Donald Trump filtró chats con líderes mundiales y utilizó sus redes sociales para provocar y amenazar a los países que cuestionan sus intenciones de quedarse con Groenlandia. “No creo que vayan a resistirse mucho. Necesitamos tenerla“, aseguró.
En la previa de su discurso en el Foro Económico Mundial de Davos de este miércoles, Donald Trump profundizó aún más las tensiones con Europa por su intención de anexar Groenlandia al territorio de Estados Unidos.
No solo compartió imágenes provocando a las potencias europeas, sino que además filtró chats privados con líderes mundiales y en declaraciones a la prensa abrió las puertas a una invasión militar a la isla ártica.
Trump filtra chats y planta bandera en Groenlandia
Horas antes de aterrizar en Davos, el mandatario estadounidense publicó en Truth Social una serie de imágenes creadas con inteligencia artificial que muestran escenarios de expansión territorial.
En una de ellas aparece dirigiéndose a líderes europeos como Emmanuel Macron y Giorgia Meloni, con un mapa de fondo que exhibe a Estados Unidos incorporando tanto a Groenlandia como a Canadá y Venezuela, recientemente invadida por las tropas estadounidenses.
Otra imagen generada con IA lo muestra liderando la supuesta conquista de Groenlandia, con una bandera estadounidense en la mano y un cartel que dice “Groenlandia, territorio de Estados Unidos, 2026”.
Las publicaciones forman parte de una estrategia comunicacional cada vez más violenta que el republicano viene desplegando desde que inició su segundo mandato hace exactamente un año, aunque la intención de quedarse con la isla dinamarquesa no es una novedad.

En la misma seguidilla de publicaciones, Trump dio un paso más que generó alarma en las cancillerías europeas: compartió capturas de pantalla de conversaciones privadas con el presidente francés Emmanuel Macron y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte.
En el mensaje atribuido al mandatario francés, Macron le escribe: “Del presidente Macron al presidente Trump. Mi amigo, estamos totalmente alineados con Siria. Podemos hacer grandes cosas en Irán. No entiendo qué estás haciendo en Groenlandia”.
El líder francés le propone organizar “una reunión del G7 después de Davos en Paris” con la posibilidad de invitar a “los ucranianos, los daneses, los sirios y los rusos, en los márgenes”. También le sugiere: “Tengamos una cena juntos en Paris el próximo jueves, antes que regreses a EEUU”.
La veracidad de estos mensajes fue confirmada por el Palacio de Elíseo, que sin embargo descartó unirse a la Junta para la Paz en Gaza propuesta por Washington para avanzar con proyectos inmobiliarios en territorio palestino arrasado por Israel. Francia sustenta su rechazo en que el estatuto de la junta da poder absoluto a Trump y socava a las Naciones Unidas.
La filtración del intercambio con el secretario general de la OTAN muestra a Rutte elogiando al presidente estadounidense: “Señor presidente, querido Donald, lo que conseguiste en Siria hoy es increíble. Voy a usar mis vínculos con los medios en Davos para resaltar tu trabajo allí, además de en Gaza y en Ucrania”.
El funcionario europeo también manifiesta: “Estoy comprometido a encontrar un camino a seguir en Groenlandia. No puedo esperar a verte. Mark”. Más allá de las posiciones de cada uno, lo cierto es que esta divulgación de comunicaciones privadas rompe con las normas diplomáticas tradicionales y expone los intentos de desescamar el conflicto de los líderes europeos.

Escalada militar entre Estados Unidos y Europa
El mandatario estadounidense adelantó que en Davos mantendrá una reunión con “las distintas partes” para discutir la situación de Groenlandia. Consultado por periodistas sobre qué pensaba decir a los europeos que se oponen a sus planes, declaró: “No creo que vayan a resistirse mucho. Necesitamos tenerla”.
En sus publicaciones, Trump insistió: “Como les expresé a todos, muy claramente, Groenlandia es imperativa para la seguridad nacional y mundial. No hay vuelta atrás. ¡En eso todos estamos de acuerdo!”.
El republicano sostiene que necesita el territorio para construir la “Cúpula Dorada”, un sofisticado sistema antimisiles similar al Cúpula de Hierro de Israel. El proyecto, con un presupuesto estimado de más de 150.000 millones de dólares, podría estar operativo en dos años, pero para concretarlo Washington requiere acceso al vasto territorio del ártico.
La argumentación inicial del republicano es insólita y asegura que sus amenazas se justifican en que numerosos barcos chinos circulan por el ártico, lo que constituiría una amenaza para la seguridad, aunque Copenhague ha desmentido estas afirmaciones.
Trump también mencionó que Groenlandia es rico en tierras raras, minerales críticos para la fabricación de microprocesadores, fundamentales en la carrera por la inteligencia artificial entre las grandes potencias.
Ante la escalada de las últimas semanas, Dinamarca convocó a sus aliados para realizar maniobras militares en la isla a lo largo de este año. Siete países europeos respondieron al llamamiento: Francia, Alemania, Noruega, Suecia, Finlandia, Países Bajos y el Reino Unido enviaron tropas u oficiales de enlace.
El plan danés consiste en sentar las bases de una misión militar más amplia, prolongada y rotatoria, que podría estar bajo supervisión de la OTAN. Con esta estrategia, Dinamarca busca ofrecer nuevas garantías de seguridad en esta zona estratégica del Ártico y contener las aspiraciones de Washington.
Las últimas encuestas indican que el 85% de los habitantes de la isla rechazan la posibilidad de terminar bajo el control de Washington y en los últimos días se realizaron manifestaciones multitudinarias en rechazo a la avanzada de Trump.

