La campaña anti Argentina trascendió las redes, pero el gobierno elige mantener el silencio

La campaña de desprestigio contra Argentina que creció en redes sociales durante el mundial 2026 ya derivó en episodios de violencia contra argentinos en el exterior e incluso llegó al Congreso de Estados Unidos, pero hasta ahora el gobierno de Javier Milei decidió no expresarse al respecto.

Durante el desarrollo del Mundial 2026 se desató en redes sociales una campaña de fuerte tono anti argentino que, con el correr de los días, dejó de ser un fenómeno digital para expresarse en hechos concretos: agresiones, insultos y episodios de violencia contra argentinos en distintos países, principalmente en España.

Pese a la magnitud que alcanzó la situación, el Gobierno de Javier Milei optó por el silencio y su principal preocupación pública pasó por intentar capitalizar políticamente el desempeño de la Selección, sin emitir un solo pronunciamiento oficial para responder a los ataques recibidos por el país en el plano internacional.

La campaña anti argentina trascendió las redes

La ofensiva comenzó a tomar forma a medida que la Selección avanzaba en el torneo y se consolidó tras la final ante España. Lo que en un primer momento fueron publicaciones aisladas en redes sociales terminó convirtiéndose en un fenómeno amplificado por actores, músicos, streamers, empresas e influencers con millones de seguidores en distintas partes del mundo.

Uno de los episodios que más repercusión tuvo fue el del actor estadounidense Samuel L. Jackson, quien calificó a la Argentina como “el país más racista del mundo” y llamó públicamente a no apoyar al equipo albiceleste.

En esa misma línea se sumaron figuras como el español Javier Bardem, quien sostuvo que había que respaldar a España porque, según su planteo, Argentina “apoya el genocidio en Gaza“, en referencia a la posición internacional del Gobierno de Milei, y llegó a plantear que el conjunto español representaba una forma de “ganar limpio”.

A esas voces se agregaron publicaciones de personalidades como Mia Khalifa, Pedro Pascal, Tyrese Gibson, el cantante Niall Horan y streamers como Speed, El Xokas e Ibai Llanos, además de publicaciones de empresas como Duolingo.

El eje central de toda esta narrativa fue la idea de una supuesta “historia de racismo” en la Argentina, una caracterización que no encuentra correlato en la realidad del país y que, en gran parte de los casos, provino de personas oriundas de naciones con historiales de discriminación racial mucho más extensos y documentados.

El caso más evidente es el de Estados Unidos, país que mantuvo la segregación racial de manera legal hasta bien entrado el siglo XX: recién en 1964 el Congreso estadounidense aprobó la Ley de Derechos Civiles, a la que siguieron la Ley de Derecho al Voto (1965) y la Ley de Vivienda Justa (1968).

En contraste, en la Argentina la igualdad ante la ley para personas de distintos orígenes étnicos estaba garantizada décadas antes del siglo XX, sin que haya existido en su historia un sistema de segregación racial sistemática impulsada por el Estado, como sí ocurrió en países como Estados Unidos.

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Las agresiones a argentinos en el exterior

La hostilidad que circuló en redes sociales tuvo su correlato en hechos concretos de violencia, principalmente en España, tras el triunfo de ese seleccionado en la final.

Se difundieron videos que muestran a grupos de personas con camisetas de España persiguiendo e insultando a personas con indumentaria argentina en la vía pública durante la noche, además de un grupo arrojando botellas e insultando a una mujer argentina desde un balcón y otro grupo golpeando y arrojando botellas a un colectivo con pasajeros argentinos.

También circuló el testimonio de una española que, en la fila de un supermercado, le dijo a un argentino “váyase a Argentina“. En otro de los episodios registrados, una joven argentina que caminaba por la calle recibió el insulto “a tomar por culo te vas tú, payasa” por parte de una mujer española.

Otra, envuelta en la bandera de España, le advirtió “¿quieres ver cómo te robo el móvil, guapa?“. Según relató la propia damnificada en la red social TikTok, tras esa amenaza guardó su teléfono celular y la agresora le pegó dos veces en la espalda.

Uno de los episodios de mayor repercusión fue el de un grupo de personas golpeando a un joven con una camiseta albiceleste en el andén del subte de Madrid, cuyo video fue publicado inicialmente por un medio con sede en Barcelona y luego eliminado de sus redes.

En el plano laboral y profesional, la escritora Débora Perugorría relató en un comentario de TikTok que se le cayeron numerosos proyectos de trabajo, algunos sin explicación y otros con el argumento explícito de que “no puedo apoyar a un país racista”. Su testimonio fue replicado por otros usuarios que dijeron atravesar situaciones similares.

También se reportaron casos de discriminación en ámbitos académicos y profesionales fuera del país, como el de una argentina que participaba de un congreso en Europa y relató haber sido objeto de burlas por su nacionalidad por parte de la gran mayoría de los asistentes.

