Atentado contra CFK: ¿Cómo fue el reencuentro cara a cara de Sabag Montiel y Uliarte?

Fernando Sabag Montiel y Brenda Uliarte, dos de los acusados por el atentado contra Cristina Kirchner, fueron condenados a un año de prisión en suspenso por tenencia ilegítima de un DNI. Te contamos cómo fue el incómodo reencuentro entre los criminales, sus contradicciones y discrepancias.

Los detenidos fueron llevados al Tribunal Oral Federal 5 de San Martín donde la semana pasada había comenzado un juicio que los hizo volver a verse cara a cara después de nueve meses y medio en prisión. Se los acusaba de tenencia ilegítima de un documento de identidad que pertenecía a otra persona, que había sido secuestrado en el segundo allanamiento al monoambiente que alquilaba Sabag en la localidad de San Andrés, tras el atentado a CFK.

Durante la audiencias, Uliarte y Sabag Montiel quedaron separados físicamente por sus abogados defensores. En ningún momento siquiera cruzaron miradas.

Brenda mencionó a Sabag como simplemente un “ex”. En tanto él la nombraba como “Uliarte” y, al igual que cuando tuvo que declarar por el ataque a CFK ante María Eugenia Capuchetti, buscó desvincularla.

Al presentarse en su indagatoria Uliarte contó que antes de ser detenida cursaba el Ciclo Básico Común para la carrera de Medicina y que trabajaba los fines de semana como vendedora ambulante en la Ciudad de Buenos Aires.

Afirmó ganar 100 mil pesos por día, lo que generó sorpresa entre los presentes. “¿100 mil?”, quiso ratificar el fiscal Carlos Cearras.

Iba a veces a la casa de mi expareja pero no vivía ahí —relató la joven— si bien mantenía un vínculo con Sabag yo iba y venía de la casa. Tenía ahí una computadora y algo de ropa. Del DNI no estaba al tanto, me enteré cuando me llegó la causa”, explicó la detenida, y señaló que su casa era en San Miguel.

Sabag Montiel contó que cursó hasta tercer año de Ciencias Económicas. Dijo que antes de caer preso trabajó de remisero con sus propios autos y para otra persona, que tenía un departamento en alquiler que le daba 60 mil pesos mensuales y que, además, vendía algodón de azúcar en la calle durante los últimos cuatro meses.

Encontré el documento unas semanas antes de mi detención. Jamás le comenté a Uliarte. Era algo fuera de interés. Decidí buscar al dueño pero el documento no tenía el domicilio“, dijo.

La contradicción de la convivencia

Pese a que estuvieron de acuerdo en que ella solo dormía cada tanto en el monoambiente de Sabag, tuvieron una gran discrepancia entre ellos ante la pregunta sobre cuándo se conocieron.

La mujer dijo que había sido en abril del año pasado y que estaban de novios desde agosto, alrededor de un mes antes del atentado. “Nos conocimos en una fiesta en Provincia. No nos veíamos con tanta frecuencia”, señaló.

Pero cuando le hicieron la misma pregunta a Sabag Montiel, aseguró que se conocían desde hacía siete años y que, también, el contexto había sido una fiesta “en zona Sur”. La defensora de Ulairte después haría notar que de ser así se habrían conocido cuando Brenda tenía 14 años.

Me parece totalmente injusto que me condenen, yo nunca vi o toqué ese DNI“, se quejó Uliarte. Luego agregó una frase que no estaba destinada a ayudarla:

“No sabía que se hallaba en esa casa. Es más, tenemos una empleada doméstica que iba a limpiar tres veces por semana y tampoco sabía“.

La frase configura una gran contradicción tras haber negado la convivencia.

El fiscal Cearras pidió un año y seis meses de cárcel efectiva. Las defensas postularon la absolución. El juez Sagretti, después de un cuarto intermedio que duró hasta las 13.30 les anunció una condena de un año en suspenso.

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