Punto por punto, cómo la defensa de Cristina derribó las acusaciones de la causa Vialidad

El abogado Carlos Beraldi completó 14 horas de exposición durante las dos primeras jornadas del alegato de la defensa de CFK en la causa Vialidad. Allí, el letrado detalló las falsedades, errores y omisiones de las imputaciones formuladas por los fiscales Diego Luciani y Sergio Mola; expuso la falta de parcialidad del perito oficial de la causa y la doble vara del Poder Judicial durante el gobierno de Cambiemos.

La defensa de Cristina expuso este martes por segundo día en su alegato final en el juicio que investiga a la vicepresidenta y a otros 12 acusados por supuestos delitos con la obra pública nacional en Santa Cruz. Los abogados Carlos Beraldi y Ary Llernovoy expusieron ante el Tribunal Oral Federal 2.

La refutación de las acusaciones, punto por punto

Los mensajes de José López

Tras las sucesivas derrotas de la fiscalía durante los tres años del juicio, Luciani y Mola trajeron a la causa los mensajes del celular de José López, que el Tribunal les permitió usar el último día del juicio y que nunca se debatieron en las audiencias.

A partir de cuatro mensajes de un total de 26 mil, los fiscales afirmaron la existencia del plan “limpien todo“, que habría consistido en pagarle a Báez —a fines de noviembre de 2015, 20 días antes del cambio de gobierno— nada menos que 537 millones de pesos, con lo cual Austral Construcciones sería la única empresa a la que no se le debería nada.

Este fue un intento desesperado de la fiscalía ante la partida de defunción que sufrió la acusación durante el juicio”, dijo Beraldi. A continuación, demostró que no se le pagó ni un peso a Báez, que en Santa Cruz la Agencia Vial autorizó una redeterminación de precios de las obras por inflación, pero ni entonces ni después se pagó nada.

Al mismo tiempo, exhibió las evidencias de que a Austral, como a las demás constructoras, se le debían, como mínimo, 250 millones de pesos.

Según la fiscalía, el plan de pagarle a Báez se iba a concretar el lunes 30 de noviembre de 2015, en Santa Cruz, en una reunión entre CFK y Báez. Para afirmar eso, Luciani-Mola se basaron en un mensaje del celular de López en el que un gerente de Austral mencionaba que Báez se iba a ver con Cristina. Para respaldar lo dicho, los fiscales exhibieron la noticia de que el avión presidencial hizo un vuelo rasante en el aeropuerto.

Beraldi demostró que eso fue el día anterior, el 29 y, además, que el 29 Cristina no estaba en Santa Cruz sino en Río Negro. Aún así, tampoco una reunión de la entonces presidenta con Báez hubiera significado ningún delito.

La “asociación ilícita”

La fiscalía dibujó una hipótesis general. Néstor y Cristina Kirchner llegaron al gobierno, constituyeron una asociación ilícita para favorecer a Báez dándole obra pública —que finalmente no se haría— y a cambio de ese supuesto fraude los Kirchner se beneficiarían con alquileres y algunas operaciones inmobiliarias.

Traduciendo: mandaron leyes al congreso, coaccionaron a legisladores, manejaron a los jefes de gabinete, para que la plata fuera a Santa Cruz y ellos obtuvieran contratos comerciales.

El problema para la fiscalía es que los alquileres fueron reales y las operaciones inmobiliarias también, y a precios de mercado. Nada de manera clandestina, todo por escrituras, pagos bancarizados y contratos presentados ante la AFIP.

“¿Cómo se puede construir semejante disparate? ¡Es demencial! El total de los acuerdos de la familia Kirchner con Lázaro Báez no alcanzan el 0,1 por ciento de la obra pública adjudicada al constructor”, bramó Beraldi.

Instancias intermedias

En una licitación de una obra en Santa Cruz o en cualquier otra provincia actúan los funcionarios de ese distrito: entre el presidente y quienes hacen la adjudicación hay no menos de 25 escalones, entre jefe de Gabinete, ministro nacional, secretario, director de Vialidad, administrador, gerencias, jefatura del distrito y luego toda la estructura provincial.

Como testigo, bajo juramento, el entonces jefe de Gabinete y ahora presidente, Alberto Fernández, señaló: “¿Cómo voy a tener control sobre las 3 mil obras que se están haciendo en este momento y las 100 mil viviendas que se están construyendo? Imposible“.

