La ex pareja de Carrizo declaró ante la jueza Capuchetti e hizo crecer el interrogante sobre la posible existencia de instigadores para asesinar a la vicepresidenta. Por otra parte, CFK fue aceptada como querellante en la causa que investiga a Revolución Federal por las amenazas y los mensajes violentos.
El “negocio groso” de Carrizo
La ex pareja de Nicolás Gabriel Carrizo, el jefe del supuesto emprendimiento de los copos de azúcar, declaró este martes en la Justicia y sostuvo que su ex le dijo en agosto de este años “que se iba a cagar en guita” porque le iba “a salir bien” un “negocio groso”.
La joven, de nombre Yaquelín, quien tiene un hijo de 4 años con Carrizo, también indicó que no es la primera vez que le dice algo similar. No obstante, dijo que lo que sucedió en esta ocasión fue distinto y que “cuando pasó lo de Cristina mi rompecabezas se armó”.
También afirmó que conocía de vista a Brenda Uliarte y a Fernando Sabag Montiel, los supuestos vendedores de azúcar que están detenidos junto a Carrizo y Agustina Díaz por el intento de asesinato de CFK.
“Me estoy metiendo en un negocio groso y se que me va a ir bien, esperame unos cuantos meses”, contó Yaquelín que se comunicó con Carrizo en agosto de 2022. “Me dijo: ‘No sigas con este tema de las pensiones, esperame unos cuantos meses porque me va a salir bien este negocio groso‘”, añadió.
“Que se iba a cagar en guita. Así me dijo”, explicó su ex ante la jueza María Eugenia Capuchetti, el fiscal Carlos Rívolo y los abogados de CFK. La fecha coincide con el momento en que se estaba armando el intento de magnicidio de CFK.
“Yo me quedé mirándolo y le dije que siempre decía lo mismo. Esto mismo me lo dijo muchas veces varios años antes. Siempre me decía que le iban a salir negocios grandes y que se iba a llenar de plata y no me iba a faltar nada”, narró.
Contó que se enteró que estuvo involucrado en magnicidio fallido a fines de septiembre.
Cuando los investigadores le preguntaron si Carrizo habitualmente era de afirmar que iba a llenarse de plata, respondió que “siempre decía que quería meterse en una empresa y que quería trabajar porque estaba harto de las algodones de azúcar. Me dijo que si a él lo mandaban a hacer algo groso lo iba a hacer. Esto fue cuando el nene tenía 7 meses”. Pero este agosto algo sonó distinto para Yaquelín.
“Cuando pasó lo de Cristina mi rompecabezas se armó. En un momento de enojo caí. Acá en la villa saben quien es el papá de mi nene y la gente me mira de pies a cabeza. Yo me puse mal porque por su moco la gente me mira mal a mí”, aseguró.
Dijo que por eso le mandó un mensaje el 29 de septiembre que decía:
“Hola Gabriel después de mandarte tantas cagadas no aprendes más vos, sos una vergüenza, qué le vas a decir a tus hijos cuando crezcan. Ahora entiendo lo del negocio grande y sucio en el que te metiste. Sos un pelotudo te arruinaste vos solo y manchaste a tus hijos. Sabes cómo me miran a mi, espero no volverte a ver más, no te acerques a nosotros. Justo te venís a meter con Cristina” (sic).
Nunca recibió respuesta porque Carrizo ya estaba detenido.
Respecto a Uliarte, la ex pareja de Carrizo dijo:
“De vista a la chica la conocía, la vi en el obelisco vendiendo copos de azúcar como tres meses atrás desde hoy aproximadamente. Era de noche, pero nunca hablé. Estaba con un muchacho de barbita. Yo en ese momento sabía que era Sabag Montiel. Ahí lo vi, pero tampoco hablé”, precisó.
La joven también dijo que Carrizo sí tenía inclinaciones políticas y que criticaba tanto al gobierno de Mauricio Macri como al de Cristina pero que no tenía una afiliación partidaria. Cuestionaba al gobierno de Macri, “lo insultaba. A veces decía que hay gente que no tiene que existir”.
Y de Cristina decía que “le robó al país”, contó. “A él no le gustaba que el gobierno le pague a los pobres”, agregó.
Yaquelín relató que conoció a Carrizo cuando tenía 16 años. La joven, que nació en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, y vive en el barrio Padre Carlos Mugica, contó que salió con él a partir de septiembre de 2016 y hasta el 2019. Llegó a vender copos de azúcar con Carrizo hasta que su hijo cumplió un año.
La joven señaló que la máquina de algodones de azúcar era de los dos pero que al dejar la casa Carrizo la echó. “No me pasó más plata”, dijo.
Cuando los investigadores le preguntaron si alguna vez vio que Carrizo utilizara un arma de fuego, respondió: “Escuché en ese tiempo que convivía con él que los amigos hablaban que no se metían con él porque tenía armas. Nunca lo vi con un arma yo”.
Y añadió: “Nunca lo vi a él como alguien que iba a llegar a tener un arma o que iba a estar metido en esto hasta que lo vi por la tele”. De acuerdo a los mensajes que constan en la causa, Carrizo dijo tener un 22 corto para atentar contra CFK.
En otro pasaje de su declaración contó que tras conocer a Carrizo se fue a vivir con él por una serie de problemas familiares que tenía ella en su casa. Pero cuando se fue a vivir con el jefe de los copitos la relación empeoró.
El vínculo tóxico incluyó a familiares de Carrizo:
“Quedé embarazada a los 17 y a los 18 años lo tuve a mi nene. Ya en el embarazo venía mal amorosamente, él cambió mucho. Se volvió muy machista. Carrizo me decía que tenía que obedecerle en todo porque él era el hombre y yo la mujer. Que cuando alguien te dice callate tenía que hacerlo. Recibí muchos maltratos”.
Agregó que la madre de Carrizo también la maltrataba y a veces intentaba cambiarle las vitaminas del embarazo por otra medicación.
La mujer estuvo con el hijo durante su declaración. Llamativamente, la defensa de Carrizo -a cargo de Gastón Marano- no estuvo presente.
¿Rumbo a la unificación de las causas?
Mientras el expediente de Capuchetti se enfoca únicamente en los autores materiales, el juez Marcelo Martínez de Giorgi investiga al violento grupo de odio Revolución Federal por las amenazas y los mensajes violentos contra CFK y políticos en general difundidos en redes sociales.
Ahora, el juez aceptó el pedido de Cristina Fernández de Kirchner de presentarse como querellante en la causa que se encuentra bajo secreto de sumario y delegada en el fiscal Gerardo Pollicita.
La presentación fue realizada a comienzos de esta semana por los abogados de la vicepresidenta, José Manuel Ubeira y Marcos Aldazabal, los mismos letrados que representan a la exmandataria en la causa en la que se investiga el intento de magnicidio.
Ubeira señaló en varias oportunidades la importancia de investigar los aportes a esa entidad realizados por la familia del exministro de Finanzas del Gobierno de Cambiemos Luis “Toto” Caputo al considerar que “no son casualidad“.
“Habría que tener algún grado de romanticismo para creer que la presencia de la familia Caputo es casualidad en los aportes que reciben estas personas. Habían arrancado con una transferencia de un 1,7 millones de pesos, y después hay otra de 7 millones de pesos. Si hay alguna explicación, que la den“, sostuvo el letrado en contacto con la radio El Destape.
Los abogados buscan tomar contacto con el expediente para poder conocer las pruebas, y no descartan que pueda surgir algún tipo de vinculación entre esa causa y aquella en la que se investiga el atentado fallido.


