El ataque a Venezuela divide a los gobiernos latinoamericanos: ¿Qué dijeron los presidentes de la región?

El ataque a Venezuela volvió a dejar expuestas las divisiones entre los líderes latinoamericanos, que no pudieron alcanzar una posición unificada en la CELAC pese a las amenazas de Donald Trump de invadir otros países de la región.

El ataque militar de Estados Unidos a Venezuela y el posterior secuestro de Nicolás Maduro generó reacciones de mandatarios y organizaciones internacionales en todo el mundo. La operación dejó expuestas una vez más las divisiones entre los líderes latinoamericanos, que no lograron consensuar una postura común en la última reunión de emergencia de la CELAC.

La situación tuvo repercusiones también en Europa, donde crece la preocupación por el interés del mandatario norteamericano Donald Trump en anexar Groenlandia a territorio estadounidense bajo la excusa de proteger la seguridad nacional de su país.

Mientras países como Argentina, Ecuador y El Salvador celebraron la caída del mandatario venezolano, gobiernos de Brasil, México, Colombia y Chile condenaron lo que consideran una violación del derecho internacional.

En tanto, potencias como Rusia y China denunciaron la “agresión militar” estadounidense, mientras que varios líderes europeos pidieron “contención” y respeto a las normas internacionales. Desde la ONU expresaron su preocupación por la escalada militar.

La CELAC se reunió, pero no logró acuerdos

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) celebró este domingo una reunión de emergencia que concluyó sin consenso para fijar una posición común sobre el secuestro de Maduro, el traslado del mandatario y de Cilia Flores a Estados Unidos, y el bombardeo de las fuerzas armadas estadounidenses sobre suelo venezolano.

El encuentro, de carácter ministerial y realizado por videoconferencia, había sido solicitado el sábado por el Gobierno de Brasil, que actualmente ostenta una posición clave en la diplomacia regional. Lo cierto es que desde el inicio existía poca expectativa de alcanzar un acuerdo unificado.

Es que la CELAC, cuya presidencia pro témpore está en manos de Colombia, reúne a los 33 países de América Latina y el Caribe. En la mesa virtual convivieron gobiernos que se expresaron de manera diametralmente opuesta sobre la legitimidad y las consecuencias de la intervención.

El canciller venezolano Yván Gil intervino en la cumbre extraordinaria del organismo pidiendo que los países “den un paso al frente” ante la agresión de Estados Unidos. “Los países de la CELAC deben dar un paso al frente, porque callar ante esta agresión equivale a avalarlo“, afirmó Gil.

La CELAC no puede titubear. No puede dividirse entre condenas tibias y silencios cómplices”, remató el jefe de la diplomacia venezolana, que también exigió la liberación “inmediata e incondicional” de Maduro y Cilia Flores.

El encuentro tuvo el respaldo del presidente colombiano Gustavo Petro, del brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y de la mexicana Claudia Sheinbaum, pero no derivó en un comunicado conjunto.

El canciller de Cuba Bruno Rodríguez denunció la “vil y delictiva agresión” de Estados Unidos contra instalaciones civiles y militares en Caracas. “Violan flagrantemente la Carta de las Naciones Unidas, el derecho internacional y la soberanía e integridad territorial del pueblo venezolano”, denunció el funcionario cubano.

Sin embargo, los gobiernos de España, Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay sí lograron fijar una posición común frente a la intervención. En un comunicado compartido, las seis administraciones expresaron su inquietud por lo que consideran una ruptura de normas centrales del sistema internacional.

“Expresamos nuestra profunda preocupación y rechazo frente a las acciones militares ejecutadas unilateralmente en territorio de Venezuela, las cuales contravienen principios fundamentales del derecho internacional“, señalaron, con énfasis en la prohibición del uso de la fuerza y el respeto a la soberanía y a la integridad territorial de los Estados.

El pronunciamiento también puso el foco en los recursos del país caribeño. Los firmantes advirtieron sobre “cualquier intento de control gubernamental, de administración o apropiación externa de recursos naturales o estratégicos”, una referencia directa a anuncios previos del presidente estadounidense Donald Trump.

