EDESUR y EDENOR dejaron a 95 mil usuarios sin luz en la Ciudad de Buenos Aires y el AMBA, una situación que anticipa un escenario complejo para el verano y que echa por tierra los argumentos sobre el congelamiento de las tarifas como la supuesta causa de la falta de inversiones.
Entre medio de tormentas y temperaturas de 30 grados centígrados, 95 mil usuarios de la Ciudad de Buenos Aires su Área Metropolitana (AMBA) se quedaron sin luz en el primer día del año, según informó el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE).
Puntualmente, los cortes afectaron a 85.150 usuario de EDESUR y 10.450 de EDENOR durante la tarde del miércoles, en la que los apagones se extendieron por CABA y los municipios bonaerenses de Almirante Brown, Avellaneda, Esteban Echeverria, Lanús, Quilmes, Lomas de Zamora, San Vicente, Moreno, Escobar, General Rodríguez, Ituzaingó, Merlo, La Matanza y San Fernando.
Pasadas las 19 horas eran un más de 50 mil usuarios lo que continuaban sin luz, de modo que sobre el final de la tarde el servicio comenzó a restablecerse. Al respecto, desde una de las empresas aseguraron que “detectamos una incidencia en la Recoleta por causas ajenas a EDESUR, originadas en la generación de energía“.
Si bien desde las proveedoras intentaron desligarse de las responsabilidades y apuntaron que el problema se debió a las tormentas, la situación anticipa un escenario complejo para el verano.
Aparentemente, el fin del congelamiento de las tarifas, que las empresas venían utilizando para escudarse ante las críticas por los cortes de luz, no se tradujo en una mejora en las inversiones del sector, como prometían desde el Gobierno de Javier Milei.
Sin inversiones pese al aumento de tarifas
Puntualmente, desde EDESUR apuntaron contra un incidente en la Central Puerto, la generadora más grande del país (y que tiene a Nicky Caputo entre sus socios), relacionado con un “objeto volador” que causó un desperfecto. En otras palabras, se trató de una rama que impulsada por la tormenta habría afectado la infraestructura.
Hasta el momento, las principales distribuidoras de energía de la región habían justificado la problemática constante de los cortes de luz en el congelamiento de tarifas, que según indicaron, impedían obtener los fondos necesarios para realizar las inversiones pertinentes.
Sin embargo, desde las privatizaciones hasta 2011 la empresa Transener impulsó inversiones que promedian los 8 millones de dólares por año. Además, desde esa fecha el promedio anual se disparó hasta los 17.6 millones anuales en el marco del segundo gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
Durante la gestión de Mauricio Macri el dinero invertido se mantuvo constante y con la asunción de Alberto Fernandez, Transener volvió a aumentar los fondos invertidos a 31.700.000 anuales entre 2019 y 2023.
Es decir que el congelamiento no implicó de ninguna forma una caída en las inversiones y el descongelamiento no evitó que en cuanto subiera la temperatura comenzaran una vez más los cortes masivos.
En los meses anteriores el Gobierno Nacional ya venía pronosticando un escenario como este y anunció un “plan de contingencia“. El Jefe de Gabinete, Guillermo Francos, incluso explicó que:
“Lamentablemente no han habido inversiones, va a faltar generación y vamos a tener que programar algún corte, sobre todo hacer algunos acuerdos con los sectores industriales”.
Además, cabe recordar que ya en noviembre de 2023, poco antes del cambio de gestión, Diana Mondino (que luego sería nombrada Canciller) advertía frente a un grupo de empresarios que “en enero y febrero, el que no tenga un generador vaya comprándolo. Si se llega a reactivar un poquito la industria, no va a haber para todos“.
Tanto el plan de contingencia como la propuesta de reforzar el transporte (el eslabón de la cadena de distribución más propenso a romperse) quedaron en la nada. Transener, encargada del transporte, ya había aclarado que el problema no es la falta de generación, sino la obsoleta red de transporte.
“Es donde se define la calidad del servicio”, indicó Carlos Borga, director de la compañía, “si el sistema de transporte tiene mala calidad indefectiblemente el servicio del usuario final no va a ser bueno“. De hecho, según él este es el problema que impide aprovechar la generación de Vaca Muerta.
Para solucionar esta congestión, el exministro Sergio Massa había impulsado -a través del ex subsecretario de Energía Eléctrica, Federico Basualdo– un acuerdo con China para renovar el anillo de distribución del AMBA.
Con el cambio de gobierno, el contrato con la empresa china CET quedó en el limbo. La secretaria de Energía, María Tettamanti, lo había anunciado tras su llegada a la cartera, aunque presiones desde Casa Rosada habrían impedido su avance.
“Lo dimos de baja por que el mecanismo de financiamiento estaba muy mal diseñado“, comentaron desde Economía, sobre el proyecto que implicaba una inversión de 1.100 millones para instalar tendido de alta tensión por más de 500 kilómetros.
¿Problema de generación, o de transporte y la distribución?
Ahora bien, el Gobierno Nacional insiste en que los principales motivos de los cortes están en la generación. Sin embargo, en medio de los cortes masivos del primero de enero, el Gasoducto de Vaca Muerta (encargado de alimentar las centrales del AMBA) estaba operando a apenas el 10% de su capacidad por falta de demanda.
Es que el tubo podría transportar hasta 22 millones de metros cúbicos al día, pero solo transportó 2,5 millones de metros cúbicos los primeros tres días de la semana. Un especialista de la industria comentó al respecto:
“Esto quiere decir que las centrales que generan electricidad para AMBA tienen capacidad ociosa por falta de demanda del sistema. Sobra potencia disponible. Pero además hay que preguntarse qué pasa con ese gas que no se está inyectando al sistema“.
El hecho es que una vez perforada la roca de las reservas, el gas no puede frenarse. Por esto es importante que circule por las tuberías o que sea licuado para poder almacenarlo. Es decir, convertirlo en GNL.
Evidentemente ninguna de las dos opciones está ocurriendo. Con varios ductos semi-vacíos y la decisión del gobierno de frenar la inversión para construir una planta de GNL en Bahía Blanca.
Por esto, el gas expulsado se quema y las partículas de metano van a la atmósfera, colaborando con el efecto invernadero en una proporción 80 veces mayor que el dióxido de carbono.
Más allá de esto, en el momento en el que ocurrieron los cortes, la demanda en la zona era mejor a los 18.000 MW. es decir, mucho menor a los 25.000 MW que suele consumir en esta época del año. Además, la potencia instalada en el país llega a los 43.788 MW. Desde SACME (Sociedad Anónima Centro de Movimiento de Energía) explicaron que:
“A las 17:17 horas se desengancharon cuatro salidas de la estación transformadora Nuevo Puerto que restaron en un primer momento 132 kV al sistema. En simultáneo, se produce una pérdida de generación de 580 MW correspondientes a tres máquinas de la Central. Se informa que la falla fue producto de la caída de una rama sobre el terminal de salida asociada a una de estas máquinas“.
Según un exfuncionario de la Secretaría de Energía, se trata de una máquina que la empresa quería sacar del sistema, pero que el Gobierno les pidió que la mantengan en funcionamiento para evitar desabastecimiento. “Son generadoras viejas, obsoletas y contaminantes“, aseguró.
“Como el anillo AMBA no aguanta más, cuando una maquina se cae, CAMMESA tiene que hacer malabares para compensar los vatios que salen del sistema, arbitrar con precisión quirúrgica. En ese lapso, una rama voladora te produce un apagón en 100.000 hogares“, explicó una fuente del sector.

