Los resultados de las elecciones en Brasil profundizaron las dudas sobre la continuidad de Javier Milei de cara a 2027, y en medio de la escalada del riesgo país y la caída de los bonos, Luis Caputo tuvo que intervenir para evitar que también se dispare el precio del dólar.
Los resultados de las elecciones en Brasil, donde Lula da Silva fue reelecto frente a Flávio Bolsonaro, profundizaron este lunes las dudas de los mercados sobre la continuidad del modelo de Javier Milei de cara a 2027.
El efecto fue una escalada del riesgo país, que alcanzó su máximo del año. Para evitar una corrida cambiaria, el ministro de Economía, Luis Caputo, quemó en total unos 450 millones de dólares: 100 millones de ventas directas del Tesoro y 350 millones en contratos de dólar futuro a través del Banco Central, según estimaciones del mercado.
Sube el riesgo país y caen los bonos
El indicador elaborado por JP Morgan llegó a 765 puntos básicos, una suba cercana al 7% respecto del cierre del viernes, cuando se ubicaba en 707 puntos. Es el nivel más alto de 2026.
En la Bolsa porteña, el índice Merval cayó 2,9% en pesos y 4,9% medido en dólares, con papeles que perdieron hasta 8%. En lo que va del año acumula una baja de 16,1%.
En Wall Street, las acciones argentinas retrocedieron hasta 9%, con los bancos entre los más afectados. Los bonos Globales bajaron 1,2% en promedio. Entre ellos, el Bonar 2041 cedió 1,7%, el Bonar 2038 perdió 1,2% y el Bonar 2029 retrocedió 1%.
En el mercado cambiario, el dólar mayorista cerró a $1.541, con una suba de 11,50 pesos (0,75%), un nuevo máximo nominal. En el Banco Nación, el dólar al público subió diez pesos y llegó a $1.560, y el blue se vendió a $1.575.
Entre tanto, el MEP avanzó 0,8%, a $1.574,40, y el contado con liquidación subió 2,1%, a $1.682,65. La diferencia entre ambos llegó por momentos a 7,1%. Las operaciones con títulos públicos para dolarizarse sumaron 701 millones de dólares.
El movimiento tuvo su correlato en Brasil. El índice Bovespa perdió 13,88%, el real se devaluó 7,6% y las operaciones se interrumpieron temporalmente al inicio de la rueda. Los inversores habían apostado a un triunfo de Flávio Bolsonaro y revisaron sus expectativas sobre política fiscal, tasas de interés y deuda pública brasileña.

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Caputo volvió a quemar dólares
En ese contexto, el Tesoro vendió al menos 100 millones de dólares de sus depósitos en el Banco Central. Algunas mesas financieras estimaron que la cifra pudo acercarse a los 200 millones, pero no fue confirmada.
Por su parte, el Banco Central no vendió en el mercado de cambios y no registró compras netas, pero intervino con 350 millones en contratos de dólar futuro, en una jornada con un volumen récord en ese mercado.
Con esas acciones, la tasa de interés se mantuvo en el piso de 20% de la banda. En el mercado también sospechan que se vendieron bonos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES para contener el precio del dólar MEP.
Según los cálculos del analista Federico García Martínez, los depósitos del Tesoro en el BCRA habrían descendido a 825 millones de dólares, el nivel más bajo desde el 15 de mayo. Fue además la cuarta jornada sin compras netas desde que comenzó, en enero, la política de acumulación de reservas. El Central venía de acumular 19 ruedas consecutivas de compras.
La operación abrió interrogantes sobre el cumplimiento del programa acordado con el FMI. Es que el esquema establece reglas para las intervenciones del Banco Central dentro del régimen de bandas, y el techo se ubicaba este lunes en $1.946,73, muy por encima del cierre del mayorista. Por eso, una venta del BCRA no correspondía.
El Gobierno recurrió al Tesoro para ofrecer divisas antes de llegar a ese límite, aprovechando un área gris del acuerdo. La duda es qué ocurrirá con la tercera revisión del pacto, de la que depende un desembolso de 869 millones de dólares.
La misión técnica terminó su trabajo a fines de septiembre, pero resta cerrar la negociación y obtener el aval del directorio del organismo.

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El riesgo, más allá de Brasil
Si bien el resultado electoral fue el detonante de la jornada, analistas coincidieron en que el deterioro de los activos argentinos venía de antes. Maximiliano Ramírez sostuvo que “el resultado de Brasil fue un disparador importante, pero no creo que explique por sí solo el nivel actual del riesgo país argentino”.
Según explicó, el mercado empezó a mirar con más atención las necesidades de financiamiento de 2027, cuando volverán a pesar los vencimientos de deuda. Identificó tres preguntas centrales para los inversores:
“cómo se va a cubrir el programa financiero, qué capacidad va a tener Argentina de volver al mercado voluntario de deuda y, sobre todo, cuál es la sustentabilidad política del programa económico cuando nos acerquemos nuevamente a un año electoral”.
Ramírez advirtió además: “No diría que hay hoy un deterioro macroeconómico que, por sí solo, justifique todo el aumento del riesgo país. Pero tampoco diría que es puramente un fenómeno externo”.
Y resumió: “Brasil explica el shock de corto plazo, mientras que la incertidumbre sobre el financiamiento y principalmente sobre el escenario político de 2027 explica buena parte de la prima adicional que Argentina está pagando”.
A las dudas financieras y políticas se suman las señales de la economía real. El analista Franco Marín señaló que las anclas fiscal y monetaria muestran consistencia, pero que persisten alertas en el nivel de actividad.
“La debilidad económica está afectando a la dinámica del empleo“, sostuvo, lo que presiona sobre la recaudación tributaria y el balance fiscal. Para Marín, será necesario “consolidar las expectativas en torno a la solvencia del programa económico y observar un repunte tangible en la actividad que aleje el fantasma de una recesión técnica inminente”.
