Javier Milei designó a Fernando Iglesias como nuevo embajador argentino en Bélgica poco después de que se completara su periodo como Diputado Nacional, desde donde se había posicionado como un férreo defensor del oficialismo.
Finalmente el exdiputado del PRO, Fernando Iglesias, recibió su premio por acercarse a La Libertad Avanza: El presidente Javier Milei lo designó como embajador en Bélgica pese a que no tiene carrera diplomática.
La formalización del nombramiento se concretó este jueves mediante el Decreto 6/2026, publicado en el Boletín Oficial, tras recibir el plácet del Reino de Bélgica. La designación se realizó “en comisión” debido al receso del Senado de la Nación.
El Poder Ejecutivo fundamentó la medida en el artículo 99, inciso 19 de la Constitución Nacional, que habilita al Presidente a cubrir vacantes que requieren acuerdo parlamentario mientras el Congreso no está en funciones. Según establece la norma, “el nombramiento se considerará extendido por el tiempo que dure el mandato del Presidente que lo haya efectuado”.
El decreto, que lleva las firmas del jefe de Estado y del canciller Pablo Quirno, justificó la decisión señalando que Iglesias “reúne las condiciones de idoneidad, experiencia y trayectoria profesional necesarias para desempeñar esta función con la responsabilidad y el compromiso que la misma exige”.
Según explicaron, la medida busca garantizar la representación diplomática ininterrumpida en un país considerado estratégico tanto en el plano bilateral como multilateral. Lo cierto es que la embajada en Bruselas estaba vacante desde junio.
La versión sobre este nombramiento circulaba desde hace varios meses en ámbitos diplomáticos. La postulación había sido enviada a comienzos de noviembre por Milei, situación que explica por qué Iglesias renunció a la posibilidad de competir en las elecciones para renovar su banca en la Cámara de Diputados.
Una designación sin carrera diplomática
La realidad es que Iglesias no cuenta con carrera diplomática. Su designación se amparó en un apartado de la Ley del Servicio Exterior de la Nación N° 20.957, que habilita al Ejecutivo a designar de manera excepcional a personas ajenas a la carrera diplomática.
Lo que se pide es que cuenten con antecedentes y condiciones de idoneidad. La norma permite nombrar embajadores a quienes “posean condiciones relevantes”, aun cuando no integren el cuerpo permanente del servicio exterior.
La experiencia más próxima con la que cuenta el flamante embajador es de cuando fue presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de Diputados, periodo en el que buscó impulsar el acuerdo de libre comercio entre la UE y el Mercosur.
Más recientemente (en octubre del año pasado) viajó a Bruselas, donde participó de distintas reuniones centradas en el acuerdo y en el fortalecimiento de los vínculos bilaterales entre Argentina y Bélgica, ya con el visto bueno de Javier Milei.
En cuanto a su pertenencia política, vale mencionar que su militancia se inició en la década de 1970, cuando integró el Partido Socialista de los Trabajadores, de orientación trotskista. Luego orientó su actividad al Frente de Trabajadores por los Derechos Humanos.
Tras obtener el título de Licenciado en Alto Rendimiento Deportivo en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, se radicó en Italia, donde desarrolló tareas como entrenador de vóley. A mediados de la década del noventa regresó a la Argentina, cursó estudios de periodismo en TEA y retomó su participación activa en la política.
Ingresó al Congreso en 2007 de la mano de la Coalición Cívica, siendo colaborador de Elisa Carrió. Se desempeñó como diputado nacional por ese espacio entre el 10 de diciembre de 2007 y el 10 de diciembre de 2011.
En 2017 se incorporó al PRO, espacio por el cual volvió a obtener una banca en la Cámara baja, cargo que renovó en 2021 y ejerció hasta el 10 de diciembre de 2025. Hacia el final de su mandato se pasó a La Libertad Avanza, convirtiéndose en un ferviente defensor de La Libertad Avanza.
El exlegislador mantuvo desde entonces una relación fluida con Javier Milei, quien lo incorporó a varias de sus giras internacionales y sostuvo con él reuniones frecuentes. Este giro político, que lo llevó del amarillo del PRO al violeta libertario, ahora encuentra su recompensa en la representación argentina en Bruselas.