Los seis países coincidieron en un diagnóstico político. Sostuvieron que la situación venezolana “debe resolverse exclusivamente por vías pacíficas, mediante el diálogo, la negociación y el respeto a la voluntad del pueblo venezolano en todas sus expresiones”, y remarcaron que ese camino debe darse sin presiones externas y en apego estricto al derecho internacional.

El comunicado también reivindicó un principio histórico del continente. Los gobiernos recordaron que América Latina y el Caribe se constituyen como “una zona de paz”, basada en la solución pacífica de controversias y la no intervención, y llamaron a la unidad regional frente a acciones que puedan poner en riesgo la estabilidad colectiva.

Finalmente, España, Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay elevaron el reclamo al plano multilateral. Exhortaron al secretario general de la ONU Antonio Guterres y a los Estados que integran los distintos mecanismos internacionales a actuar para desescalar tensiones y preservar la paz regional.

América Latina dividida entre celebraciones y condenas

En el bloque de derecha, los presidentes Javier Milei (Argentina), Daniel Noboa (Ecuador) y Nayib Bukele (El Salvador) celebraron la caída de Maduro, a quien calificaron como “narcoterrorista“, en sintonía con el lenguaje oficial de la administración estadounidense.

El mandatario Javier Milei fue uno de los primeros en pronunciarse tras conocer la detención de Maduro. En su cuenta de X escribió: “La libertad avanza. Viva la libertad carajo”. En seguida se sumó la exministra de Seguridad Nacional Patricia Bullrich, que escribió un breve mensaje en X con una bandera de Venezuela y la frase “Venezuela será libre”.

“De un lado está la democracia, la defensa de la vida, la libertad y la propiedad. Esos valores que muchos dicen defender pero sólo defienden cuando les queda cómodo. Del otro lado están aquellos cómplices de una dictadura narcoterrorista y sangrienta que ha sido un cáncer para nuestra región sembrando la enfermedad del Socialismo del Siglo XXI, con su consecuente miseria y muerte”, lanzó Milei.

Para Milei, “aquí no hay medias tintas ni grises” y agregó que “se está del lado del BIEN, o se está del lado del MAL“. Además, señaló que “todos aquellos que hoy no defiendan con uñas y dientes la causa de la libertad son parte del problema y no de la solución“.

El presidente celebró “el cambio de régimen” sin cuestionar la injerencia internacional y adelantó que el país decidirá un “apoyo total a Estados Unidos y a la moción de Estados Unidos porque no tenían forma de salir los venezolanos” de esta situación.

Luego divulgó una nota donde señala que “Argentina no será refugio de colaboradores del régimen del dictador venezolano“, al anunciar medidas de control migratorio en este sentido.

El presidente de Ecuador Daniel Noboa también publicó un mensaje en redes sociales este 3 de enero: “A todos los criminales narco chavistas les llega su hora. Su estructura terminará de caer en todo el continente”.

Un comunicado oficial del Gobierno de Paraguay, afín a la administración de Donald Trump, señaló que este país “había alertado oportunamente sobre la deriva insostenible de Venezuela bajo el mando de Nicolás Maduro, cabecilla del Cartel de los Soles”.

El Cartel de los Soles es una organización dedicada al narcotráfico que, según la administración de Trump, es liderada por Maduro. Sin embargo, hasta el momento Casa Blanca no presentó elementos que permitan probar la acusación. Esto no detuvo a Estados Unidos, que atacó varias embarcaciones civiles en la región asegurando que eran narcotraficantes.

“La salida del líder de dicha organización terrorista debe abrir paso de inmediato a la restauración del Estado de Derecho, permitiendo que la voluntad popular expresada en las urnas sea el único motor de la reconstrucción venezolana”, concluyó el comunicado de Paraguay.

En contraste, los mandatarios Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil), Gabriel Boric (Chile), Gustavo Petro (Colombia) y Claudia Sheinbaum (México) condenaron la acción militar, cuestionaron la legalidad del operativo y advirtieron sobre el impacto regional de una intervención de ese tipo.

El presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva no se refirió a Maduro, pero sí condenó el ataque de Estados Unidos en Venezuela. Calificó los bombardeos y la captura del líder venezolano como una “afrenta gravísima” a su soberanía.

