Caída del petróleo y reapertura de Ormuz: Las primeras consecuencias del acuerdo entre EEUU e Irán

Estados Unidos e Irán anunciaron un acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz tras más de 100 días de conflicto armado, lo que impactó directamente en el precio internacional del petróleo, aunque está lejos de ser un cese definitivo de las hostilidades en Medio Oriente.

Estados Unidos e Irán anunciaron este domingo un acuerdo para poner fin al conflicto armado que mantuvieron durante más de cien días y para reabrir el estratégico estrecho de Ormuz, por donde circula aproximadamente el 20% del petróleo que se comercializa en todo el mundo.

La noticia llegó antes de que terminara el día y tuvo un impacto inmediato en los mercados: el precio del crudo cayó más de un 4%, las bolsas asiáticas avanzaron hasta un 6% y los futuros de Wall Street también subieron.

Pero el anuncio no representa el fin del proceso: la firma formal está prevista para el viernes 19 de junio en Suiza, y a partir de ese momento comenzará una ventana de negociación de 60 días en la que ambas partes deberán resolver los su disputa. La incógnita es cómo afectará la avanzada bélica de Israel las negociaciones.

Un acuerdo frágil que alivia la situación internacional

El conflicto tuvo su origen el 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques sobre Irán que terminaron con la vida del líder supremo Alí Jameneí, en el poder desde 1989.

Teherán respondió con ataques contra Israel y contra países que albergan bases militares estadounidenses en la región, además de cerrar el paso por el estrecho de Ormuz. Las tensiones se extendieron también al frente libanés, donde Israel lanzó otra campaña militar.

El anuncio del acuerdo lo hizo primero el presidente estadounidense Donald Trump a través de su red social Truth Social. “El acuerdo con la República Islámica de Irán ya está completo. Felicitaciones a todos“, escribió.

Además, confirmó que autorizaba de manera inmediata la reapertura del estrecho y el levantamiento del bloqueo naval que Estados Unidos había impuesto desde abril sobre los buques que entran y salen de puertos iraníes. “Buques del mundo, arranquen sus motores. Que fluya el petróleo“, agregó.

el norteamericano había anunciado en varias oportunidades que él mismo era el que sostenía el bloqueo en la región, pese a que Irán ya había bloqueado el pasó. Se trató de un intento por demostrar la injerencia de Estados Unidos en medio de una guerra que viene socavando la imagen del republicano.

Poco después, el viceministro de Relaciones Exteriores de Irán, Kazem Gharibabadi, confirmó que el memorando de entendimiento ya fue redactado y que será firmado el viernes en Suiza. Advirtió que su país supervisará el cumplimiento de los compromisos asumidos por Washington y que forzaron a Estados Unidos a aceptar varias condiciones de Irán.

Este memorando de entendimiento no refleja confianza en el enemigo; fue redactado precisamente desde la desconfianza. Supervisaremos el cumplimiento de los compromisos asumidos por Estados Unidos”, declaró.

La figura que actuó como vocero oficial de la mediación fue el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, quien anunció el acuerdo desde Islamabad y destacó el rol central que tuvo su país en el proceso.

Qatar, Arabia Saudita y Turquía también participaron en las conversaciones diplomáticas que condujeron al entendimiento. Sharif señaló que tanto Washington como Teherán declararon el cese inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluyendo el Líbano.

El camino hasta el anuncio no estuvo exento de turbulencias. Trump había anticipado el sábado que el acuerdo se firmaría el domingo, pero un bombardeo israelí sobre los suburbios de Beirut (que dejó tres personas muertas y 16 heridas) estuvo a punto de hacer caer las negociaciones.

El Ejército israelí indicó que atacó posiciones de Hezbolá en respuesta a proyectiles disparados desde el Líbano hacia comunidades fronterizas. El negociador iraní Mohamad Baqer Qalibaf advirtió que los bombardeos hacían imposible continuar con el diálogo.

Finalmente, las partes lograron sostener el proceso y el acuerdo fue confirmado durante la jornada. El propio Trump reconoció que el ataque israelí “no debería haber ocurrido, sobre todo en un día tan especial en el que estamos tan cerca de alcanzar un acuerdo de paz”.

