecanismo por el cual dos agentes (gobiernos, bancos, empresas) se comprometen a cambiar divisas o dinero en ciertas fechas. La operación no se realiza de forma inmediata sino que se efectúa en “cuotas”, es decir montos y fechas previstas a lo largo de un período acordado.
El primer acuerdo entre los bancos centrales argentino y chino se firmó en 2009, durante la Presidencia de Cristina Fernández de Kirchner. En 2014 firmaron un segundo acuerdo, que fue renovado en 2017, ya con Mauricio Macri, y complementado a fines de 2018 con un acuerdo. Y en 2020, durante la actual gestión de Fernández, se hizo oficial un nuevo convenio.
Comenzó sólo como un respaldo financiero ante posibles crisis, pero en 2014 se activó por primera vez. Y los datos disponibles del último acuerdo de 2020 muestran que el monto del intercambio rondaba en aquel entonces los 18.500 millones de dólares.
El parte médico de Alberto
Tras llegar al evento del G-20, Alberto Fernández posteó lo siguiente en su cuenta oficial de Twitter:
“Mantendré reuniones con líderes mundiales y disertaré en encuentros y sesiones plenarias sobre salud, seguridad alimentaria y energética, infraestructura e inversión global. Para construir un mundo más justo, debemos recuperar la paz”.
Después empezó a sentirse mal, y abandonó el recinto de sesiones por recomendación de la Unidad Médica Presidencial.
Cafiero reemplazó a Fernández en la primera ronda de debate. A su lado estuvo Massa. El canciller leyó el discurso presidencial, que duraba exacto tres minutos.
La emergencia médica significó que Alberto no pudo participar de las dos sesiones de debate, el almuerzo oficial y el evento organizado por Joseph Biden para analizar un fondo de infraestructura destinado a competir con los programas chinos de financiamiento en América Latina, Asia y Africa.
El primer parte oficial sobre la salud de Alberto Fernández, cuando aun se encontraba en el hospital general de Bali, sostenía lo siguiente:
“En el día de la fecha, el Señor Presidente de la Nación, Dr Alberto Fernández padeció un episodio de hipotensión y mareos. Por tal motivo se decidió realizar los estudios de diagnóstico de rigor a fin de preservar su salud y evitar complicaciones”.
Un segundo parte médico profundizó la condición del primer mandatario:
“En el día de la fecha el Señor Presidente de la Nación Argentina, Dr. Alberto Ángel Fernández fue evaluado medicamente, se diagnosticó una gastritis erosiva con signos de sangrado, recibió el tratamiento médico adecuado encontrándose en buen estado de salud y reanudando sus actividades con control médico”.
Fernández tuvo “un episodio complicado” porque “sangró mucho y eso le provocó la descompensación“, según explicaron fuentes de Presidencia.
Tras el tratamiento médico indicado, el Jefe de Estado retomó sus actividades y protagonizó el encuentro con Xi Jinping.