Mientras la Ciudad de Buenos Aires sigue postergando deliberadamente a los docentes en su operativo de vacunación, toma represalias contra el sector más precarizado de quienes ejercen la docencia. Tienen contratos por fuera del estatuto y se los están dando de baja. Ya los habían obligado a “voluntariados” forzosos como atender “repatriados” en hoteles o asistir a runners en parques.
Docentes porteños que trabajan en la modalidad de Jornada Extendida denunciaron este miércoles que el Ministerio de Educación de la Ciudad está dando de baja los contratos de aquellos trabajadores que solicitan dispensas o que alegan no poder participar de clases presenciales por integrar grupos de riesgo.
El programa de Jornada Extendida es un modelo impulsado por la polémica ministra Soledad Acuña y por su mano derecha, Fabián Capponi, director general de Educación de Gestión Estatal del ministerio de Educación porteño, que, según vienen denunciando los gremios y volvieron a sostener hoy desde Ademys, “significa una profundización escandalosa de la precarización laboral y salarial”.
Por fuera del estatuto docente, ese programa afecta a más de mil maestros y maestras precarizados que perciben magros sueldos y se trabajan en las escuelas públicas de la Ciudad, en talleres en contraturno, sin aguinaldo ni licencias ni ninguna garantía de estabilidad laboral.
Este sector es el que está denunciando despidos masivos de quienes dicen no poder cumplir con los arbitrarios parámetros de presencialidad dispuestos por el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta, por ser personas de riesgo o por convivir con familiares que lo son.
“Jornada Extendida usó por fuera de toda norma a trabajadores a los turistas a los hoteles, y hoy despiden a compañeros con asma u otras afecciones. Jornada Extendida es el nido territorial de Fabián Capponi, ladero de Soledad Acuña”, sostuvo este miércoles Jorge Adaro, secretario adjunto de Ademys.
La flexibilización de la relación laboral entre los trabajadores del Programa Jornada Extendida y la CABA los obligó a hacer tareas de “voluntariado” forzoso durante la cuarentena, como atender a los “repatriados” en hoteles porteños o asistir a los runners en parques y avenidas, bajo la presión de perder sus puestos de docencia.
Los gremios vienen denunciando hace tiempo la política de “paralelización” del sistema educativo porteño, a través de este programa creado por la gestión PRO en 2016 con la excusa de dar cumplimiento a la Ley Nacional de Educación, que establecía la ampliación de la jornada escolar para asegurar mayor cantidad de horas de clases. En la práctica, dio pie a un modelo de contratos basura y precarización.