Fernán Quirós: "Los libertarios de mi partido no quieren restricciones"

El Gobierno nacional no llegó a un acuerdo con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para imponer nuevas restricciones por las diferencias para frenar la circulación nocturna a partir de las diez de la noche, en una suerte de toque de queda.

Santiago Cafiero volvió a recibir a autoridades porteñas y bonaerenses en el día de mayor contagios en Argentina desde que se inició la pandemia y no pudieron llegar a un entendimiento, tras dos días de debates.

Tanto en el Gobierno nacional como en el porteño aseguran que hay voluntad de consensuar restricciones, pero lo que demora el anuncio es la falta de acuerdo en la oposición. “Los libertarios de mi partido no quieren restricciones“, dijo Fernán Quirós en la reunión.

El ministro de Salud es partidario de aplicar medidas pero encuentra resistencia en Juntos por el Cambio. Quirós es considerado un funcionario sensato por la Casa Rosada y tiene el pulso del sistema de salud porteño, que empieza a mostrar signos de exigencia. Pero en la cúpula de JxC impera una mirada más ideológica que sanitaria.

No por nada, quince minutos después de terminada la reunión en la Rosada, el frente opositor, con Patricia Bullrich a la cabeza, sacó un comunicado en el que pide que no haya restricciones.

El Gobierno nacional se encuentra entonces en la encrucijada de publicar un DNU -el anterior vence el viernes- sin el apoyo de la oposición, que había acordado durante todo el año pasado el grueso de las medidas tanto con la Rosada como con la gobernación bonaerense.

Ahora la traba principal es por la franja horaria y la metodología para limitar la “nocturnidad“. El Gobierno nacional propone cerrar todo de 22 a 6 durante tres semanas y Horacio Rodríguez Larreta pide que el cierre sea desde la medianoche.

El jefe de gabinete de la Ciudad, Felipe Miguel y llevó a la reunión los datos del impacto que podría tener una medida como la que quiere el Gobierno nacional en los comercios gastronómicos.

Los enviados porteños dijeron que el 20% de los restaurantes ya cerró y que si se imponen nuevas restricciones podría cerrar el 50%, porque esta vez no tendrán la ayuda de ATP y ya empezaron a pagar los créditos de 12 meses de gracia que recibieron el año pasado. Si se pierden la franja de 22 a 24, se perderán el turno de mayor consumo, aseguran en el sector, en donde amenazan con un cacerolazo.

Sin embargo, la discusión con el Gobierno no pasa sólo por dos horas de diferencia. La Rosada, con el apoyo de Axel Kicillof, quiere prohibir la circulación nocturna. El problema no está tanto en los restaurantes, que acondicionaron lugares al aire libre y tienen protocolos, sino las reuniones sociales, en donde se produce la gran mayoría de los contagios por la falta de cuidados.

Por eso, prohibir la circulación con una suerte de toque de queda, dificultaría los encuentros.

En ese sentido buscan imitar el ejemplo de países europeos que ya aplicaron este tipo de restricciones. En Francia, por ejemplo, los ciudadanos que violan el “toque de queda” nocturno pagan una multa de 200 euros la primera vez y otra de 5000 euros si son interceptados en la calle por segunda vez.

La falta de acuerdo sobre esta medida obligó al Gobierno a ignorar la otra propuesta que empujan ministros de Salud del interior y cuenta con el aval de Vizzotti: ir a una cuarentena dura de dos semanas.

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