Santiago Bausili aseguró que el envío de las reservas del oro al exterior está documentado y auditado, pero la propia Auditoría General de la Nación reconoció que el Banco Central no le permitió realizar ninguna auditoria.
Acorralado por la oposición en el Senado, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, debió dar explicaciones sobre el destino de las 13 toneladas de oro enviadas al exterior durante 2024.
Sin embargo, sus respuestas contradicen lo señalado por la propia Auditoría General de la Nación (AGN), el organismo encargado de controlar las operaciones del Banco Central, que hasta el momento no logró completar la auditoría de esos envíos.
Las explicaciones de Santiago Bausili
El funcionario expuso ante el plenario de comisiones de Economía e Inversión y Presupuesto y Hacienda, en el marco del debate por la reforma de la Carta Orgánica del BCRA. Allí, la senadora Juliana di Tullio le reclamó una respuesta pendiente desde hace más de dos años sobre el paradero del oro.
“Ustedes hace dos años y dos meses que no me contestan qué carajo hicieron con las 13 toneladas de oro”, planteó, y agregó: “Quiero que me diga a mí y, a través mío, a los bonaerenses qué hicieron con las 13 toneladas de oro. ¿Dónde están? ¿Qué hicieron con eso y para qué se lo llevaron?“.
Bausili respondió que los lingotes fueron trasladados al Banco de Pagos Internacionales (BIS), con sede en Basilea, Suiza. Para justificar la operación, explicó que la calidad del oro argentino varía según la época en que fue fundido, entre las décadas del 60 y el 90.
Además, realizó una curiosa comparación los billetes de dólar: “Acá pasa con el dólar: el dólar cara chica o el dólar cara grande tienen un costo o una penalidad“. Según su versión, a principios de 2024 se dio una alta demanda internacional de lingotes, lo que redujo el costo de aceptación de los más antiguos.
“A nosotros se nos dio la circunstancia a principios de 2024 de que había alta demanda por lingotes de oro en el mercado de oro y, en ese contexto, se bajaron los costos asociados con la aceptación de lingotes viejos, de calidad más dudosa, más cuestionable o más difícil de analizar“, sostuvo, y afirmó que la decisión fue:
“Convertir esos oros de calidad más baja en oro de calidad más alta, así que se trasladó y se depositó en el BIS, que es donde sigue estando”.
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No obstante, especialistas del mercado financiero remarcan que, en este tipo de operaciones de canje entre bancos centrales y el BIS, el oro físico no suele moverse a bóvedas propias de esa institución, sino que permanece bajo custodia del Bank of England, en Londres, mientras el cambio de titularidad se registra mediante un asiento contable.
Frente a las críticas por la falta de precisiones, Bausili defendió el manejo reservado de la información. “Cuando un participante del mercado financiero, como el Banco Central, expone sus posiciones financieras, está invitando al resto de los agentes financieros a operar en contra de esos intereses“, argumentó.
El senador Fernando Salino también cuestionó la operación y la calificó de “especulativa”, al preguntar si el BCRA realmente tiene atribuciones legales para ese tipo de decisiones y preguntó qué pasaría si la maniobra de Bausili implicara un perjuicio para el país.
Por su parte, Di Tullio luego aseguró que “me mintió descaradamente Bausili y a todo el Senado. El oro no está en Suiza, sí en el banco suizo, pero está en Londres“. “La AGN nunca pudo hacer la trazabilidad. No es verdad que está su aprobación”, agregó.
La AGN contradice la versión oficial
Bausili insistió en que el movimiento de oro está documentado y auditado, pero pese a sus afirmaciones sobre la existencia de auditorías internas, externas y de la AGN sin observaciones, lo cierto es que el organismo de control no pudo llevar adelante la auditoría de los envíos de oro por las trabas impuestas por el propio Banco Central.
Cuando la AGN solicitó por primera vez la documentación sobre las transferencias, el BCRA no entregó actas ni dictámenes al equipo auditor y apeló al argumento de la confidencialidad para restringir el acceso.
De acuerdo con fuentes citadas por Ámbito, “la única propuesta que el Banco Central le hizo a la AGN fue ir a ver lo que se necesita desde sus computadoras sin la posibilidad de fotografiar, ni de hacer las copias necesarias ni de tomar nota. Solo se podía retener con la memoria”.
Además, en septiembre, el propio Bausili había respondido a un pedido formal de la AGN que la información solicitada era de carácter secreto y se encontraba en expedientes reservados, aunque “a su disposición para su lectura”.
A partir de esa respuesta, el equipo técnico de la AGN concluyó que la sola observación de los documentos no constituye evidencia suficiente para respaldar técnicamente una auditoría.
A esa traba se sumó otra inconsistencia: el Banco Central afirmó luego que no existían contratos que auditar. “Los contratos de colocación de lingotes de oro con el BIS y/o cualquier otro depositario del exterior… no existen a la fecha ni los había al 31/12/2024″, informó la entidad.
Cabe recordar que además, en diciembre de 2024, la Cámara Contencioso Administrativo Federal había ordenado al BCRA responder los pedidos de acceso a la información pública sobre el traslado del oro, una orden judicial que hasta el momento no fue cumplida.