Terminó de concretarse el rompimiento de “Los Irrompibles“, la agrupación que conduce Leandro Santoro, muy cercano al presidente Alberto Fernández. Tras separase del diputado oficialista, la militancia conformó el grupo “Fuerza Colectiva“, un nuevo espacio que mantiene su identidad radical pero se pliega abiertamente con la conducción de Cristina Fernández de Kirchner.
Así quedó expresado durante el acto en el que se acercaron importantes dirigentes porteños del kirchnerismo, como el senador Mariano Recalde, los legisladores Javier Andrade, María Bielli y Magdalena Tiesso, pero también referentes de varios espacios como Lorena Pokoik y Facundo Martínez (Unidxs y Organizados), Matías Gallastegui (El Hormiguero) y Estanislao Susini (Peronismo Militante), entre otros.
El acto, que se realizó en el espacio cultural María Franco, del barrio de Boedo, dejó varios mensajes que dan testimonio de la traumática ruptura de la agrupación que supo conducir Santoro, apadrinado por el presidente Fernández.
El punto de inflexión de la ruptura fue el apoyo inconsulto del diputado nacional al pacto oficial con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la negativa a movilizar el 24 de marzo, pese a que la militancia radical oficialista pedía hacerlo.
“Para construir un mañana de liberación nacional y latinoamericana, hay que luchar desde hoy contra el individualismo, el derrotismo, las vanidades y el posibilísimo que reina entre propios y extraños. Fuerza Colectiva nace como espacio para generar nuevas ideas, indagar en las políticas públicas actuales y a través del diálogo y trabajo colectivo, proponer e invitar a personas quienes se sienten a veces al margen de ‘La Política’ a participar”, sostiene el documento fundacional de la agrupación que va en línea con las críticas volcadas por los militantes radicales contra Santoro al que, antes de romper, le cuestionaban su personalismo extremo y falta de inclusión de la agrupación.
“Una unidad electoral es un pacto de dirigentes circunstancial y eso debe verse corroborado en una gestión gubernamental cumpliendo su contrato electoral“, continuaron en sintonía con las críticas de diferentes dirigentes kirchneristas a la gestión del albertismo
En otro tramo del documento, plantean que la unidad “no sirve con la gente afuera, nos lo demuestran los indicadores sociales y nos lo corroboró la ciudadanía en las urnas” y, para rematar los contraste, señalan que “eso lo ha entendido muy bien y lo sintetiza Cristina Fernández de Kirchner, la conductora estratégica del movimiento nacional, popular, democrático y feminista“.