La ministra de Salud, Carla Vizzotti, y la secretaria Legal y Técnica, Vilma Ibarra, brindaron una conferencia de prensa en Casa Rosada para referirse a la actualización de la ley de vacunas y el acceso a dosis pediátricas. Las funcionarias brindaron detalles del DNU que firmará el presidente Alberto Fernández en las próximas horas para subsanar la dificultad que tenía la ley de vacunas y poder acceder a vacunas de Pfizer, Moderna y Janssen.
El Ejecutivo busca, de esta forma, encontrar un camino para lograr tres objetivos vinculados con las vacunas contra la covid, todos con trasfondo político: que lleguen a la Argentina las aproximadamente tres millones de dosis que Estados Unidos está dispuesto a donar y que sería un desplante a Washington no recibirlas; acceder a la vacuna de Pfizer esencialmente para usarlas en menores de edad, aunque ya hay otras alternativas y terminar con las polémicas, planteadas por la oposición y los grandes medios, alrededor de la provisión de vacunas de origen norteamericano.
En Estados Unidos rige un fondo de garantías que cubre los posibles juicios para todas las vacunas, no sólo para las del coronavirus, y se está buscando una salida de ese tipo, ya sea a través de una garantía que daría Covax o de un fondo establecido.
Durante su intervención, Ibarra afirmó:
“El Presidente tomó la decisión de firmar un DNU para que la Argentina pueda adquirir vacunas pediátricas y pueda ampliar el espectro de vacuna disponibles contra el Covid. Es el resultado de un proceso de conversaciones con las empresas que proveen las vacunas”.
Y agregó:
“El presidente nos instruyó para compatibilizar las peticiones de los laboratorios y los intereses de la población y el proceso de vacunación. Fue un proceso largo y se trabajó mucho con los equipos técnicos y jurídicos”.
“En los contratos firmados y futuros rigen cláusulas de confidencialidad, es usual y la ley regula esto. Los funcionarios debemos respetarlos porque se involucra nuestra responsabilidad. Hay cosas que no vamos poder decir por el marco legal”, explicó Ibarra.
Al mismo tiempo, confirmó que el DNU será publicado este sábado y anticipó que establece “algunas modificaciones a la ley vigente“.
“Creamos un fondo de reparación Covid-19 para el pago de indemnizaciones ante la eventualidad de que una persona pueda ser dañada por la aplicación de la vacuna. Este fondo existe en muchos países del mundo”, remarcó Ibarra.
Asimismo, apuntó que “se suprime la negligencia como supuesto de responsabilidad para quienes tienen a su cargo el proceso de desarrollo y provisión de la vacuna contra el Covid-19“, y señaló que respecto de maniobras fraudulentas y conductas maliciosas, se cambió el término a “conductas dolosas“.
Por su parte, Vizzotti recalcó:
“Esto abre 3 posibilidades de recibir vacunas: los convenios bilaterales que tenemos con distintos laboratorios, el mecanismo COVAX con mejoras y las oportunidades de donación de diferentes estados, especialmente de Estados Unidos con mayor cercanía”.
A su vez, puso en valor el hecho de que “casi el 40 porciento de la población inició el proceso de vacunación contra el coronavirus” y consignó que “ya llegaron 27 millones de dosis”.
“Este DNU simplifica la negociación con todos los laboratorios. Se genera un marco legal superador para adquirir todas las vacunas y para todas las edades“, indicó.
El mes pasado, la administración de Joe Biden anunció que donaría a varios países del mundo, entre ellos la Argentina, millones de vacunas de Pfizer, Moderna y Janssen, pero advirtió que cada país debía encargarse de adecuar sus marcos legales para que sea posible la donación.
En la sesión del jueves en la Cámara de Diputados, había fracasado una iniciativa de Juntos por el Cambio para amoldar la legislación en favor de Pfizer a través de la eliminación del término “negligencia” de la actual ley.
El macrismo intentó un apartamiento de reglamento, que lejos estuvo de conseguir los dos tercios de los presentes.
“Estamos esperando la confirmación del laboratorio, porque no vamos a seguir cambiando leyes todas las semanas si no van a dar el acuerdo suficiente. Vamos a modificarla si tenemos garantías de que la industria va a vender las vacunas“, retrucó el diputado Pablo Yedlin, titular de la Comisión de Salud de la Cámara Baja.
Por otro lado, en verdad, la Argentina ya tiene vacunas más que suficientes para inmunizar a toda la población adulta y deberá multiplicar los métodos y los vacunatorios para aplicar todas las dosis que van llegando.
Es más, ya hay funcionarios que se quejan porque la vacuna Sputnik V, que se almacena a -17 grados, resulta incómoda desde el punto de vista logístico. Más complicado es el manejo de Pfizer a -70 grados, aunque el laboratorio está entregando las dosis en una conservadoras especiales que ya no requieren ultra-freezers porque en ellos las vacunas se mantienen alrededor de cinco días.
Aún así, la logística se complica, sobre todo cuando el objetivo de la Argentina es salir casa por casa, con heladera conservadora, para vacunar a los que faltan.
Los tres motivos de la iniciativa del Gobierno
Más allá de la obvia necesidad de avanzar con la inmunización de la población, la inciativa del Gobierno tiene tres principales razones. La primera es que busca es terminar con el argumento de que la Argentina obstaculizó una donación de vacunas de Estados Unidos. Pesa mucho la relación con Washington.
La segunda razón tiene que ver con la aplicación pediátrica de la vacuna Pfizer, la que más se instaló internacionalmente para aplicarse en menores.
Sin embargo, también aquí pesa la política. Sinopharm, que se aplica a menores en China, es casi seguro que estará aprobada en un mes también en la Argentina. De manera que el país dispondrá de millones de dosis para los chicos entre 3 y 18 años, que de todas maneras recién serán vacunados en agosto o septiembre, después de todos los mayores, que son los de riesgo.
Hay una franja, los menores con comorbilidades, que -según los especialistas, sería bueno que se vacunen con Pfizer. Son unos 300.000.
La tercera razón es sólo política. Terminar con el debate con la oposición que siempre le hace de coro a las posturas de Washington. Es público y notorio que no hay una cuestión ideológica porque la Argentina hoy aplica masivamente la vacuna de Oxford-AstraZeneca, que es de origen británico.
Pero la oposición ha enarbolado la bandera de Pfizer y la idea es terminar con esa controversia. Por supuesto, que los grandes medios y la oposición ya encontrarán otras objeciones.
El avance del plan masivo de inmunización
La Argentina está recibiendo millones de vacunas y, si no aparecen inconvenientes, a fin de mes estará vacunada, al menos con una dosis, la totalidad de los mayores de 18 años del país. Además, el índice de rechazo es bajísimo: se inscribieron para vacunarse casi el 85 por ciento de los adultos. Es uno de los índices de rechazo más bajos del mundo. Y eso que decían que las vacunas que traía el gobierno eran veneno.