Caputo cedió al FMI y comenzará a devaluar al ritmo de la inflación

El gobierno de Javier Milei modificó el esquema de bandas cambiarias y anunció un programa de acumulación de reservas como había pedido el FMI y pese a que el propio libertario aseguraba que una medida de este tipo sería inflacionaria.

Tras meses de resistencia y discursos libertarios defendiendo el esquema cambiario vigente, el gobierno de Javier Milei anunció que, a partir de enero de 2026, las bandas de flotación del dólar se actualizarán según la inflación y el Banco Central iniciará un programa de compra de reservas que podría alcanzar los 17.000 millones de dólares.

La decisión llega apenas dos semanas después de que el propio presidente explicara durante una hora ante empresarios por qué no compraría reservas, argumentando que esa medida era inflacionaria.

El giro representa una capitulación ante las presiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de los mercados financieros internacionales, que venían reclamando medidas concretas para fortalecer la posición de reservas del país.

La situación se precipitó tras el fracaso de la licitación de deuda de la semana pasada, donde el gobierno apenas logró captar 910 millones de dólares a una tasa de 9,47%, muy por debajo de los 1.500 a 2.000 millones esperados.

Bandas cambiarias y acumulación de reservas

Santiago Bausili, presidente del Banco Central, presentó el nuevo esquema que comenzará a regir desde el 1° de enero. El mecanismo establece que el techo y el piso de la banda de flotación cambiaria evolucionarán mensualmente al ritmo correspondiente al último dato de inflación informado por el INDEC, con un desfase de dos meses.

Actualmente, las bandas se actualizan a un ritmo fijo de 1% mensual, pero con el nuevo sistema se ajustarán según el porcentaje de inflación que oscila entre 2% y 3%. El organismo monetario explicó que, dado que el ritmo de deslizamiento no se ajusta por la inflación de Estados Unidos, el techo de la banda se incrementará en términos reales a lo largo del tiempo.

En cuanto a la acumulación de divisas, el BCRA proyecta que la base monetaria pase del 4,2% actual al 4,8% del PBI para diciembre de 2026. Este escenario base permitiría comprar alrededor de 10.000 millones de dólares, sujeto a la oferta de flujos de la balanza de pagos.

Si la demanda de dinero aumentara un punto adicional del PBI, las compras podrían escalar hasta 17.000 millones de dólares sin requerir esfuerzos sostenidos de esterilización. Se trata de un objetivo ambicioso para un gobierno que ve cada vez más cerca el pago de abultados vencimientos.

El desafío inmediato del gobierno es hacer frente a vencimientos por 4.500 millones de dólares en enero, para lo cual el Tesoro deberá seguir comprando divisas en el mercado en las nueve jornadas hábiles que restan hasta fin de año.

Además, durante 2026 deberá obtener otros 14.000 millones de dólares para hacer frente a compromisos con bonistas y organismos internacionales, compitiendo con el BCRA y el sector privado por las divisas disponibles en una economía con escasez estructural de dólares.

El monto diario de intervención será del 5% del volumen operado en el mercado cambiario. Además, el Central se reserva la posibilidad de realizar “compras en bloque” que, según el comunicado oficial, servirían para no afectar el buen funcionamiento y la estabilidad del mercado.

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Un cambio a pedido del Fondo Monetario Internacional

En conferencia de prensa, Bausili reconoció explícitamente que el nuevo programa monetario se elaboró en coordinación con el FMI.

El funcionario explicó que cada modificación al programa económico “se hace en coordinación con el FMI” y remarcó que el gobierno mantiene una “línea de trabajo fluida” con el organismo. También aclaró que el Tesoro de Estados Unidos está al tanto por ser accionista del Fondo, aunque negó intromisiones directas.

Esta admisión confirma las sospechas del mercado sobre la presión que venía ejerciendo el organismo multilateral. La vocera del FMI, Julie Kozack, había advertido previamente que:

“La política monetaria y cambiaria deberían tener aportes más ambiciosos para acumular reservas, lo que ayudará a Argentina a afrontar eventuales shocks y facilitará el acceso a los mercados”.

El cambio de rumbo resulta particularmente llamativo considerando las declaraciones previas del equipo económico. Hace apenas un mes, Luis Caputo aseguró en la convención de la UIA que “las bandas están bien calibradas, en particular el techo”.

Y hace dos semanas, Milei dedicó una larga exposición ante empresarios para explicar por qué no compraría reservas y se burló de quienes le pedían hacerlo, argumentando que empujaba el precio del dólar.

Esta no es la primera vez que el gobierno libertario debe retroceder en sus posiciones. Antes de la renovación del acuerdo con el FMI, Milei y Caputo rechazaban enfáticamente el sistema de bandas y defendían el tipo de cambio fijo, incluso con una columna del presidente publicada en La Nación. Pocos días después, el FMI les impuso las bandas.

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La medida augura un 2026 con presión inflacionaria

Los analistas anticipan que el nuevo esquema tendrá impacto sobre la inflación del próximo año. La combinación de acelerar la devaluación y la compra de reservas con emisión monetaria sugiere que el Índice de Precios al Consumidor mantendrá un piso mensual de entre 2% y 3% durante 2026.

En enero, la banda se ajustará al 2,5% correspondiente a la inflación de noviembre, y en febrero se espera otro ajuste similar por la inflación de diciembre. Este mecanismo de indexación por inflación pasada preocupa a varios especialistas, que advierten sobre el riesgo de generar mayor inercia inflacionaria.

El economista Tomás Baioni observó que “ajustar las bandas por inflación pasada aumenta la inercia” y reclamó metas explícitas de reservas. Por su parte, Hernán Letcher completó la idea señalando que “con la indexación del dólar se debilita el tipo de cambio como ancla y el ajuste sigue cayendo sobre los salarios”.

Christian Buteler, analista financiero, advirtió que “a partir de ahora vamos a estar todos mirando cómo es la implementación: cuándo realmente empieza, cómo termina comprando. Hay muchas condiciones legales y depende de la demanda de dinero y de que el mercado tenga la profundidad suficiente”.

Desde Wall Street, el banco JP Morgan había distribuido días atrás un informe advirtiendo que una recalibración del marco cambiario y la introducción de un programa de acumulación de reservas:

“Serían catalizadores positivos para el crédito, permitiendo a Argentina aprovechar el apoyo de Estados Unidos, atraer inversión directa y reconstruir los colchones financieros antes del ciclo electoral de 2027″.

Ahora que pasaron las elecciones de 2025, Milei y su equipo apuestan a aprovechar el año impar para asestar un nuevo golpe a los salarios (que irá acompañado por el ajuste que augura el Presupuesto 2026) para llegar más cómodos a las elecciones de 2027.

Más allá de los tiempos electorales, el FMI celebró las medidas. Como era de esperar, la vocera Kozack declaró: “Celebramos las medidas para fortalecer el marco monetario y cambiario y reconstituir los colchones de reservas”.

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