Tanto INDEC como las consultoras privadas mostraron una nueva caída del consumo y dan cuenta del estancamiento generalizado del sector, que no ve muestras de la recuperación en V que prometió Javier Milei.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) reveló que el consumo masivo experimentó un nuevo retroceso en mayo. Las cifras oficiales muestran que las ventas en supermercados registraron una caída del 1,2% respecto a abril, interrumpiendo dos meses consecutivos de incipiente crecimiento.
En términos interanuales, los supermercados mostraron un incremento del 6,1% comparado con mayo de 2024, aunque esto se debe a los bajos números de 2024. Además, esta cifra positiva no logra compensar la estrepitosa caída del 9,8% que habían experimentado durante ese año.
La comparación evidencia que el consumo en las grandes superficies comerciales permanece muy por debajo de los niveles históricos previos al gobierno de Javier Milei, y complican cualquier posibilidad de alcanzar la mentada “recuperación en V” prometida por el libertario.
El panorama se complica al analizar el comportamiento de otros canales de distribución. Las ventas en mayoristas, que funcionan como indicador del consumo en almacenes y comercios de menor escala, registraron una caída interanual del 4,9% en mayo.
Este descenso resulta particularmente significativo considerando que en el mismo mes de 2024 ya se había producido un desplome del 13,3%, lo que significa que las ventas actuales están por debajo incluso de los peores momentos del ajuste económico inicial.
A nivel intermensual, los mayoristas presentaron un magro crecimiento del 0,7%, insuficiente para compensar la baja del 3% registrada entre marzo y abril. Esta dinámica refleja un estancamiento generalizado que abarca múltiples canales de comercialización.
El desplazamiento de canales que se había observado en meses anteriores, donde los consumidores migraban desde grandes supermercados hacia comercios de barrio, comenzó a mostrar signos de agotamiento.
Este fenómeno había sido atribuido tanto a factores positivos, como la reducción de la inflación que disminuye la necesidad de realizar compras de stock, como a aspectos negativos relacionados con la pérdida de capacidad adquisitiva de amplios sectores de la población.
En contraposición, el INDEC informó que las ventas en shoppings experimentaron un crecimiento del 6,2%, una de las pocas noticias positivas para Casa Rosada.
Scentia confirma el deterioro con datos de junio
Los números oficiales de mayo encuentran continuidad en las mediciones privadas correspondientes a junio. La consultora Scentia, especializada en análisis de consumo masivo, reportó que las ventas generales experimentaron una caída del 0,8% interanual durante el sexto mes del año.
El informe de Scentia revela que las cadenas de supermercados fueron nuevamente las más afectadas, con una baja del 6,4% interanual y del 2,6% intermensual. En el acumulado de enero a junio, estas cadenas registraron un retroceso del 5,4% comparado con el mismo período de 2024.
Los mayoristas replicaron la tendencia negativa con una caída del 6,4% en junio, acumulando una baja del 4,7% en el primer semestre. Esta performance confirma que el desplazamiento hacia comercios de proximidad también encuentra límites en el deterioro generalizado del poder adquisitivo.
Por el contrario, los autoservicios independientes mantuvieron cierto dinamismo con un crecimiento del 1,8% interanual, aunque este incremento resultó insuficiente para compensar las pérdidas en otros segmentos. Al interior de este canal, las ventas de alimentación subieron 7,2%, contrastando con la caída del 5,2% registrada en las grandes cadenas.
El análisis por categorías de productos refleja las prioridades de un consumo cada vez más restringido. Los alimentos mostraron un incremento del 4,9%, confirmando que las familias priorizan la adquisición de bienes básicos.
En el extremo opuesto, las bebidas con alcohol experimentaron la mayor contracción con una caída del 15,1%, mientras que las bebidas sin alcohol retrocedieron 8,6%.
Los productos de higiene y cosmética registraron una baja del 4,7% a nivel general, con caídas más pronunciadas en el canal mayorista donde alcanzaron el 17,3%. Los artículos de limpieza presentaron un crecimiento del 2,1% en el total, aunque con comportamientos dispares según el canal de comercialización.
El comercio electrónico se destacó como la excepción positiva con un repunte del 14,6% en junio y del 8,5% en el acumulado semestral. Las farmacias también mostraron resistencia con un crecimiento del 5,6% mensual y del 6,7% semestral.
Scentia advirtió que en junio el consumo se ubicó al 86,6% de los niveles registrados en enero de 2023, evidenciando el deterioro acumulado en el período. El dato cobra particular relevancia considerando que estos meses coincidieron con los menores índices de inflación no solo del gobierno actual sino desde 2020.

Pesimismo empresarial se profundiza en el sector
La Encuesta de Tendencia de Negocios del INDEC, correspondiente a supermercados y autoservicios mayoristas, reveló el clima de pesimismo que domina al sector comercial. El Indicador de Confianza Empresarial (ICE) registró una caída del 1,8% en junio, marcando el segundo descenso consecutivo tras la baja del 4,3% de mayo.
Al consultar sobre los factores que limitan la capacidad de expansión comercial, el 61,6% de los encuestados señaló la baja de la demanda como principal obstáculo. Esta respuesta casi triplica a quienes identificaron el costo laboral (23,3%) y la competencia sectorial (5,5%) como limitantes principales.
La evaluación sobre la situación comercial actual refleja el deterioro del sector: apenas el 6,8% consideró que su situación es “buena”, mientras que el 65,8% la calificó como “normal” y el 27,4% como “mala”. Las expectativas para el trimestre julio-septiembre no muestran optimismo, ya que el 80,8% entiende que el panorama se mantendrá igual y solo el 15,1% prevé mejoras.
En materia de aprovisionamiento, el 17,8% de los comerciantes afirmó que reducirá la cantidad de mercadería solicitada a proveedores, señal inequívoca de la contracción esperada en las ventas. Esta perspectiva negativa se traslada al mercado laboral, donde uno de cada cuatro comerciantes (23,3%) anticipó que reducirá su plantel de empleados en los próximos tres meses.
Respecto a la evolución de precios, el 43,8% reportó aumentos durante junio, mientras que el 50,7% mantuvo sus valores sin modificaciones. Para los próximos tres meses, el 52,1% anticipó nuevos incrementos, el 45,2% espera estabilidad y apenas el 2,7% prevé reducciones.
La encuesta, realizada en junio antes de la disparada del dólar, capturó un momento de particular debilidad en las expectativas empresariales. Los resultados confirman que la pérdida de poder adquisitivo de los asalariados impacta directamente en la demanda, generando un círculo de retroalimentación negativa que afecta tanto las ventas actuales como las perspectivas futuras del sector.


