Javier Milei viaja otra vez a Estados Unidos y busca reencontrarse con Donald Trump

Javier Milei volverá a Estados Unidos esta semana, en lo que será su decimocuarta visita al país norteamericano, esta vez para participar de un evento en el que espera encontrarse con Donald Trump, que estudia apoyar la dolarización de la región para fortalecer su influencia global frente a China.

El presidente Javier Milei emprenderá su decimocuarto viaje a Estados Unidos desde que asumió la presidencia, una cifra sin precedentes que refleja la estrecha relación que el mandatario argentino busca mantener con Washington y la administración de Donald Trump.

La nueva visita del libertario a la potencia norteamericana se da en medio de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, y que derivó en una reunión entre Trump y Xi Jinping, mandatario chino. En este contexto, el diario Financial Times aseguró que Casa Blanca pretende impulsar la dolarización en la región como parte de la puja.

En esta ocasión, participará del America Business Forum en Miami, un evento que reunirá a líderes globales y donde compartirá escenario con el republicano, entre otras personalidades destacadas del ámbito empresarial, deportivo y político internacional.

El encuentro se desarrollará en el Kaseya Center, estadio del equipo Miami Heat, y será conducido por Bret Baier, presentador de Fox News. Según el comunicado oficial, la lista de oradores incluye figuras como María Corina Machado, Lionel Messi, Eric Schmidt, Rafael Nadal, Jamie Dimon, Will Smith, Ken Griffin, Gianni Infantino, Stefano Domenicali y Adam Neumann.

Antes de partir, Milei tomará juramento a Manuel Adorni como nuevo jefe de Gabinete en Casa Rosada, alrededor del mediodía del miércoles. Posteriormente, el mandatario partirá hacia Miami pasadas las 15 horas. Desde la Casa Rosada señalan que, por ahora, no está prevista una reunión entre Milei y Trump debido a la apretada agenda de ambos líderes.

Al regreso de Miami, Milei tiene previsto viajar a Bolivia el sábado 8 de noviembre para asistir a la ceremonia de asunción del reciente electo presidente Rodrigo Paz. Aunque la agenda aún está en definición, desde Casa Rosada garantizan la presencia del mandatario en la toma de posesión.

Washington busca la dolarización de la región

El medio británico Financial Times publicó un informe que revela que el gobierno de Donald Trump estudia promover la dolarización en países con alta inestabilidad monetaria como estrategia para contrarrestar la creciente influencia económica de China.

Entre los posibles destinos de esta política figura Argentina, señalada como un caso emblemático por su historial de pérdida de confianza en la moneda local. Una muestra de esto se pudo ver en medio de la intervención monetaria de Estados Unidos, vendiendo dólares en el mercado de cambios local.

De acuerdo con el Financial Times, desde agosto funcionarios estadounidenses mantuvieron reuniones con Steve Hanke, economista y académico de la Universidad Johns Hopkins reconocido por su trabajo en procesos de dolarización.

Es una política que se están tomando muy en serio, aunque todavía está en desarrollo. No hay decisiones definitivas”, declaró Hanke al medio británico.

Si bien la Casa Blanca no confirmó oficialmente ningún plan, Kush Desai, subsecretario de prensa del gobierno estadounidense, reconoció los encuentros con Hanke y subrayó que el presidente Trump “mantiene su compromiso con la fortaleza y el poder del dólar”.

Según el artículo, en Washington preocupa el avance de Beijing en su objetivo de reducir el uso global de la divisa norteamericana en los mercados emergentes, en parte lograda gracias a la consolidación del bloque BRICS.

El personal de los departamentos del Tesoro y la Casa Blanca se reunió durante el verano con Hanke para debatir cómo la administración podría promover la dolarización. En la lista de países que podrían ser considerados para un eventual proceso de este tipo figuran, además de Argentina, Líbano, Pakistán, Ghana, Turquía, Egipto, Venezuela y Zimbabue.

El informe del Financial Times repasa la larga y compleja relación de Argentina con el dólar, desde la convertibilidad de los años noventa hasta la propuesta de dolarización de Javier Milei durante la campaña presidencial de 2023.

Para algunos analistas consultados por el medio británico, como el abogado y experto en deuda soberana Jay Newman, “la dolarización es el único camino si Argentina quiere romper el círculo vicioso de crisis recurrentes“. En el camino quedaría cualquier interés del país por mantener cierto grado de soberanía monetaria.

Sin embargo, en Buenos Aires el tono es de cautela. El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó a comienzos de octubre que “hay muchas formas de dolarizar, pero hoy no tenemos los dólares suficientes para hacerlo”.

Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que adoptar el dólar como moneda oficial podría condenar a Argentina a un “bajo crecimiento”, ya que obligaría al país a someterse a las políticas monetarias de la Reserva Federal de Estados Unidos.