Beraldi mostró el video de diez testigos, empleados de Vialidad de Santa Cruz: todos coincidieron en que nunca recibieron ni una instrucción ni una sugerencia de la conducción nacional de Vialidad y menos todavía proveniente de la Presidencia, ni para favorecer a Báez ni a ningún constructor.

“Néstor Kirchner fue intendente y después gobernador. Hizo obra pública durante 16 años en Santa Cruz durante esas gestiones. Con el criterio de la fiscalía, ¿cómo explican que Báez ni siquiera tuviera una empresa en todo ese tiempo? Si había un momento para un supuesto favorecimiento, era aquel tiempo”, había explicado CFK al principio del juicio.

Báez y las licitaciones

Uno de los mayores cuestionamientos es que Báez ganó 51 de las 81 licitaciones de rutas en Santa Cruz. Beraldi relató que en provincias como Misiones, la Rioja, Tierra del Fuego, Chaco, Neuquén, Tucumán y Catamarca, también las empresas locales, una, dos o tres, concentraban entre el 70 y el 93 % de las obras.

El defensor de la vicepresidenta exhibió los testimonios de varios empresarios de la construcción, entre ellos Angelo Calcaterra, primo de Mauricio Macri. Todos los empresarios coincidieron en que las empresas del lugar tenían ventajas comparativas y podían hacer ofertas más bajas:

“Conocen la zona, no tienen tremendo gasto en transporte, cuentan con el obrador, los equipos, los mecánicos, todo localizado ahí. Es una enorme ventaja”, testimonió Calcaterra, primo del fundador del PRO.

Empresarios

Beraldi también arremetió contra la idea de los fiscales de acusar a empresarios por, supuestamente, dejarse ganar las licitaciones para beneficiar a Báez. O sea, esos empresarios habrían sido cómplices de la maniobra, pero no fueron acusados de nada. Y tampoco se entiende por qué jugarían a favor de Báez que era un competidor.

Mucho más grave, es que Luciani dijo que la familia Eskenazi visitó a los Kirchner en Olivos y que eso era una prueba de complicidad. La respuesta de Beraldi fue durísima: “¿O sea que las visitas de los Eskenazi son una prueba y todo lo que sabemos hoy de las visitas de jueces y fiscales no son prueba de nada?”.

La referencia obvia fue a Luciani y el juez Rodrigo Giménez Uriburu jugando juntos al fútbol en la quinta de Macri y las tantas visitas de camaristas a Olivos y la Casa Rosada en tiempos del gobierno de Cambiemos.

El fiscal Diego Luciani y el juez Rodrigo Giménez Uriburu, jugando para el equipo “Liverpool” en la Quinta Los Abrojos, propiedad de Mauricio Macri.

Sobreprecios

Finalmente, el defensor de la líder peronista abordó la cuestión de los pocos peritajes que se hicieron: apenas cinco de las 51 obras cuestionadas. La fiscalía nunca pidió peritajes, las pidieron siempre las defensas.

Y Beraldi demostró, a partir de los testigos del juicio, que el método correcto de valuar las obras consistía en consultar a los proveedores sobre cada precio.

Eso hizo la perita Adriana Alperovich, que representaba a las defensas, y concluyó que no existieron los sobreprecios que invocaron los dos peritos de la acusación, que se basaron en datos aportados por una revista o haciendo una comparación con otras obras que, en realidad, eran muy distintas.

Cristina hablará el viernes

Tras la demoledora exposición de Beraldi, la titular del Senado publicó en Twitter el siguiente mensaje:

“Comparto con ustedes estos imperdibles 9 minutos de la audiencia del día de hoy, donde el Dr. Beraldi -tal cual se los adelanté ayer- demolió las mentiras y fake news de Luciani y Mola. Más que fiscales, parecen trolls. ‘Se vuelve de cualquier lugar, menos del ridículo’ J.D.P. (Juan Domingo Perón)”.

Esta previsto que este viernes, luego de que finalice el alegato de sus abogados, Cristina Kirchner haga uso de la palabra ante los jueces.

Tras el alegato de la expresidenta, restarán las defensas de otros seis procesados, entre ellos la del empresario y dueño de Austral Construcciones, Lázaro Báez.

Una vez que concluyan los alegatos, se abrirá una etapa conocida como de réplicas y dúplicas de las partes, para luego dar inicio a las últimas palabras y finalmente el veredicto. El proceso finalizaría recién en noviembre.

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