El gobierno de Javier Milei no solo tuvo que bajar varios capítulos de la Ley de Propiedad Privada para salvarla en el Senado, sino que además se encontró con una sociedad que no compró el relato libertario y rechazó activamente la extranjerización de la tierra.
La Libertad Avanza perdió en la calle online
El jueves el Senado aprobó la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, el proyecto del oficialismo ideado por el ministro Federico Sturzenegger. Tras meses de borrador en borrador, la iniciativa finalmente logró el respaldo de la cámara alta, aunque no sin ceder en los puntos que más resistencia generaron.
La Libertad Avanza debió retirar el capítulo que modificaba la Ley de Tierras para flexibilizar la venta a extranjeros, y posteriormente se vio obligada a abandonar también las modificaciones a la Ley de Manejo del Fuego. El proyecto irá ahora a la Cámara de Diputados para que defina si finalmente es sancionada.
Más allá del aspecto legislativo, resulta revelador analizar cómo se gestó este retroceso: a través de una masiva reacción social que el oficialismo no logró contrarrestar. La consultora QSocial Big Data analizó 2.786 publicaciones de 306 medios, organizaciones y cuentas en cinco redes sociales entre el 5 de julio y el 4 de agosto de 2026. El diagnóstico fue contundente.
Lo primero que notó la consultora es que el oficialismo no impuso el nombre de su propia iniciativa. La amplia mayoría de publicaciones que generaron mayor alcance no utilizó el término “Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada”, sino “Ley de Tierras” o “Extranjerización”.
Mientras que la denominación oficial apareció en el 35,9% de las publicaciones (852.462 interacciones), la expresión “Ley de Tierras” concentró el 61,1% de menciones con 1.685.325 interacciones, y “Extranjerización” alcanzó casi el mismo impacto con 1.654.236 interacciones.
Pero el oficialismo no solo peleo la batalla por imponer el nombre. El 70,2% de las publicaciones relevadas (canalizando 2.220.473 interacciones) expresó rechazo explícito a la reforma, mientras que apenas el 0,9% (29.102 interacciones) la defendió desde el oficialismo.
El 28,8% restante corresponde a contenido informativo sin postura definida. En términos de proporcionalidad: por cada interacción a favor del proyecto hubo 76 en contra.
Otro aspecto relevante que encontraron es que el tema terminó acoplado al ideario de las Islas Malvinas y el Mundial de Fútbol. Un total de 249 piezas de contenido vincularon la reforma con estos temas, generando 897.487 interacciones (casi el 28,4% de la conversación en redes). La Patagonia, además, emergió como término abstracto recurrente para defender la soberanía.
El dato más novedoso fue la cantidad de personalidades de distintos ámbitos, en general no politizadas, que tomaron posición contra la extranjerización de tierras. Hasta ahora muy pocas figuras públicas se habían manifestado explícitamente sobre temas políticos.
Tini Stoessel, Emilia Mernes, Ca7riel, Juana Molina, Nicki Nicole, L-Gante, el futbolista Lisandro Martínez, el influencer Martín Cirio y el corredor Franco Colapinto, entre muchos otros, replicaron consignas, compartieron videos de organizaciones como Amnistía Internacional, o convocaron a movilizarse. Músicos como Lali Espósito, Dillom y Fito Páez incluso participaron en la marcha.
En este contexto, el oficialismo decidió retirar primero el capítulo sobre tierras. Sin embargo, en el proyecto que finalmente se debatió quedaron otros temas que el gobierno consideraba centrales.
Esto incluía limitaciones más estrictas a la Ley de Expropiaciones, modificaciones a la Ley de Manejo del Fuego y habilitación para desalojos exprés. El rechazo persistió sobre la flexibilización del Manejo del Fuego, y la presión obligó al oficialismo a ceder también en este punto durante la discusión en el recinto.
Vale mencionar que la Ley de Manejo del Fuego establece presupuestos mínimos de protección ambiental para la prevención de incendios forestales y rurales, e impide modificar el uso de tierras después de un incendio para evitar que incendios intencionales deriven en proyectos inmobiliarios.
Contempla 60 años de prohibición para bosques nativos, implantados, áreas protegidas y humedales; y 30 años para zonas agrícolas, praderas y pastizales. El gobierno buscaba derogar estas protecciones, pero finalmente debió ceder ante el rechazo sistemático.