Hanke sostuvo que el problema estructural argentino radica en la fuga de capitales: “El 76 % de la deuda acumulada desde 1995 ha desaparecido por la desconfianza crónica en el peso. Todos estos rescates son un pésimo negocio”.

Aunque las conversaciones comenzaron en agosto, antes de que el Tesoro de Estados Unidos anunciara una ayuda financiera de 20.000 millones de dólares a Argentina, Hanke comunicó a los funcionarios que creía que el país latinoamericano sería uno de los candidatos obvios para la política.

Un peón en la guerra económica entre EEUU y China

El contexto del nuevo viaje de Milei a Estados Unidos se enmarca en una reconfiguración de las jerarquías globales que tiene a Argentina entre los jugadores de la guerra comercial, aunque apostando a una potencia que viene perdiendo terreno.

La reciente cumbre presidencial entre Xi Jinping y Donald Trump en Corea del Sur certificó un cambio en el equilibrio de poder mundial, donde China parece ocupar una posición cada vez más central.

Los acuerdos y los lenguajes corporales de la cumbre demostraron este cambio de dinámica. Xi jugará de local primero y será Trump quien lo visite en abril próximo, mientras que el presidente chino se reservó el derecho de decidir cuándo devolverá la visita a Washington. Esta escena diplomática habló por sí sola sobre el nuevo orden que se está configurando.

Sin embargo, estos juegos de aproximaciones y diálogo se llevan a cabo con tensiones significativas. Cuando estaba por encontrarse con Xi y sin aviso previo, Trump anunció que el Pentágono reanudaría las pruebas con armas nucleares suspendidas en 1992, inmediatamente después del colapso de la Unión Soviética y el fin de la Guerra Fría.

“He dado instrucciones al Departamento de Guerra para que comience de inmediato a probar nuestras armas nucleares en igualdad de condiciones de otros países”, publicó provocadoramente en su red Truth Social cuando el avión Air Force One volaba hacia la ciudad surcoreana de Busan.

El mensaje estaba dirigido también a Rusia, la mayor potencia militar del mundo en el campo nuclear. El Kremlin respondió de inmediato: “El presidente Trump mencionó que otros países están realizando pruebas nucleares”.

Rusia no las ha realizado ni tiene conocimiento de que otros países lo hubieran hecho. Quiero recordar algo que el presidente Putin ha reiterado en muchas ocasiones: si alguien se aparta de la moratoria, Rusia también lo hará”, declaró el vocero presidencial Dimitri Peskov.

En este contexto de reconfiguración global, América Latina vuelve a ser escenario de disputa. Estados Unidos ha intensificado su presencia militar en el Caribe y ha adoptado un cambio en el paradigma de seguridad, asociando el narcotráfico con el terrorismo y permitiendo que estos delitos dejen de ser competencia policial para pasar a la órbita militar.

En agosto, el Ejecutivo estadounidense emitió una orden presidencial secreta que aprobaba el uso de la fuerza militar (aérea, naval y terrestre) en suelo extranjero con el fin de liquidar los cárteles de la droga latinoamericanos considerados por la Casa Blanca “organizaciones terroristas”.

Esta semana, Estados Unidos anunció el traslado de barcos de guerra del Mediterráneo al Caribe, incluyendo el portaaviones Gerald Ford, el más grande, mortífero y sofisticado de la actual armada norteamericana. La Casa Blanca ordenó un aumento significativo de la presencia militar en las proximidades de Venezuela y Colombia.

Este movimiento tuvo consecuencias inmediatas en la región. El ejército norteamericano ya llevó adelante varios ataques terroristas sobre lanchas que transitaban cerca de los territorios venezolanos y colombianos, asegurando que las víctimas eran narcotraficantes (aunque sin ofrecer pruebas concretas y evitando que se lleve adelante un juicio para determinarlo).

En este contexto, Argentina ocupa un lugar estratégico. El 40% de los electores refrendaron recientemente la gestión de Javier Milei en las elecciones de medio término. Trump tuvo un lugar central en los comicios, que incluyó una amenaza del republicano sobre no ser generoso con Argentina si perdía Milei.

Estados Unidos, en un contexto de repliegue sobre el continente, busca unificarlo bajo su influencia y expulsar a China como alternativa para no perder toda su hegemonía.

Por eso desestabiliza a Brasil, ataca a los presidentes de Venezuela y Ecuador, militariza aún más a Ecuador y Perú, y utiliza a Argentina como plataforma operativa, sabiendo que cuenta con un gobierno que le proporciona recursos naturales, bases militares estratégicas, provocaciones contra países vecinos y votos en las Naciones Unidas.

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