El doctor en historia José Marcilese, docente de la Universidad Nacional del Sur (UNS) y titular de su Archivo de la Memoria, dialogó con Juani Guarino en El Ágora 2026 sobre “Expulsadxs“, la serie de tres microdocumentales estrenada este miércoles que reconstruye la historia de 23 estudiantes expulsados en 1975 durante la intervención del entonces rector Remus Tetu, tras el asesinato de David “Watu” Cilleruelo.
Marcilese repasó el contexto de violencia política que atravesó la UNS en la previa de la última dictadura cívico militar, el rol de la Triple A en Bahía Blanca y las historias que hoy busca visibilizar el Archivo de la Memoria.
El Archivo de la Memoria de la UNS
Marcilese explicó los orígenes de la institución que dirige: “El archivo nace en el año 99 y depende de la Secretaría de Cultura y Extensión de la UNS”. Según detalló, “funciona en el Centro Histórico Cultural y nació como un repositorio de testimonios orales”.
En 2014 sumaron una nueva función: “asumimos el rol de ser también el archivo histórico de la universidad, reuniendo información de valor histórico“. Actualmente, precisó, “conservamos más de 650 testimonios de personas vinculadas a la comunidad universitaria y a la ciudad”.
De la efervescencia juvenil al terrorismo de Estado
Consultado sobre los cambios en la universidad entre 1973 y 1975, Marcilese ubicó el inicio del proceso en el regreso del peronismo al gobierno: “El peronismo atravesaba una fuerte tensión interna entre facciones de izquierda y derecha, muy violentas y militarizadas”.
En 1975, señaló, “la derecha termina ganando la pulseada interna y aparece la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), una organización parapolicial que en Bahía Blanca tuvo rasgos particulares“.
Su referente local, agregó, “era el diputado Rodolfo Ponce, un dirigente sindical con mucho peso”.
Ese avance de la derecha tuvo consecuencias directas en el rectorado: “A Bahía Blanca llegó Remus Tetu, un profesor de origen rumano que había arribado al país en los años 40”. Tetu fue designado por el Poder Ejecutivo de Isabel Perón: “en la universidad no hubo elecciones desde el 66 hasta el 86. Tetu representó el avance de esa derecha violenta en el ámbito local”.
El pasado filonazi del rector
Sobre los antecedentes de Tetu en Rumania, Marcilese fue preciso: “Tuvo un paso efímero por la gestión del gobierno rumano en los años finales de la Segunda Guerra Mundial, en regímenes afines al nazismo”. Aunque “se definía como sociólogo y economista”, el historiador lo describió como “una figura funcional a la persecución y la violencia organizada”.
El titular del Archivo de la Memoria reveló además un dato revelador sobre la estructura represiva local:
“Parte de la patota de la Triple A local eran, de hecho, empleados de la universidad contratados para ‘vigilancia’, un eufemismo para su función real de amedrentar y asesinar”.
Guarino recordó que estos hechos “están probado en sede judicial, en la causa Triple A de 2022”, y Marcilese agregó que “la justicia investigó y falló castigando a los pocos que quedaban”. Sin embargo, “Tetu murió en Rumania sin haber pagado por sus crímenes”.
Su gestión como rector “fue breve, entre fines del 74 y fines del 75, pero continuó como docente en dictadura”, período en el que, según testimonios recogidos por el archivo, “ostentaba armas en pleno dictado de clases”.
El juicio político y la expulsión de los 23
El eje central de la serie documental es el juicio político que los estudiantes intentaron hacerle a Tetu en mayo de 1975. Marcilese reconstruyó el episodio: “El asesinato de ‘Watu’ el 3 de abril fue cometido por la guardia armada de la universidad frente a muchos testigos, usando un auto oficial del rectorado”.
Dos meses después, “el 30 de mayo, los estudiantes se convocaron en un hotel céntrico (Hotel del Sur) para hacerle un juicio público a Tetu como responsable intelectual”. Sobre el significado de ese acto, el historiador fue contundente: “Fue un acto de gran valentía porque implicaba enfrentar a quienes habían matado a un compañero dos meses antes”.
La represión no se hizo esperar: “La misma patota se hizo presente. Los estudiantes llamaron a la Policía Federal para que mediara, prefiriendo su intervención a la de la Triple A”.
“La policía detuvo a los representantes estudiantiles y a quienes llevaban las listas de firmas que avalaban el juicio político. A partir de esas listas se radicó la expulsión de los 23 estudiantes por resolución de rectorado”.
Las consecuencias de la sanción se extendieron durante años: “La sanción se levantó recién en el 81”. Sobre el destino posterior de los expulsados, Marcilese señaló que fue “dispar: algunos nunca volvieron, otros fueron víctimas del terrorismo de Estado más tarde, y algunos retomaron sus estudios muchos años después”. Concluyó con una definición clara: “Para todos fue una tragedia que interrumpió su plan de vida”.
Consultado sobre qué sectores académicos sufrieron mayor represión, Marcilese identificó “las áreas consideradas ‘conflictivas’ por el poder de turno: Humanidades y Economía”.
Allí “hubo cierre de inscripciones, fusiones de departamentos y despidos masivos“. El historiador enmarcó este proceso en un contexto previo al golpe de 1976: “La universidad sufrió una oleada represiva muy fuerte incluso antes del golpe del 76”. Y definió el balance como “una tragedia académica por la pérdida de vidas y de grupos de investigación formados”.
Sobre el objetivo de producciones como “Expulsados”, explicó:
“Desde el archivo buscamos dar a conocer estas situaciones a través de dispositivos como estos microdocumentales, que son más accesibles que las publicaciones académicas tradicionales”.
Definió este enfoque como parte de la Historia Pública, es decir, “comunicar el conocimiento académico a un público no especializado de manera dinámica”.
Dónde ver Expulsadxs
Sobre la disponibilidad de “Expulsadxs”, Marcilese confirmó que va a estar disponible en el canal de YouTube del Archivo de la Memoria UNS en aproximadamente una semana. “Allí también podrán ver otras producciones anteriores” agregó

