En medio de la escalada de la confrontación política, diversas expresiones de la oposición radicalizan sus discursos y propuestas por derecha, expresando explícitamente un plan de gobierno que incluye privatizaciones masivas y utilización de las Fuerzas Armadas para conflictos internos.
Bajo una mirada democrática y racional se esperaría que tras un grave atentado a la convivencia democrática, como fue el intento de magnicidio contra Cristina Fernández de Kirchner, alertaría al conjunto de la dirigencia política sobre los riesgos de la constante elevación de la violencia y los alentaría a apaciguar la conflictividad.
Pero las respuestas ante el intentó de asesinato contra la Vicepresidenta fueron notoriamente desiguales entre el oficialismo y la oposición. Mientras que el gobierno decretó un feriado nacional y convocó a una Misa por la Paz, la alianza opositora Juntos por el Cambio y los libertarios recrudecieron la conflictividad, radicalizando sus discursos y propuestas por derecha.
Cierre y privatización de empresas estatales
Un adelanto del nuevo libro de Mauricio Macri advierte sobre las duras reformas liberales que el ex presidente considera necesarias en un nuevo gobierno de JxC. Allí, el ex presidente plantea la necesidad de una privatización masiva – o directa eliminación- de empresas estatales.
“Existe una larga lista de empresas públicas que deberán pasar a ser gestionadas por el sector privado sin excepciones, o que deberán ser eliminadas”.
En línea con el pensamiento de su jefe político, exsecretario de Cultura de la gestión Cambiemos, Pablo Avelluto, se sumó a la cruzada privatizadora de Macri y apuntó, específicamente, contra la agencia de Noticias Télam y la TV Pública. “No cumple ninguna función”, aseguró.
“¿Necesitamos un canal con público como Canal 7? ¿No podemos tener otro modelo de medios comunicación públicos que no carguen sobre las espaldas de los argentinos estructuras que son improductivas con exceso de personal?”, dijo Avelluto, en declaraciones radiales, sin dar mucho más cifras de la presunta ineficacia del canal de noticias.
Télam y la TV Pública no son los únicos en la mira del macrismo. En mayo de este año, Macri dio un pobre argumento a favor de la privatización de Aerolíneas Argentinas.
“¿Qué es un avión? Es como un colectivo con alas. Los colectivos no son del Estado, ¿verdad?”, por lo tanto, “¿Por qué los aviones tienen que ser del Estado?”, lanzó durante la entrevista.
Uso de las Fuerzas Armadas
Por su parte, la ex ministra de Seguridad de Cambiemos y actual presidenta del PRO, Patricia Bullrich, afirmó que modificaría una serie de leyes para poder actuar con las fuerzas armadas para la Seguridad Interior, en casos como el desalojo a los mapuches en Villa Mascardi y la violencia narco en Rosario, como si ambos casos fueran comparables.
La referente del ala dura de Juntos por el Cambio criticó al presidente Alberto Fernández por haberse reunido este martes con miembros de la comunidad mapuche Curruhuincha en el marco de su visita a la provincia de Neuquén.
Para Bullrich se trató de “un grave error” y “un contrasentido” convocar a mapuches y a miembros de la RAM “que es un grupo terrorista que no reconoce la Constitución” (sic).
“A los mapuches les tenes que terminar de dar la tierra que les corresponde, avalada por la provincia y la Nación. No me siento en esa mesa 5 días después del desalojo y no junto a los mapuches y a la RAM”, opinó.
En este marco, entrevistada por Jonatan Viale en La Nación +, la titular del PRO señaló que ella le sacaría “el derecho a la tierra” a aquél que “usurpe un pedacito de tierra”.
Consultada al respecto de sus propuestas sobre temas de esta índole en caso de llegar a la Presidencia en 2023, Bullrich respondió: “Si a mí me tocase gobernar, entro al sur y a Rosario el primer día con las fuerzas federales”.
¿Intervendría con el ejército? La ex ministra de Seguridad manifestó que “en principio” no ingresaría a los territorios conflictivos con las fuerzas armadas porque “no están preparadas y hay que cambiar las leyes”, pero aclaró que con una escasa preparación de apenas seis meses y modificando la legislación, el accionar sería distinto.
Bullrich se refirió específicamente a las leyes de Defensa y de Seguridad Interior:
“Las modificaría para que puedan acompañar los procesos en los que podes tener pérdida de tu territorio. La función de las fuerzas armadas es la defensa de la soberanía territorial”, remarcó.
“Si perdés frente a un narco o perdés frente a un grupo violento, tenés la posibilidad con una ley muy clara de utilizar las fuerzas armadas para ayudar a las fuerzas federales para que en ese territorio rija la ley y la Constitución”, argumentó.
Cabe recordar que las leyes de defensa nacional de 1988 (sancionada por el gobierno radical de Raúl Alfonsín) y la ley de seguridad interior de 1991 (sancionada durante el gobierno justicialista de Saúl Menem), y el decreto 727 de 2006 (durante la gestión del presidente Néstor Kirchner) fueron determinando los límites del accionar de las FF.AA.
Toda la legislación democrática post-dictadura se encargó de limitar el accionar de las Fuerzas Armadas estrictamente para la Defensa Nacional, entendida esta “para enfrentar las agresiones de origen externo“.
Muy distinto es el caso de la Seguridad Interior, que se define como tal a:
“La situación de hecho basada en el derecho en la cual se encuentran resguardadas la libertad, la vida y el patrimonio de los habitantes, sus derechos y garantías y la plena vigencia de las instituciones del sistema representativo, republicano y federal que establece la Constitución Nacional”.
Modificar ese marco normativo, como plantea Bullrich, sería volver a un esquema pre-dictadura que avaló jurídicamente el desmedido accionar represivo de las Fuerzas Armadas.
“Menem lo hizo”
Algunos sectores de la derecha argentina no plantean irse tan lejos en el tiempo como Bullrich, sino volver a tiempos apenas más recientes. Concretamente, a la década de los ’90 y la experiencia menemista.
Tal es el caso del diputado “libertario” Ramiro Marra, que en la Legislatura porteña organizó un acto junto a los ex funcionarios menemistas Domingo Cavallo, Carlos Corach y Eduardo Menem. Allí reivindicaron las políticas neoliberales aplicadas durante la presidencia de Carlos Menem e incluso consideraron que algunas serían necesarias actualmente.
Marra, anfitrión del encuentro, sostuvo:
“Vinimos a reivindicar la década del ’90 y a reconocer al gran líder que fue Carlos Menem, que condujo un gran equipo e hizo el mejor Gobierno de la historia”, dijo en el salón Dorado del Parlamento porteño.
Marra y sus invitados no mencionaron la escalada de la pobreza que el gobierno menemista causó, llegando a casi el 50% de la población hacia finales del siglo XX. Tampoco hizo mención alguna a los escándalos de corrupción, el contrabando de armas -que terminó con las explosiones en Río Tercero- ni la falta de esclarecimiento de los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA.
Poca memoria, reivindicación menemista, deseo de privatizaciones y uso de las Fuerzas Armadas: el combo de propuestas que de un lado y otro de las fuerzas mayoritarias de la oposición agitan de cara a las elecciones del 2023.