Axel Kicillof encabezó la columna del Movimiento Derecho al Futuro en la masiva marcha convocada por la CGT para rechazar la reforma laboral que impulsa Javier Milei y que finalmente se tratará en el Congreso en febrero.
Este jueves se desarrolló en Plaza de Mayo una masiva movilización convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT) para rechazar el proyecto de reforma laboral que impulsa el gobierno de Javier Milei.
La protesta reunió a miles de trabajadores sindicalizados, dirigentes políticos, organizaciones sociales y referentes de movimientos de derechos humanos bajo un sol abrasador. La convocatoria fue una muestra de fuerza que se llevó adelante mientras el Senado discutía el proyecto en comisiones.
El gobernador bonaerense Axel Kicillof fue una de las presencias destacados de la jornada. El mandatario provincial encabezó la columna del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) que marchó hasta la Casa Rosada.
Acompañamos la movilización convocada por las centrales sindicales contra la reforma laboral que el Gobierno nacional busca disfrazar de modernización, pero que no tiene un solo elemento en favor de los trabajadores y solo empeora sus condiciones laborales.
Todos los días vemos… pic.twitter.com/xPgO9i8Gqr
— Axel Kicillof (@Kicillofok) December 18, 2025
Junto a él estuvieron varios funcionarios de su gabinete e intendentes ligados a su espacio político para expresar su oposición frontal al proyecto que el Senado finalmente el gobierno debió postergar hasta febrero.
Tras su participación en la manifestación, Kicillof explicó que “este proyecto de reforma no tiene un solo elemento que beneficie las condiciones de las y los trabajadores: en un contexto en el que todos los sectores la están pasando mal, esta ley podría empeorar aún más la situación de la inmensa mayoría de nuestro pueblo“, sostuvo el gobernador.
El líder opositor apuntó contra el gobierno nacional por impulsar políticas económicas destructivas para el empleo: “Todos los días vemos cierres y suspensiones, consecuencia de un Gobierno nacional que le da la espalda a la producción”. “Fueron sus políticas las que han destruido 250 mil puestos de empleo en los últimos dos años”, agregó.
Kicillof también indicó que el oficialismo busca “disfrazar de modernización” una reforma que únicamente deteriora las condiciones laborales sin aportar beneficios concretos para los trabajadores. El gobernador advirtió que no convalidará un proyecto que profundiza la grave situación económica del país.
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Amplia presencia política y social en la movilización
La convocatoria de la CGT también fue acompañada por la CTA-T y la CTA Autónoma, los distintos sectores del peronismo, partidos de izquierda y un número significativo de autoconvocados.
Entre las banderas que colmaron la histórica plaza se destacaron las de la UOM, UTA, SMATA, UPCN, Camioneros, UOCRA, UTEP, ATE, CATT y CTA, en columnas que llegaron desde el mediodía por distintas arterias del centro porteño.
Entre los legisladores del peronismo que participaron de la protesta se identificaron a José Mayans, Jorge Capitanich, Juan Grabois y Julia Strada. Desde el escenario se agradeció especialmente el acompañamiento de las Madres de Plaza de Mayo, símbolo histórico de la resistencia en Argentina.
Los manifestantes no solo expresaron su rechazo al proyecto legislativo, sino que también plantearon reclamos más profundos sobre la situación económica. Entre las consignas se escucharon pedidos a la CGT para que active un “plan de lucha más duro” y convoque a un “paro general por tiempo indeterminado”.
La jornada estuvo marcada por una fuerte presencia de fuerzas de seguridad, aunque finalmente no se activó el protocolo antipiquetes pese a las amenazas de la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva.
Al mediodía, la CGT denunció mediante un comunicado que la Gendarmería Nacional realizaba requisas a los micros que ingresaban a la ciudad, impidiendo el traslado de manifestantes. Sobre el final, hubo corridas y empujones entre la policía y un grupo de manifestantes, aunque la situación no pasó a mayores.

“Es mentira que se da trabajo quitando derechos”
El triunvirato de la CGT integrado por Jorge Solá, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello tomó la palabra desde el escenario montado en la Pirámide de Mayo para advertir sobre las consecuencias de aprobar la reforma.
Los dirigentes anunciaron que esta movilización representa el primer paso de un plan de lucha, aunque el acto concluyó sin anunciar medidas de fuerza concretas. Jorge Solá, cosecretario de la CGT, cuestionó que la reforma que impulsa el gobierno “tiene más de 50 años”.
“No queremos menos derechos: queremos más trabajo, más dignidad y más salarios”, enfatizó el dirigente, quien sostuvo que la búsqueda de fondo del proyecto es que “despedir sea más fácil”. Solá también criticó los recortes en Discapacidad, en el Hospital Garrahan y en educación, temas que fueron una constante en los carteles de los manifestantes.
Por su parte, Cristian Jerónimo cuestionó el modelo económico del gobierno: “¿Dónde está la lluvia de dólares? Este modelo ya fracasó”. El dirigente afirmó que la reforma “fue redactada de forma maliciosa a favor de las grandes corporaciones y empresas” y advirtió que, de no recibir respuestas, se avanzará con un plan de lucha que culminará con un paro nacional.
Octavio Argüello, secretario general de la central, calificó la convocatoria como “histórica” y dijo que el objetivo fue decir un “rotundo no a ninguna reforma laboral prevista”. “Es mentira que se da trabajo quitando derechos”, subrayó.
Gerardo Martínez, secretario general de la UOCRA, definió la jornada como una “resistencia” contra “una ley que rompe los derechos colectivos e individuales” de los trabajadores. Martínez, uno de los sindicalistas con mejor diálogo con la Casa Rosada, sostuvo que las modificaciones propuestas no generarán más empleo:
“Si hoy hay una baja en la cantidad de trabajadores y no hay puestos de trabajo nuevos, no es por las leyes laborales sino por el modelo económico”, afirmó.
El dirigente advirtió que “agotaremos todas las instancias” y que “en el plan de resistencia sobre la mesa tenemos todas las herramientas en función de las defensa del derecho colectivo e individual”, dejando abierta la posibilidad de llevar el reclamo a la justicia y realizar más medidas de fuerza.
La CGT también difundió un documento oficial que califica al proyecto como “regresiva y precarizadora” y denuncia que “constituye un ataque directo a los derechos fundamentales de los trabajadores”.
El texto sostiene que la iniciativa “profundiza la precarización, la informalidad y la desigualdad” bajo un discurso de modernización, y afirma que “el Gobierno elige a quién favorecer” al atender demandas del capital financiero por sobre las del pueblo trabajador.