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El estrecho de Ormuz y el impacto en los mercados

La reapertura del estrecho de Ormuz fue el elemento del acuerdo con mayor efecto inmediato sobre la economía global. Este paso marítimo, que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán, es la principal vía de exportación de petróleo para Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irak, Qatar e Irán.

Antes del conflicto, por allí transitaba una quinta parte del crudo que se comercializa por vía marítima en el mundo, además de una proporción significativa del gas natural licuado del Golfo.

Ante la expectativa de una normalización del tráfico energético, los precios del petróleo cayeron con fuerza. Los futuros del crudo Brent retrocedieron 3,51 dólares, o un 4,02%, hasta los 83,82 dólares por barril.

El West Texas Intermediate estadounidense descendió 3,93 dólares, equivalente a un 4,63%, hasta los 80,95 dólares. Al mismo tiempo, los principales índices bursátiles de Asia avanzaron hasta un 6% y los futuros de Wall Street también registraron subas, impulsados por la mejora en el apetito de los inversores ante la perspectiva de una desescalada.

El alivio fue especialmente significativo para las economías asiáticas, que dependen en gran medida del petróleo y el gas provenientes del Golfo Pérsico. Distintos gobiernos de la región expresaron respaldo al acuerdo. Australia, Nueva Zelanda y Turquía celebraron el entendimiento y pidieron que las negociaciones avancen hacia una solución duradera.

Sin embargo, operadores marítimos y compañías energéticas todavía siguen con atención la situación de las embarcaciones afectadas por las restricciones impuestas durante el conflicto, así como el estado de las instalaciones de producción y exportación de hidrocarburos en la región.

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Las puertas que abre el acuerdo entre EEUU e Irán

Pese al alivio que generó el anuncio, el acuerdo está lejos de representar el cierre definitivo del conflicto. Tal como señalan analistas y los propios actores involucrados, lo firmado el viernes será apenas un memorando de entendimiento que abrirá paso a una negociación técnica de dos meses sobre los asuntos de fondo que aún dividen a Washington y Teherán.

El más delicado de todos es el programa nuclear iraní. Estados Unidos insiste en presentar como un logro la decisión de Irán de no construir armas nucleares, pese a que el propio gobierno teocrático remarcó desde el principio que construir armas nucleares no estaba entre sus objetivos.

La rivalidad entre ambos países tiene raíces profundas: se remonta a la Revolución Islámica de 1979 y a la crisis de los rehenes en la embajada estadounidense en Teherán, y fue agravada por la salida de Estados Unidos del acuerdo nuclear de 2015 durante el primer mandato de Trump, quien lo calificó como “el peor acuerdo jamás firmado“.

Desde entonces, la relación estuvo marcada por sanciones, presión económica y episodios de tensión creciente. El actual entendimiento es el movimiento diplomático más relevante desde aquella ruptura.

El analista Gonzalo Fiore Viani, doctor en Relaciones Internacionales del Conicet, señaló que el anuncio es una de las noticias más importantes del año, pero advirtió que no debe leerse como un triunfo para ninguna de las partes.

Trump tenía que cerrar de alguna manera esto previo a las elecciones de noviembre, pero no es un éxito para nada para los Estados Unidos, porque básicamente es volver a foja cero, regresar al escenario previo al inicio del conflicto“, sostuvo.

Agregó que, si bien Estados Unidos mató al ayatolá Jameneí, no logró el cambio de régimen que buscaba originalmente, y que Irán sigue manteniendo su aspiración de desarrollar capacidad nuclear.

Otro flanco que permanece abierto es el de Israel. El gobierno de Benjamín Netanyahu dejó en claro que no se considera vinculado a ningún compromiso que limite sus operaciones contra Hezbolá y anunció que mantendrá sus tropas en el sur del Líbano. Esta posición genera tensiones con el esquema que busca extender la desescalada al frente libanés.

También habrá que observar la posición de Rusia y China. Moscú mantiene vínculos estratégicos con Teherán, mientras que Pekín es uno de los principales compradores de crudo iraní. La evolución del acuerdo los obliga a reajustar sus posiciones en función de cómo avancen las negociaciones.

El propio Trump advirtió que Estados Unidos podría retomar las medidas de presión si no se alcanza un entendimiento definitivo sobre el programa nuclear iraní, una señal que mantiene abierta la posibilidad de nuevas tensiones. La firma del viernes en Suiza marcará el inicio formal de un proceso cuyo resultado todavía es incierto.

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