En la última resolución del juez federal Alejo Ramos Padilla, el magistrado defendió los argumentos con que lleva adelante la investigación, como también la razón por la que el expediente sobre la red de inteligencia y extorsión permanece en su despacho. El juez expone con claridad los elementos probatorios que lleva reunidos y cómo esas piezas fundamentan y sostienen sus medidas.
Ramos Padilla sabe que el peso de sus fallos es todo el respaldo que tiene frente a una entente judicial, política y mediática que intenta deslegitimar su investigación o al menos, arrebatársela para que duerma el sueño de los justos.
El documento emitido el jueves 12 de abril, no sólo amplió el procesamiento contra Marcelo D’Alessio y dispuso la prisión preventiva de los ex policías Ricardo Oscar Bogoliuk y Norberto Aníbal Degastaldi, y del ex AFI Rolando Hugo Barreiro, sino que también señaló tres grandes ejes en los que se ramifica la investigación.
El entramado de esta red de inteligencia y extorsión pone en juego la responsabilidad de la Agencia Federal de Inteligencia en manos del amigo del presidente, Gustavo Arribas, la figura de la diputada nacional Elisa Carrió como principal vínculo con la política partidaria y el rol fundamental de ciertos sectores del periodismo hegemónico.
Una agencia con poca inteligencia
En la mencionada resolución, el juez solicitó al titular de la Agencia Federal de Inteligencia, Gustavo Arribas, que “de forma urgente, dé cuenta de toda la información producida en el marco de las posibles actividades de ‘contrainteligencia’ que pudieren existir sobre los procesados y/o la asociación ilícita aquí investigada“. Además pidió el detalle de “todas aquellas actividades u operaciones de dicha agencia en las que pudieren haber participado en cualquier carácter”.
En el escrito el magistrado expone claramente un razonamiento que deja al gobierno nacional en un lugar poco cómodo:
La actuación de D’Alessio fue tan pública que, al menos, debiera haberse activado algún mecanismo tendiente a averiguar si el nombrado pertenecía o no a los organismos con los que él mismo públicamente se identificaba
Además señala que “resulta llamativo y hasta difícil de entender que esta circunstancia no despertara ninguna alerta de los organismos específicamente dedicados a desactivar y contrarrestar este tipo de organizaciones o personas”, por lo que, “al menos, ha existido una enorme impericia por parte de aquellos que debían controlar y evitar que organizaciones de estas características se desenvolvieran con total impunidad”.
Incluso, alertó que:
Estaríamos en presencia de una particular y grave vulnerabilidad del Sistema Nacional de Inteligencia, tanto en lo que respecta a la Inteligencia Nacional como a la inteligencia Criminal.
Sus conclusiones hacen foco en las responsabilidades de Arribas como funcionario y su impericia al llevar a cabo sus tareas como titular de la AFI.
D’Alessio, “vocero real” de Elisa Carrió
El allanamiento a Marcelo D’Alessio permitió acceder a los documentos que poseía en su computadora, en los cuales llevaba un registro de sus operaciones. En uno de ellos puede leerse: “Conformación de pensamiento y acciones de Elisa Carrió. Vocero real de la señora“.
El archivo de texto que contenía dicho material llevaba como como nombre “Síntesis de investigaciones actuales” y para el juez:
constituye un documento de relevancia probatoria, no sólo porque puede considerarse enteramente como ‘no contaminado’, sino porque parecería englobar diversas actividades de espionaje ilegal como una suerte de carta de presentación o currículum vitae del que D’Alessio, y demás miembros de la organización, podrían valerse para exhibir el contenido y resultado de sus operaciones
La relación de Marcelo D’Alessio con la diputada y líder de la Coalición Cívica conecta de forma directa la asociación ilícita con el mundo de la política, concretamente con una de las principales aliadas del presidente Mauricio Macri y abanderada de la embestida judicial contra Cristina Fernández de Kirchner y exfuncionarios del anterior gobierno.
El nombre de Carrió se repite frecuentemente en las escuchas que figuran en el expediente, y es referida por D’Alessio como consumidora del material de inteligencia producido por él y su grupo, así también como un objetivo interno para lograr que impulse acciones específicas. Además aparece como una referencia compartida con gran parte de sus interlocutores.
En las conversaciones, Elisa Carrió aparece fuertemente vinculada con Daniel Santoro, periodista del Grupo Clarín, y hasta, la principal figura del mundo del periodismo en esta asociación ilícita.
La vinculación con el periodismo hegemónico y el poder judicial
En el mismo archivo de texto que se mencionó anteriormente, D’Alessio escribió bajo el título “De Vido, Baratta, Moyano y D’Elía” que “Tras avanzar sobre los dos ex funcionarios del Minplan sobre tema GNL, ahora nos encontramos realizando un libro de pronta publicación de editorial Planeta“. A continuación, el agente explica “a partir de la publicación, entendemos que un Juzgado Federal deberá citar al autor y sus fuentes que colaboraron en ‘ON’ para avanzar en una investigación“.
Ramos Padilla señala que “no parece casual la aparición pública sistemática en diversos programas televisivos y la publicación de notas de opinión en medios gráficos por parte de Marcelo D´Alessio“, ya que “de ese modo generó paulatinamente los vínculos estrechos y necesarios con periodistas especializados, con miembros de las producciones periodísticas y hasta con empresarios mediáticos“.
En la resolución, el magistrado remarca que:
La llegada masiva a la opinión pública es una herramienta necesaria y de enorme efectividad para realizar operaciones de acción psicológica.
Esta línea se profundiza a partir de los testimonios Romina Manguel y Alejandro Fantino, panelista y conductor de Animales Sueltos, programa emitido por América TV, donde D’Alessio y Santoro compartían cámara.
Otro de los documentos secuestrados a D’Alessio es el de la carpeta “Operación Fantino“. En un informe con fecha 14 de noviembre de 2018, dirigido a R.B. (presuntamente Rolando Barreiro, el ex AFI también detenido), el falso abogado da cuenta de que una situación llamativa: “Habiéndome comunicado hoy vía WhatsApp con el periodista Daniel Santoro, con quien me une una amistad por haber escrito varios libros junto a él, me comentó su deseo de renunciar al ciclo Animales Sueltos”.
Según Ramos Padilla, el objetivo de dicho informe era de “reportar los supuestos vínculos de los periodistas y desentrañar el modo en que se había organizado la reunión que había mantenido Alejandro Fantino con la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner”. D’Alessio allí también da cuenta que Santoro, entre insultos a Fantino, le dijo: “No sabe que yo estoy alineado con Carrió. Yo me tengo que ir de ahí, Marce”.
Para el juez resulta fundamental exponer la “pata periodística” de la red ilegal que investiga. Sobre su vinculación con los delitos cometidos, Ramos Padilla advierte:
Debo señalar, una vez más, que la actividad de los periodistas sin duda hace al sostenimiento del Estado de Derecho, la libertad de expresión y los valores democráticos. Sin embargo, en algunos casos puede ocurrir que la actividad de alguno esté concatenada con una maniobra previa de espionaje ilegal.
En esa misma línea, señaló que “será el conocimiento de tal circunstancia por parte de aquél que participa materialmente de este entramado el elemento diferenciador determinante para juzgar su responsabilidad penal frente al caso concreto”.
