Las canastas de pobreza e indigencia subieron un 2,6%, arrastradas por la suba de los gastos fijos en vivienda y transporte, y se ubicaron casi un punto porcentual por encima del promedio de inflación de INDEC, que a su vez quedó lejos de las proyecciones de Javier Milei.
La inflación de agosto se ubicó en 1,7%, según informó este jueves el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el registro más bajo en 14 meses. Sin embargo, las canastas Básica Alimentaria y Total, que se utilizan para medir la indigencia y la pobreza, aumentaron 2,6% en el mismo período, casi un punto porcentual por encima del índice general.
La diferencia muestra que el impacto de la suba de precios recayó con mayor fuerza sobre los sectores de menores ingresos, cuyo gasto se concentra en rubros como alimentos, vivienda y transporte.
La inflación, lejos de la proyección de Milei
El IPC de agosto acumuló 21,3% en los primeros ocho meses de 2026 y 33,5% en la comparación interanual. Se trató de una desaceleración respecto del 2,1% de julio y del dato más bajo desde junio de 2025, cuando se había registrado 1,6%. No obstante, el resultado quedó lejos de las expectativas que había planteado el propio Gobierno meses atrás.
En diciembre de 2025, el presidente Javier Milei había anticipado que la inflación minorista de agosto de 2026 iba a “empezar con cero”, un pronóstico que repitió en marzo de este año en el Foro Económico del NOA, donde afirmó: “Cuando todo eso pase, es de esperar que para el mes de agosto de este año la inflación minorista arranque con 0, les guste o no les guste”.
Ese objetivo no se cumplió: el índice se mantuvo en 1,7%, por encima del umbral que el mandatario había fijado como meta. Todo esto en medio de cuestionamientos por la intervención del ministro de Economía, Luis Caputo, en el organismo.
Cabe recordar que el organismo tenía lista la actualización hacia la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/18, que otorga mayor peso a tarifas, alquileres y transporte público, pero el Ministerio de Economía decidió postergarla y mantener la estructura de ponderación basada en la encuesta de 2004/05.
El argumento era que hacía falta preservar la comparación con los meses anteriores. Se trata de una excusa cuestionable, ya que bajo este argumento no se podría actualizar la medición de ningún índice, pero lo relevante es que la decisión atenúa en el índice el impacto real que tiene la suba de tarifas sobre los gastos de los hogares.
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Las canastas aprietan los bolsillos vulnerables
El dato de agosto fue presentado por el Gobierno como una noticia positiva, en la medida en que confirmó la desaceleración de la inflación y volvió a ubicar al índice mensual por debajo del 2%. Sin embargo, ese resultado contrasta con la evolución de las canastas de pobreza e indigencia, que subieron 2,6% en el mes, muy por encima del promedio general.
En términos interanuales, la Canasta Básica Alimentaria acumuló una suba de 39,6% y la Canasta Básica Total, de 38,3%, ambas por encima del 33,5% que marcó el IPC general en el mismo período. Ese desfase se explica en parte por el comportamiento de los precios de varios alimentos.
Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) detalló que, aunque el rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas subió 1,7% en el mes (en línea con el índice general), algunos productos de consumo cotidiano tuvieron incrementos mucho más pronunciados.
La cebolla lideró las subas con un 42,7% mensual, seguida por el zapallo anco (35,5%), la banana (30,4%), la papa (22%) y la batata (9,6%). En lo que va del año, la papa acumula un alza de 144,6% y la cebolla, de 114,2%.
A esto se sumó el comportamiento de los gastos fijos de los hogares. La división Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles fue la de mayor aumento mensual, con 2,8%, seguida por Educación (2,5%) y Salud (2,4%), esta última impulsada por subas de hasta 2,9% en las prepagas y de 1,9% en medicamentos.
En agosto, una familia tipo de dos adultos y dos menores necesitó $726.469 para no ser indigente y $1.605.497 para no ser pobre, según los valores difundidos por el INDEC.
La inflación núcleo, un problema que persiste
Más allá de la baja del índice general, la inflación núcleo (que excluye los precios estacionales y las tarifas reguladas por el Estado) no mostró mejoras: se mantuvo en 1,8%, el mismo nivel registrado en julio.
La caída del IPC general en agosto se explicó principalmente por la deflación de 0,9% en los precios estacionales, producto de la baja en paquetes turísticos tras las vacaciones de invierno y en indumentaria, en un contexto de apertura importadora. En julio, en cambio, esa misma categoría había subido 4,5%.
Ese comportamiento estable de la inflación núcleo es un indicio de que persiste una inercia inflacionaria vinculada a las expectativas de precios de las empresas, que continúan trasladando a sus remarcaciones la previsión de futuros aumentos de costos, independientemente de los shocks puntuales de cada mes.
En ese sentido, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, difundido a fines de agosto, proyecta una inflación de 1,8% para septiembre y no anticipa que el índice baje de 1,6% al menos hasta febrero de 2027.
Resta comprobar qué efecto tendrán las elecciones en el índice. Lo cierto es que el escenario actual también se da en un contexto de caída del consumo masivo durante los últimos siete meses, estancamiento de los salarios reales del sector privado registrado en junio y un tipo de cambio que el gobierno mantiene pisado.
