Un avión militar con funcionarios estadounidenses aterrizó en Ushuaia apenas unos días después de que el gobierno de Javier Milei interviniera el puerto de la provincia. Casa Rosada no hizo mención al evento, pero autoridades norteamericanas indicaron que los minerales críticos estuvieron en la agenda.
Un avión del Departamento de Defensa de Estados Unidos aterrizó este domingo a las 11:22 en el aeropuerto de Ushuaia, capital de Tierra del Fuego, sin que el gobierno de Javier Milei ofreciera ninguna explicación pública sobre la visita.
La aeronave, un Boeing C-4 Clipper (versión militar del Boeing 737) permanece en la plataforma auxiliar del aeropuerto fueguino, mientras crece la preocupación por el hermetismo oficial en torno a este episodio.
Según confirmó la embajada estadounidense, el vuelo transportaba una comitiva bipartidista de congresistas miembros de la Comisión de Energía y Comercio.
Las autoridades norteamericanas informaron que la visita incluye reuniones con “funcionarios gubernamentales y actores clave” para abordar diversos temas, entre ellos “la tramitación de permisos para la gestión de minas y residuos, el procesamiento de minerales críticos, la investigación en salud pública y la seguridad médica”.
El gobierno nacional argentino no emitió comunicados sobre el arribo de la delegación estadounidense, tampoco el Ministerio de Defensa informó a las autoridades provinciales sobre el operativo.
Desde Tierra del Fuego señalaron que la provincia no tiene injerencia para autorizar o rechazar el arribo de aviones oficiales de países extranjeros, lo que profundiza las dudas sobre la falta de transparencia en este movimiento aéreo.
El avión oficial estadounidense había despegado el jueves pasado desde la Base Conjunta Andrews en Maryland, instalación estratégica de máxima seguridad que alberga el avión presidencial Air Force One.
La aeronave realizó una primera parada el viernes en San Juan, donde permaneció poco más de dos horas, antes de aterrizar a las 23:36 en Aeroparque, en la Ciudad de Buenos Aires. Tras permanecer dos días en la capital argentina, la nave se trasladó a Ushuaia.
Además del vuelo oficial, se detectaron al menos dos aviones privados que partieron desde San Fernando con destino a Ushuaia, sobre los cuales tampoco se brindaron detalles oficiales.
El gobierno de Milei interviene el puerto de Ushuaia y tensiona las relaciones con Melella
Intervención del puerto y declaraciones de Bessent encienden alarmas
El aterrizaje de la aeronave militar estadounidense ocurrió apenas días después de que el gobierno de Milei interviniera el puerto de Ushuaia por un período de 12 meses.
La medida fue adoptada por la Agencia Nacional de Puertos y Navegación alegando presuntas irregularidades, aunque desde la administración del gobernador Gustavo Melella denunciaron que se trata de una decisión que “atenta contra la autonomía provincial y el desarrollo económico de Tierra del Fuego”.
Cabe recordar que el presidente de la Dirección Provincial de Puertos, Roberto Murcia, rechazó enérgicamente la intervención y señaló que “la resolución emitida por la autoridad nacional revela una contradicción insostenible y un claro propósito de forzar una intervención administrativa sin fundamento real”.
El funcionario planteó que “de existir verdaderas falencias edilicias o de seguridad, la medida lógica y responsable sería la inhabilitación inmediata para garantizar la integridad de las operaciones”, pero que “aquí ocurre lo contrario: primero se anuncia la inhabilitación para intervenir, y una vez consumada la intervención, se vuelve a permitir la operación“.
Algunas voces de la gestión provincial sospechan que la intención última del gobierno nacional es privatizar el puerto de Ushuaia, uno de los principales polos turísticos del país y puerta de entrada clave a la Antártida, funcionando como centro logístico, científico y operativo del continente blanco, factor central para la defensa de la soberanía argentina.
