Reuniendo a casi todo el Frente de Todos, Cristina Fernández de Kirchner brindó otra de sus clases magistrales en las que desarmó el discurso “libertario” y propuso elaborar un programa de gobierno. En clave política, buscó bajar el tono de las internas; subió al ring electoral a Javier Milei; apoyó la gestión de Sergio Massa y reclamó rediscutir el acuerdo con el FMI. No habló de candidaturas pero sugirió que no se presentará.
En la presentación de la Escuela Justicialista Néstor Kirchner expuse sobre la Argentina circular, a 20 años de la elección del 27 de abril del 2003. Les dejo el discurso completo.@EJNKar https://t.co/k4oSIbj3XQ
— Cristina Kirchner (@CFKArgentina) April 28, 2023
De candidaturas y programas
El Teatro Argentino de La Plata y sus alrededores se colmaron de funcionarios, dirigentes, militantes y ciudadanos de a pie para escuchar las palabras de la vicepresidenta en la inauguración de la Escuela Justicialista Néstor Kirchner, esperando por alguna definición de la líder del peronismo.

Allí se dieron cita ministros nacionales y provinciales y toda la plana mayor de la dirigencia kirchnerista: el gobernador bonaerense Axel Kicillof, el ministro del Interior Eduardo “Wado” de Pedro, el diputado nacional Máximo Kirchner, el ministro bonaerense Andrés “Cuervo” Larroque; como así también intendentes, legisladores, referentes y funcionarios de otras tribus del Frente de Todos (FdT).

El kirchnerismo y el massismo, representado en sus delegados del Frente Renovador, fueron quienes ocuparon los lugares centrales dentro del Teatro platense. Por su parte, la ministra de Desarrollo Social Victoria Tolosa Paz fue la única figura del otrora “albertismo” que estuvo presente en el acto.
Pese a la multitud que esperaba definiciones contundentes, no hizo ningún anuncio respecto a candidaturas o al armado de campaña del oficialismo, pero dejó en claro que ante las elecciones, más allá de los nombres, el peronismo tendrá que organizarse bajo “un programa de gobierno” para que “nada vuelva a depender de una persona“.
“Tranquilos, paciencia, no se hagan los rulos“, atajó Cristina cuando las dos mil personas presentes comenzaron a corear por primera vez “Cristina presidenta“. Para luego completar con “no, presidenta no“.
Más tarde, refiriéndose en concreto a los planes económicos de los sectores liberales, CFK deslizó otra definición:
“Tengo miedo porque mis nietos puedan crecer en un país tan injusto, tan inequitativo. Yo ya viví y dí lo que tenía que dar, pero temo por los jóvenes, por los pibes, porque hay demasiada cobardía e hipocresía”.
Uno de los puntos reiterados por la titular del Senado a lo largo de toda su exposición fue sobre la imperante necesidad de conformar un “programa de gobierno“:
“Es necesario que vuelva a haber en la Argentina un programa de gobierno en donde discutamos las cosas de las que estuvimos hablando hoy. No hay que pelearse. Siento hacia nuestra patria un amor infinito, como millones de argentinos, y tenemos la obligación de dar la discusión y el debate”.

“Necesitamos un programa y ver cómo vamos a manejar nuestros recursos naturales“, dijo, y mencionó al litio y a Vaca Muerta. “Tenemos que saber -aclaró- que no hay salvaciones milagrosas“.
“No creamos que porque tenemos Vaca Muerta nos va a salvar vaca muerta o el litio. Nos va a salvar el trabajo, la tecnología la innovación cuidar los recursos generar redistribución del ingreso que reproduce una sociedad más justa y más equitativa“.
Derribando mitos liberales y confrontando con Milei
La primera parte de la exposición, CFK se dedicó a derribar mitos instalados desde el establishment económico, respecto a la incidencia del déficit fiscal en la inflación, el control cambiario -y la subsiguiente brecha cambiaria- y sobre todo los supuestos beneficios de la “dolarización”.
Durante el acto, la expresidenta se refirió acerca de las “ideas del pasado que ya fracasaron” que quieren instalar desde la oposición. Aunque no los mencionó con nombre y apellido, señaló al padre de la convertibilidad, Domingo Cavallo, y al candidato libertario Javier Milei.
“La convertibilidad fue una idea o una solución que se le ocurrió a un señor de ojitos claros (en alusión a Cavallo) que luego fue ministro de Economía, que también tiene discípulos de ojitos claros ahora (en referencia a Milei) en el presente que dicen que fue el mejor Ministro”.
“Dijeron que un peso era igual a un dólar, fue la dolarización de la economía. Una dolarización no extrema de moneda, pero fue una dolarización”, planteó.
En este aspecto, recordó que esas políticas significaban una “disciplina fiscal muy dura pero también que primero hubo que capturar todos los plazos fijos de los bancos y el déficit casi fiscal del Banco Central“.
“La convertibilidad se sostuvo con los dólares de las privatizaciones y cuando se acabaron, con los dólares del endeudamiento que la Nación tomaba para que la base monetaria estuviera respaldada”, concluyó en su explicación.
“Eso no duró, obviamente”, agregó Cristina y recordó que la medida trajo aparejada una apertura comercial “indiscriminada” y un aumento de la desocupación. “Ahora a 20 años nos vienen a decir que ese plan que fracasó es la solución“.
Cristina recordó durante su discurso en La Plata que la convertibilidad le explotó al gobierno de Fernando De la Rúa y no “al que la había creado”.