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“Los bombardeos en territorio venezolano y la captura de su presidente superan una línea inaceptable” y amenazan “la preservación de la región como zona de paz“, afirmó el presidente de Brasil en X, donde también exhortó a la comunidad internacional, a través de Naciones Unidas, a “responder de forma vigorosa” a los ataques.

El líder de Brasil añadió que “atacar a los países, en flagrante violación del derecho internacional, es el primer paso hacia un mundo de violencia, caos e inestabilidad, donde la ley del más fuerte prevalece sobre el multilateralismo”.

La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum afirmó a través de un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores que : “El Gobierno de México condena y rechaza enérgicamente las acciones militares ejecutadas unilateralmente en las últimas horas por fuerzas armadas de los Estados Unidos de América”.

Además, señaló que se trata de una clara violación del artículo 2 de la Carta de la Organización de las Naciones Unidas. También el expresidente Andrés Manuel López Obrador reapareció este sábado para advertir que ni Simón Bolívar ni Abraham Lincoln aceptarían que Estados Unidos actuara como una “tiranía mundial”.

Desde Colombia, Gustavo Petro indicó que su país “adopta una posición orientada a la preservación de la paz regional y hace un llamado urgente a la desescalada, exhortando a todas las partes involucradas a abstenerse de acciones que profundicen la confrontación y a privilegiar el diálogo y los canales diplomáticos”.

El presidente de Colombia, así como el Gobierno de Uruguay, llamaron a la actuación de Naciones Unidas y la OEA frente a lo ocurrido en Venezuela. “En este momento bombardean Caracas. Alerta a todo el mundo han atacado a Venezuela. Bombardean con misiles”, manifestó Petro en su cuenta de X.

El mandatario saliente de Chile Gabriel Boric manifestó su “enérgica condena” a la intervención estadounidense. “Como Gobierno de Chile expresamos nuestra preocupación y condena por las acciones militares de Estados Unidos que se desarrollan en Venezuela y hacemos un llamado a buscar una salida pacífica a la grave crisis que afecta al país”, escribió en X.

El presidente de Cuba Miguel Díaz-Canel, aliado de Caracas, llamó a América latina a “cerrar filas” ante el ataque de Estados Unidos a Venezuela. “Estados Unidos no tiene autoridad moral ni de ningún tipo para sacar de su país por la fuerza al presidente venezolano, pero (…) sí es responsable ante el mundo” de su “integridad física”, aportó Díaz-Canel.

Reacciones desde Europa, Asia y organismos internacionales

En Rusia, el ministerio de Exteriores condenó la “agresión militar” de Estados Unidos contra Venezuela y abogó por el diálogo para evitar una mayor escalada en la región. En un comunicado oficial, Rusia indicó que Washington cometió un “acto de agresión militar” contra Venezuela, lo cual es “profundamente preocupante”.

“En la situación actual es crucial, sobre todo, evitar una mayor escalada y centrarse en encontrar una salida (a la situación) a través del diálogo”, señala el comunicado oficial. En la misma línea, la Cancillería de China condenó el ataque como una amenaza para “la paz y la seguridad en América latina y el Caribe” y denunció el “comportamiento hegemónico” de Estados Unidos.

El presidente del gobierno español Pedro Sánchez dijo en X que su país “no reconoció al régimen de Maduro” pero “tampoco reconocerá una intervención que viola el derecho internacional”.

Llamativamente, la líder del partido ultraderechista francés Rassemblement National (RN), Marine Le Pen, calificó la acción de EE.UU. como una violación intolerable a la soberanía de los Estados, enfatizando que este principio es “inviolable y sagrado”, independientemente del régimen en cuestión.

“Renunciar a este principio hoy para Venezuela, para cualquier Estado, equivaldría a aceptar nuestra propia servidumbre mañana”, escribió Le Pen.

El presidente francés Emmanuel Macron mostró una posición diferente, afirmando que el “pueblo venezolano” solo puede “alegrarse” del fin de la “dictadura Maduro” y reclamó una “transición pacífica”. “Al confiscar el poder y pisotear las libertades fundamentales, Nicolás Maduro ha atentado gravemente contra la dignidad de su propio pueblo”, escribió en X.