Lo que la ley sí incluyó fueron cambios en los desalojos. Ahora el juez podrá ordenar la restitución inmediata del inmueble cuando considere “verosímil” el derecho del propietario, con apenas 10 días para que el inquilino liquide la deuda.
Además, se modificó la Ley de Expropiaciones con una definición más restrictiva de “utilidad pública”, que ahora debe ser “idónea, necesaria y proporcional”, e incorpora el lucro cesante en las indemnizaciones, fijando el valor antes de la intervención del Estado y actualizándolo por inflación más una tasa de interés comercial.
Milei: Instrumento de la política exterior de EEUU
El segundo eje de la semana no es menor. La escalada bilateral con Brasil, iniciada cuando Javier Milei viajó a fines de julio a participar del lanzamiento de candidatura de Flávio Bolsonaro, ha llegado a extremos sin precedentes en cuatro décadas de democracia.
Milei no solo lanzó insultos contra Lula da Silva y el juez Alexander de Moraes, miembro del Supremo Tribunal de Brasil, sino que al regresar profundizó sus agresiones en lugar de disculparse. Casa Rosada intentó relativizar la situación a través del vocero Adrián Ravier y del canciller Pablo Quirno, pero fue en vano.
Brasil respondió de forma tajante: su embajador Julio Bitelli no regresará a la Argentina, y la embajada pasará al rango mínimo de “encargado de negocios”. En paralelo, solicitó formalmente la salida del embajador argentino Daniel Raimondi de su territorio.
Nunca la relación bilateral se había deteriorado de esta manera, mucho menos por una acción tan insólita como la de Milei, quien parecería estar buscando aislar a Argentina de su principal socio comercial de la región y uno de sus grandes aliados históricos.
¿Por qué esta reacción de Brasilia? Casa Rosada insiste en que es exagerada, pero resulta fundamental entender el contexto político brasileño. El 4 de octubre hay elecciones presidenciales, y Lula se enfrenta a Flávio Bolsonaro (y a Casa Blanca).
El gobierno estadounidense de Donald Trump viene de intervenir en procesos electorales de Honduras (2025, apoyando a Nasry Asfura), Argentina (2025, apoyando a Milei) y Colombia (2026, apoyando a Abelardo de la Espriella). Ahora tiene a Lula en la mira.
El martes pasado, Washington revocó el visado de la embajadora de Brasil en Estados Unidos, María Luiza Ribeiro, excusándose en demoras en la ratificación del embajador estadounidense destinado a Brasilia.
También intentó enviar dos funcionarios para “custodiar” la legitimidad de las elecciones brasileñas, solicitudes que Brasilia rechazó argumentando que podrían interferir con el proceso democrático.
Estados Unidos ya había sancionado el año anterior a De Moraes y otros jueces brasileños, acusándolos de una “cacería de brujas política” contra Jair Bolsonaro. De Moraes, vale recordar, es uno de los magistrados que condenó al expresidente por el intento de golpe de estado.
¿Cómo encaja Milei en todo esto? Es tentador atribuir la situación a los desequilibrios e impulsividad que viene demostrando desde antes de asumir, pero detrás hay un intento claro de convertirse en instrumento de la intervención de Trump en Sudamérica.
Para el republicano, intervenir directamente en Brasil resulta complejo; Milei aparece como un proxy ideal para agitar la tensión en el país vecino. El objetivo del libertario parece ser posicionarse como líder de un bloque regional que garantice a Estados Unidos un alineamiento total.
Esto explica sus viajes a Brasil para apoyar a Bolsonaro, a Perú para acompañar a Keiko Fujimori, a Ecuador para reunirse con Daniel Noboa, y a Colombia para estar junto a Abelardo de la Espriella. De todos estos nuevos líderes de derecha, Milei es el más fanatizado por Estados Unidos.
Pero es que cuando Trump fue reelegido, Milei viajó a Palm Beach para convertirse en el primer líder extranjero en reunirse con él tras su victoria. Trump lo describiría poco después como su “presidente favorito”.
Por entonces, Milei tenía poca competencia desde la derecha por la atención presidencial estadounidense. Ahora que hay varios líderes derechistas en la región, parece necesitar demostrar su diferencial, especialmente si busca procurarse apoyo para las elecciones de 2027.
Esto explica por qué nada de lo que está haciendo en el plano bilateral resulta útil a nivel doméstico. Aislar a Argentina de Brasil es prácticamente lo opuesto a lo que requiere una estrategia nacional coherente, y solo se explica a partir de la obsesión del libertario de congraciarse con Trump.