“Pero la campaña de la Alianza -insistió-, para llegar al poder, había sido ‘vamos a sostener la convertibilidad’, y terminó todo como empezó: con la captura de todos los plazos fijos más todos los depósitos“.
“Salió la gente a la calle, muertos, violencia, represión. Esta la historia de la convertibilidad en la República Argentina, que es la historia de la dolarización“, recordó la vicepresidenta.
“En esta Argentina circular, el pasado aparece otra vez en el presente. Hoy estamos en una situación en la que figuras, ideas y hechos del pasado parecen querer venir a instalarse para condicionar el presente y tal vez frustrar el futuro“.
Respecto a la alianza Juntos por el Cambio, les recordó su pasado en La Alianza de De la Rúa. Sin nombrarlos, hizo referencia a Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal, Patricia Bullrich, Gerardo Morales y Ricardo López Murphy -quien ”duró diez días y lo echó la Franja Morada por querer arancelar las universidades”, advirtió sobre el diputado nacional-. Fue acaso uno de las pocas dedicatorias a Juntos y no mucho más, ya que Cristina hizo énfasis en la figura de Milei.
“Acá no es casualidad que la única dirigente condenada, perseguida y a la que intentaron asesinar es una sola. No quiero ser autoreferencial pero esos mamarrachos que andan diciendo que la casta tiene miedo. ¿De qué? Si nunca te pasó nada hermano, si nunca te pasó nada, ¿qué me venís a joder que te tenemos miedo? ¿De dónde? Caraduras, caraduras. Es increíble”, apuntó la vice contra las amenazas del libertario.
El acuerdo con el FMI y la gestión de Massa
Como era de esperarse -como indicaba el título de la clase- la dos veces presidenta dedicó varios pasajes de su discurso a cuestionar al FMI y sus “recetas enlatadas” que generan inflación y crisis económicas.
CFK quiere lo mismo que el ministro de Economía, Sergio Massa: que el organismo crediticio cambie las condicionalidades del acuerdo, que la Argentina pueda intervenir en sus mercados para controlar al dólar y que las metas estén atadas a una variable de crecimiento.

“La inflación está atada siempre a la falta de dólares en una economía bimonetaria. A esa restricción externa histórica de la Argentina se le sumó una vocación de la sociedad de elegir como moneda de reservas al dólar. Queremos fundamentalmente que se revisen las condicionalidades, hay que discutir que las sumas que se paguen estén atadas al superávit comercial y no al déficit”, subrayó la vice.
Cristina no apoyó explícitamente a Massa, aunque sí implícitamente. Se refirió a él en repetidas ocasiones como “Sergio” o “el ministro”, y ponderó positivamente su intervención en la mesa de dinero del BCRA para controlar la crisis cambiaria, como así también el swap de monedas con China que activó este miércoles.
Internas en el FdT
Hacia el final de su discurso la vicepresidenta se refirió a la interna del FdT:
“Creo que tenemos la obligación de dar discusión y debate, pero primero cuando le dijimos a los compañeros en Avellaneda que sacaran el bastión del mariscal no es para dárselo en la cabeza a otro compañero y compañera sino para poder ayudar a pensar una sociedad y un país diferente y ver cómo podemos contribuir cada uno de nosotros”.
Cristina llamó a no “pelearse”: “solos no hacemos nada, ni llegamos a ninguna parte“, sugirió la vice luego de definirse como “pingüina” en contraposición a los nombres coloquiales de “palomas” y “halcones” de la oposición.
Finalmente, CFK pidió un gran acuerdo con las distintas fuerzas políticas que al menos se limite a lo económico:
“Nos tenemos que sentar todas las fuerzas políticas. No quiero ponerme de acuerdo con todo lo demás. Pero tenemos que ponernos de acuerdo en esto para que funcione el país. Para que no sea un parto cada elección y que no sea un drama cada movimiento cambiario en la República Argentina”, planteó.
Tras el discurso de más de una hora, la Vicepresidenta se acercó para dialogar con los militantes que se acercaron a escucharla en las inmediaciones del teatro:
“Hay que debatir, bajar a discutir, a pelear por las ideas, por la patria, por la historia y por la memoria“, los convocó.