La cantante española Rosalía, que tiene previstos cuatro shows en el Movistar Arena de Buenos Aires, generó críticas de usuarios argentinos al republicar en TikTok un video de Mia Khalifa en el que se calificaba a los argentinos como “perlas”, término que en el registro coloquial remite a alguien sinvergüenza, vago o problemático.

Tras la repercusión negativa que generó el repost, parte de sus seguidores argentinos comenzó a difundir información sobre cómo tramitar el reembolso de las entradas ya adquiridas.

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El tema llegó al Congreso de Estados Unidos

La discusión sobre un supuesto racismo argentino trascendió las redes sociales y las calles hasta llegar al Congreso de los Estados Unidos, país que paradójicamente está afectado por una violencia racial largamente documentada.

La congresista demócrata Jasmine Crockett, legisladora por el estado de Texas, formuló declaraciones en ese sentido durante una audiencia pública en Washington en la que interrogaba a autoridades del Museo Nacional de Historia Estadounidense sobre desigualdad racial en su propio país.

En ese marco, Crockett le preguntó al historiador David Blight sobre la final del Mundial: “Los dos últimos equipos fueron Argentina y España. Parecía que la gran mayoría del mundo apoyaba a… ¿Argentina? O, en realidad, estaba en contra de Argentina. ¿Y a qué se debía eso? Deme una explicación, si se atreve a aventurar una“.

El historiador respondió que “España fue el mejor equipo; tal vez por eso contaron con el apoyo del público”. Sin embargo, la legisladora descartó esa explicación y sostuvo: “También existe una historia de racismo en lo que respecta a Argentina”.

Frente a estas afirmaciones, el director de Desarrollo Productivo de la fundación Fundar, Daniel Schteingart, difundió datos oficiales para contrastar el nivel real de discriminación en la sociedad argentina.

Según explicó, utilizando información de la encuesta internacional Integrated Values Survey, que mide el rechazo social hacia vecinos de otra raza, solo el 2,7% de los encuestados argentinos manifestó incomodidad ante esa posibilidad.

Esa cifra ubica a la Argentina por debajo de los índices de Estados Unidos (3,2%) y Francia (3,7%), y muy por debajo del 12,7% registrado en España, el país con el que la Selección argentina disputó la final del torneo.

La consultora en comunicación digital Marisol De Ambrosio, especializada en el análisis de comunidades online, estudió el fenómeno y explicó que en la previa de la final “empezó a mezclarse lo futbolístico con lo cultural” en el marco de una “campaña de desprestigio internacional” que arrancó con la acusación de racismo y derivó luego en señalamientos de corrupción.

Según su análisis, el objetivo de fondo fue la deshumanización y el aislamiento de la población argentina. De Ambrosio también señaló que “el sentido y sobre todo el sentimiento circula” y agregó: “Nuestra percepción de los hechos, sucesos, personas y cosas que pasan en el mundo está mucho más forjada por sentimientos que por argumentos”.

En esa misma línea sostuvo que “por eso ‘dato no mata relato’, porque el relato es el contexto del sentimiento y la razón jamás está por arriba de la emoción”, y remarcó que la legitimidad de estos discursos no depende solo de lo que se publica en redes sociales, sino de la influencia de “líderes sociales, culturales y de opinión”.

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El silencio del Gobierno de Javier Milei

Pese a la magnitud que alcanzó la campaña contra la Argentina, con repercusión en medios, redes sociales, hechos de violencia callejera e incluso en el Congreso estadounidense, ni el presidente Javier Milei ni el canciller Pablo Quirno realizaron declaraciones públicas para responder a las acusaciones ni para expresar respaldo a los argentinos afectados.

De hecho, en oportunidades anteriores el propio Milei y sus funcionarios se expresaron negativamente sobre Argentina. Recientemente, el vocero presidencial Adrián Ravier comentó “siendo un país bananero, nunca vamos a recuperar las Malvinas”.

En otra oportunidad, el libertario habló despectivamente del país cuando se le preguntó por la situación de la industria nacional. En aquella oportunidad, defendió la apertura de importaciones haciendo una comparación con Suiza, asegurando que, si el país europeo no importara, solo podría comer chocolate.

Más allá de que el chocolate proviene de Centroamérica, su caracterización de Argentina fue lo más llamativo: “Bueno, nosotros en Argentina solamente comeríamos dulce de leche. Tendríamos unos problemas de sobrepeso tremendos porque sería lo único que comeríamos. Y andaríamos con biromes en colectivo nada más. O sea, no tenemos muchas más cosas”.

Durante el mundial, también optó por confrontar con el gesto de los jugadores que desplegaron una bandera por la soberanía de las Islas Malvinas. Mientras los medios británicos se hacían eco de la situación, el presidente trató a los jugadores de irresponsables.

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