La Primera ministra de Italia Giorgia Meloni ha considerado “legítimo” el ataque de Estados Unidos en Venezuela para defenderse del narcotráfico, aunque precisó que la intervención militar de un país extranjero no es “la vía” para acabar con una dictadura.

El ministro de Exteriores italiano Antonio Tajani ofreció a los ciudadanos italianos en Venezuela su red diplomática para emergencias y les recomendó no salir de casa y mantener prudencia. El primer ministro británico Keir Starmer afirmó que todos los países deben “respetar el derecho internacional” y añadió que el Reino Unido no participó en modo alguno en esta operación.

El Secretario General de Naciones Unidas Antonio Guterres expresó “profunda alarma por la escalada en Venezuela, que culminó hoy con una acción militar de Estados Unidos”. “Le preocupa que no se haya respetado el derecho internacional”, añadió un comunicado del organismo.

Trump amenaza con nuevos ataques en la región

Después de coordinar la operación para secuestrar al presidente de Venezuela Nicolás Maduro, el presidente de Estados Unidos Donald Trump amenazó con una “operación” contra Colombia y dijo que deben “hacer algo con México”.

En declaraciones a la prensa desde el Air Force One que lo lleva desde Florida hasta Washington, Trump aseguró: “Colombia está gobernada por un hombre enfermo, pero no lo va a seguir haciendo por mucho tiempo”.

Y sumó: “Una operación en Colombia suena bien. También tenemos que hacer algo con México”. El presidente republicano acusó a Sheinbaum de tener “miedo” a la hora de actuar contra los “carteles que controlan México“, y agregó que cada vez que habló con su par mexicana le ofreció enviar tropas pero siempre se lo rechazaron.

A diferencia de lo que ocurre con Venezuela, los mandatos democráticos en México y Colombia no fueron puestos en tela de juicio por la comunidad internacional. Sin embargo, el republicano parece estar dispuesto a utilizar la retórica de la lucha contra el narcotráfico para avanzar sobre el continente.

Trump también reiteró este domingo su reclamo sobre Groenlandia por “razones de seguridad nacional”, apenas unas horas después de que la primera ministra de Dinamarca Mette Frederiksen instara a Washington a “poner fin a las amenazas” sobre una posible anexión.

En declaraciones a la prensa a bordo del Air Force One, Trump afirmó que “necesitamos Groenlandia por razones de seguridad nacional. En este momento es un lugar muy estratégico, lleno de barcos rusos y chinos”.

Además, criticó la gestión de Copenhague en materia de seguridad en la isla ártica, que pertenece a Dinamarca en régimen de autonomía, y bromeó al señalar que “para reforzar la seguridad en Groenlandia, han añadido un trineo tirado por perros más”.

Por otra parte, al ser consultado sobre su justificación para una anexión, insistió en la seguridad nacional y agregó que “la Unión Europea necesita que la tengamos, y lo saben“. Paradójicamente, Trump rechazó que una eventual anexión pueda afectar su “muy buena relación” con el presidente de China Xi Jinping.

En paralelo, Frederiksen instó “encarecidamente a Estados Unidos a que ponga fin a las amenazas contra un aliado históricamente cercano y contra otro país y otro pueblo, que han dicho muy claramente que no están en venta“, y subrayó que la postura de la Administración Trump “no tiene ningún sentido” al pertenecer Dinamarca, y por ende Groenlandia, a la OTAN.

Las autoridades de Dinamarca y Groenlandia reclamaron también una publicación en redes sociales de Katie Miller, esposa del subjefe de gabinete de la Casa Blanca Stephen Miller, que mostraba una imagen de la isla con los colores de la bandera estadounidense y la leyenda en mayúsculas “SOON” (pronto).

El primer ministro groenlandés Jens-Frederik Nielsen reaccionó en Facebook calificando la imagen como irrespetuosa y recordó que “las relaciones entre los países y los pueblos se fundamentan en el respeto y el derecho internacional, y no en símbolos que ignoran nuestro estatus y nuestros derechos”.

No obstante, agregó que “no hay ninguna razón para que cunda el pánico o para preocuparse“, y subrayó que Groenlandia “no está en venta y [su] futuro no se decide en redes sociales”.

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