Interna socialista: Bonfatti perdió la provincia y ya es blanco de críticas del sector de Lifschitz

El Partido Socialista perdió ayer las elecciones provinciales de Santa Fe, provincia en la que gobernaba desde 2007, en un contexto de unidad creciente del peronismo, y de disgregación del propio partido. El resultado de ayer potenció las internas del partido alguna vez “de izquierda” entre el sector del gobernador Miguel Lifschitz y el de Antonio Bonfatti, que ya empezaron a manifestarse.

Bonfatti reconoció su derrota ante Perotti en el bunker que el Frente Progresista tenía en Rosario, mostrándose con Javkin quien festejaba su llegada a la intendencia. Lifschitz prefirió ni aparecer y viajó a la capital para mostrarse con Jatón, su alfil, quien también triunfó en las municipales ante el radicalismo amarillo.

A diferencia de Bonfatti, Lifschitz tuvo un resultado favorable en la categoría de diputados provinciales y obtuvo 28 de las 50 bancas que estaban en juego. En su ingreso a la Legislatura, estará acompañado por socialistas y radicales elegidos por él mismo, con la cuidadosa atención de que ninguno de ellos le responda a Bonfatti.

El enfrentamiento entre ambos proviene de larga data y se remonta al tironeo por el poder que ambos mantenían por la conducción de la provincia. Lifschitz acusa a Bonfatti de no haberle dado los números para reformar la Constitución Provincial, bloqueándola en la Cámara de Diputados, que preside hasta el 10 de diciembre.

Por otra parte, la estrategia electoral de Lifschit de aliarse a nivel nacional con Roberto Lavagna, no fue bien recibida en el Partido, donde le señalaron que era una “aventura peligrosa”. Efectivamente, el mismo día del cierre de frente, Lavagna ninguneó a Lifschitz y le dio la candidatura a la vicepresidencia a Urtubey. El socialista se enteró por los mismos medios sólo minutos antes de salir en un programa político televisivo.

La difícil estrategia de Lifschitz a partir de allí fue la de exigirle al economista que corrija la fórmula presidencial. Con los resultados de anoche, el socialista no cuenta con los mejores apoyos para torcerle el brazo al ex ministro.

Por el momento hay una sola certeza en torno al socialismo: la pérdida de su única gobernación es el principio de una feroz interna.

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