Autoridades provinciales interpretaron la intervención del puerto como un posible “regalo” del presidente argentino a Donald Trump y, en particular, al Comando Sur de Estados Unidos. Y es que la coincidencia temporal entre la intervención portuaria y el vuelo militar es dificil de ignorar.
En este contexto, las recientes declaraciones del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, añadieron combustible a las especulaciones. En una entrevista, Bessent aseguró que “Argentina se convirtió en la pieza central de la estrategia de Estados Unidos en América Latina“.
Luego agregó: “Estamos trayendo de vuelta a nuestros aliados latinoamericanos a nuestra esfera de influencia“. El funcionario mencionó además que había pedido inversiones por “10.000 o 12.000 millones de dólares en Argentina”, aunque no proporcionó detalles adicionales.
Esta no es la primera vez que un avión militar estadounidense de estas características aterriza en Ushuaia. La última ocasión fue para trasladar al entonces jefe del Comando Sur de Estados Unidos, el Almirante Alvin Hosley.
Antes también había viajado su antecesora, Laura Richardson. Ambos, en sus respectivos viajes, monitorearon el avance de la base naval integrada que se construye en la capital provincial.
El 4 de abril de 2024, Milei viajó 6.000 kilómetros entre ida y vuelta para acompañar durante dos horas a Richardson en su visita a la base naval, después de que el gobernador Melella se negara a recibirla.
Escoltado por Richardson, el Presidente admitió el trabajo conjunto en la base y declaró: “Se trata de un gran centro logístico que constituirá el puerto de desarrollo más cercano a la Antártida y convertirá a nuestros países en la puerta de entrada al continente blanco“. En la base naval flameaba, junto con la bandera argentina, la bandera de Estados Unidos.
Estos antecedentes alimentaron las alarmas del gobernador Melella y los senadores de la oposición Cristina López (Unión por la Patria) y Pablo Blanco (UCR), quienes alertaron sobre posibles concesiones a Washington y pusieron el foco en la base naval integrada que se construye en Ushuaia.
El jefe del Comando Sur de EEUU se reunió con Milei y parte a Ushuaia con la Antártida en la mira
Quirno participará en reunión sobre minerales críticos en Washington
Más allá de las especulaciones sobre el vuelo a Ushuaia, el canciller Pablo Quirno confirmó que participará el 4 de febrero de una reunión en el Departamento de Estado en Washington, convocada por Estados Unidos para asegurarse la provisión de minerales críticos.
Quirno publicó en la red social X que “será un honor representar a nuestro país y trabajar con socios internacionales en cadenas de suministro estratégicas para fortalecer la cooperación y atraer inversiones para la Argentina”. Por el momento, Argentina es el único país confirmado para el encuentro, aunque en la Casa Blanca esperan que acudan también Perú, Ecuador y Paraguay.
El gobierno de Trump considera que el acceso a minerales críticos es un tema prioritario de seguridad nacional. Estos minerales tienen importancia estratégica en todo lo relacionado con energía para la defensa: litio, cobre y tierras raras resultan insustituibles para radares, misiles, electrónica militar, láseres e imanes de alta potencia.
Argentina es el cuarto productor mundial de litio, mineral esencial para la energía de satélites, misiles y vehículos eléctricos. Sin embargo, el 73% del litio argentino se exporta actualmente a China, y dos de los siete emprendimientos en Catamarca, Salta y Jujuy son de empresas chinas. Estados Unidos quiere separar a China de la extracción del mineral.
El subsecretario de Estado para Asuntos de Crecimiento Económico, Energía y Medio Ambiente, José W. Fernández, es el funcionario concentrado en los llamados minerales críticos desde hace años, aunque se espera que en la reunión del 4 de febrero esté presente el propio Marco Rubio, secretario de Estado norteamericano y hombre de peso en Casa Blanca.
Argentina tiene pocas reservas de tierras raras, pero cuenta con gran desarrollo en litio y, al mismo tiempo, una gran perspectiva en cobre y plata. Apenas el 10% del litio argentino se destina actualmente a Estados Unidos, según datos de la agencia Bloomberg.