Por lo pronto, Groenlandia estudia como posible escenario una invasión militar estadounidense, lo que refleja el nivel de preocupación alcanzado en el territorio autónomo.
Sea como fuere, la estrategia danesa no sentó bien al mandatario estadounidense, quien el sábado anunció la imposición de nuevos aranceles a los países que participan en las maniobras militares.
Trump advirtió que a partir del 1 de febrero de 2026, Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, el Reino Unido, los Países Bajos y Finlandia enfrentarán un arancel del 10% sobre todos los bienes enviados a Estados Unidos.
El gravamen se incrementará al 25% el 1 de junio de 2026 y se mantendrá vigente “hasta que se llegue a un acuerdo para la compra completa y total de Groenlandia”, según escribió. El republicano cuestionó las maniobras militares europeas calificándolas como “un juego muy peligroso” y afirmó que los países han puesto en riesgo una situación insostenible.
“Hemos subvencionado a Dinamarca y a todos los países de la Unión Europea, y a otros, durante muchos años al no cobrarles aranceles ni ninguna otra forma de compensación”, escribió desde su mansión de Mar-a-Lago, repitiendo sus argumentos para la suba de tarifas global que impulsó el año pasado.
“Ahora, después de siglos, es hora de que Dinamarca corresponda: ¡la paz mundial está en juego! China y Rusia quieren Groenlandia, y Dinamarca no puede hacer nada al respecto”, completó. Lo insólito es que aunque el estadounidense hace referencia a una posible invasión de China o Rusia, lo cierto es que la principal amenaza es, justamente, Estados Unidos.
El pasado agosto, los aranceles estadounidenses se redujeron del 25% al 15% tras negociaciones en las que los países europeos se comprometieron a invertir miles de millones de dólares en la industria de defensa estadounidense.
De concretarse el nuevo arancel, los gravámenes de estos países podrían ascender hasta el 40%, lo que perjudicaría seriamente las relaciones comerciales de socios históricos de Estados Unidos.
Europa asegura que “no se dejará chantajear”
El presidente francés Emmanuel Macron afirmó que su país mantiene su compromiso con “la soberanía y la independencia de las naciones” y expresó su apoyo a Groenlandia y Dinamarca. “Ninguna intimidación ni amenaza nos influirá”, escribió en X, calificando las amenazas arancelarias de Trump como “inaceptables”.
“Los europeos responderán de forma unida y coordinada si se confirman”, prometió el mandatario francés.
El primer ministro británico, Keir Starmer, describió la decisión de Trump de imponer aranceles a los aliados de Estados Unidos como “completamente errónea”. “Nuestra postura sobre Groenlandia es muy clara: forma parte del Reino de Dinamarca y su futuro es asunto de los groenlandeses y los daneses”, declaró.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, aseguró que “Europa no se dejará chantajear”, mientras que el primer ministro sueco, Ulf Kristersson, escribió en X: “No nos dejaremos chantajear”, añadiendo que “solo Dinamarca y Groenlandia deciden sobre asuntos que les conciernen”.
El líder sueco también señaló que Estocolmo lideraba las conversaciones con otros países de la UE, el Reino Unido y Noruega para dar una “respuesta colectiva” al anuncio de Trump.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, afirmó estar “coordinando una respuesta conjunta de los Estados miembros de la UE” sobre la imposición de aranceles. En una rueda de prensa tras el anuncio de Trump, Costa enfatizó:
“La Unión Europea siempre se mantendrá firme en la defensa del derecho internacional… que, por supuesto, comienza en el territorio de los Estados miembros de la Unión Europea”.
Los países amenazados difundieron el domingo un comunicado conjunto en el cual advirtieron que “los aranceles socavarán las relaciones transatlánticas y provocarán una peligrosa espiral descendente”.
Bruselas ya elaboró con antelación un listado de servicios estadounidenses pasibles de eventuales represalias, entre los que figuran grandes compañías tecnológicas. El foco no es casual: Estados Unidos mantiene un superávit en el intercambio de servicios con la Unión Europea.
La herramienta habilita a la UE a aplicar restricciones a las importaciones y exportaciones de bienes y servicios dentro de su mercado único, que alcanza a unos 450 millones de consumidores.
Dentro de Estados Unidos, voces destacadas expresaron su oposición a una posible adquisición de la isla. Los senadores Jeanne Shaheen (demócrata) y Thom Tillis (republicano), copresidentes del Grupo bipartidista de Observadores de la OTAN en el Senado, afirmaron:
“Seguir por este camino es perjudicial para Estados Unidos, para sus empresas y para sus aliados. Este tipo de retórica también beneficia a adversarios como Putin y Xi, que desean una OTAN dividida”.
Una delegación bipartidista de 11 legisladores del Congreso visitó Groenlandia para mostrar su apoyo al territorio y reunirse con parlamentarios, así como con las primeras ministras de Dinamarca y Groenlandia. El senador demócrata Chris Coons, dijo que su viaje era para escuchar a los lugareños y llevar sus opiniones a Washington “para bajar la temperatura”.
En medio de las tensiones, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguei Lavrov, afirmó que el territorio helado “no es parte natural de Dinamarca” sino resultado de una “conquista colonial”.
Sin embargo, enfatizó que Rusia no tiene por objetivo interferir: “No tenemos nada que ver con los planes de capturar Groenlandia. No tengo ninguna duda de que Washington sabe claramente que ni Rusia ni China tienen tales planes”.
Lavrov cuestionó las justificaciones de Trump sobre la necesidad de dominar dicho territorio por cuestiones de “seguridad nacional”: “Cuando la situación en torno a Groenlandia se justifica por el hecho de que Rusia o China la conquistarán… Ya saben, no hay confirmaciones de ello. Incluso los economistas y politólogos occidentales lo desmienten”.
