Reforma laboral: El insólito operativo represivo de Monteoliva terminó con 14 detenidos y varios heridos

El gobierno de Javier Milei desplegó un violento operativo represivo durante la marcha contra la reforma laboral, en el que las fuerzas de seguridad avanzaron con camiones hidrantes, lanzaron gases lacrimógenos y dispararon balas de goma a los presentes.

Pese a que la CGT no convocó a movilizarse durante el paro nacional que ella misma encabezó junto a las dos CTAs, varios gremios combativos organizaron sus propias columnas hacia el Congreso, donde la Cámara de Diputados debatía el proyecto de Ley de Reforma Laboral.

La iniciativa, que según los sindicatos recorta derechos de los trabajadores, fue finalmente aprobada en la Cámara Baja y deberá regresar al Senado para su tratamiento definitivo. El gobierno de Javier Milei espera sancionarla antes del 1 de marzo, cuando el presidente abra las sesiones extraordinarias.

En el marco de esa jornada, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, activó un insólito operativo represivo que culminó con al menos 14 personas detenidas y varios heridos, incluido un jubilado que minutos antes había participado de un móvil de televisión.

El virulento operativo de Monteoliva

La protesta concentró a miles de manifestantes frente al Palacio Legislativo, que amaneció totalmente vallado y rodeado de efectivos de distintas fuerzas de seguridad.

La convocatoria fue encabezada por el Frente de Sindicatos Unidos, que integran la UOM, Aceiteros, Pilotos, Aeronáuticos y ATE, entre otros gremios, y contó también con la presencia de organizaciones sociales y distintos espacios políticos. Durante horas, la jornada transcurrió con tensión, pero sin desborde.

El escenario cambió cuando, ya avanzada la tarde y con las organizaciones principales retirándose del lugar, un grupo de manifestantes avanzó sobre las vallas dispuestas alrededor de la plaza. Ante la situación, las fuerzas de Seguridad respondieron con una inusitada violencia.

Los uniformados desplegaron camiones hidrantes, lanzaron gases lacrimógenos y dispararon balas de goma. Luego avanzaron a pie con empujones, bastones y perros, mientras efectivos de la Policía Federal Argentina en moto también disparaban proyectiles de goma. Además de la PFA, participaron la Gendarmería y la Prefectura.

El operativo involucró más de 2.000 efectivos distribuidos en la Plaza del Congreso y sus alrededores. Según diversas organizaciones de derechos humanos que citaron fuentes de la fiscalía, al menos 14 personas fueron detenidas: 9 por la Policía Federal y 5 por la Policía de la Ciudad.

El Ministerio de Seguridad, por su parte, confirmó oficialmente solo cuatro detenciones. No estaba claro si ese número incluía a cuatro personas que habían sido demoradas a primera hora de la tarde en la zona y que no tenían vinculación con la manifestación.

Entre los heridos, muchos sufrieron el cierre de vías respiratorias por efecto de los gases. Otros recibieron impactos directos de cartuchos. Todos fueron asistidos en puestos sanitarios de emergencia instalados alrededor del Parlamento.

Los equipos de prensa tampoco quedaron al margen de la represión. Cronistas y camarógrafos que cubrían la jornada en las inmediaciones recibieron gases directamente sobre sus posiciones, lo que interrumpió varias transmisiones en vivo.

El caso del jubilado detenido

Uno de los episodios de la jornada fue la detención de Carlos Dawlowski, un jubilado de 75 años que participa habitualmente de las marchas semanales de los miércoles frente al Congreso en reclamo por los derechos de los adultos mayores.

Momentos antes de ser arrestado, Dawlowski habló con el móvil de El Diario, por C5N, y cuestionó el proyecto que se debatía en el recinto: “Vinimos a apoyar a los trabajadores. Esta ley no puede salir. El pueblo argentino tiene que recuperar la Patria. Hay que salir a luchar por los derechos”, señaló.

También se refirió directamente al operativo policial: “Es una cacería humana. No les tenía miedo, los encaré y les dije lo que tenía que decirles. Con 75 años, les dije ‘vení, cuerpo a cuerpo’ y no se animan. Son cagones”.

“El pueblo argentino tiene que recapacitar. Me dio mucho dolor cómo corrían los pibes jóvenes. La gente estaba desesperada”, dijo visiblemente afligido, y cerró su intervención afirmando que “el pueblo unido jamás será vencido”.

Pocos minutos después de concluida esa entrevista, dos efectivos de la brigada de la Policía Federal vestidos con camisa celeste y campera se acercaron al jubilado, lo tomaron del brazo y lo condujeron al otro lado de las vallas para llevarlo detenido.

En ese mismo momento, se lanzaron gases contra el equipo periodístico que había realizado la entrevista. Según el cronista presente, todo ocurrió con una celeridad que sugería que el hombre había sido identificado a raíz de su aparición en cámara.

Varias horas más tarde, Dawlowski fue liberado sin que trascendieran mayores detalles sobre las causas formales de su detención.

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