Trump con covid, se recupera de la enfermedad pero pierde en las encuestas

El resultado positivo del test de coronavirus de Donald Trump y su esposa Melania es un capítulo más que se suma al enrarecido clima preelectoral en EEUU, faltando solamente un mes para realizarse las elecciones presidenciales del 3 de Noviembre.

Luego de tres días de reiteradas contradicciones en las declaraciones oficiales sobre el estado de salud del magnate, en el día de hoy el cuerpo médico que lo atiende anunció que el lunes podrá dejar el hospital militar donde se encuentra internado desde el viernes.

Inconsistencias e incertidumbre por la salud de Trump

El médico personal de Trump, Sean Conley hizo declaraciones el sábado ante la prensa por los crecientes rumores de una desmejora en la salud del presidente. Conley declaró que “estaba muy bien en sus primeras 72 horas de declarada la enfermedad”. Sin embargo, los datos que aportó generaron  confusión porque significaba que el virus se habría detectado el miércoles y no durante la madrugada del viernes como anunció la Casa Blanca. Horas más tarde, tuvo que rectificar la información aduciendo que en realidad había querido decir “día tres”.

A las contradicciones del médico, se agregaron las afirmaciones del Jefe de Gabinete, Mark Meadows quien durante el viernes off de record, dijo que la salud del mandatario era muy preocupante. También circularon versiones que Trump estaba recibiendo oxígeno, desmentido y finalmente reconocido por el médico quien afirmó que además estaba siendo tratado con un antiviral experimental llamado remdesivir, solamente testeado en menos de trecientas personas.

La ola de especulaciones que rodearon a Trump, siendo además que el republicano tiene dos de los factores de riesgo del coronavirus. Con una edad de 74 años, y un sobrepeso que roza la obesidad era previsible que tuviera complicaciones en su recuperación. Durante la jornada del sábado a la tarde, ante los crecientes rumores, publicó un video en su cuenta de Twitter que grabó en el Centro Médico Militar Walter Reed donde se encuentra internado. Aseveró que “no me sentía bien pero ya me encuentro mucho mejor” y que espera volver pronto para terminar con la campaña.

¿Cómo sigue la campaña?

El gran perjudicado es por supuesto Trump ya que debe permanecer en el hospital hasta el lunes y en aislamiento durante -por lo menos- una semana más. Mientras tanto, Joe Biden quien a través de las redes le deseo una pronta recuperación a su rival, tiene el terreno despejado para continuar su campaña en los estados “pendulares” claves para ganar la mayoría en el Consejo Electoral. El viernes aterrizo en Michigan y el lunes llegará a Florida, ambos son los dos estados bisagra que decidirán la elección, junto con Wisconsin, Pensilvania, Arizona y Carolina del Norte.

El próximo debate presidencial estaba previsto para el 15 de octubre, aunque todavía no hay certezas sobre su realización. Mientras tanto, el jueves de esta semana se llevará a cabo el primer debate vicepresidencial donde se enfrentarán en Arizona la demócrata Kamala Harris y el republicano y actual vicepresidente Mike Pence. La candidata Harris posee mayor empatía y proyección ante la juventud y la población negra, dos segmentos para los que Biden es un candidato poco atractivo.

El show-debate y el Covid-19

Por otro lado, el impacto del primer debate presidencial del martes  en Indiana, más parecido a un show televisado, donde la solidez de argumentos estuvo ausente en ambos candidatos. Plagado de chicanas e interrupciones –principalmente por parte de Trump- no tuvo un saldo de “ganador y perdedor”. Sin embargo, Biden salió airoso ya que mostró cierta cintura para evitar caer en la estrategia de confrontación abierta desplegada por Trump. Biden se mantuvo hablándole a la cámara, ignorando la infaltable performance escénica que caracteriza al republicano.

Por otro lado el covid-19 vuelve a posicionarse en el centro de la agenda pública, poniendo en evidencia el negacionismo de Trump frente al covid, quien incluso llegó a burlarse públicamente de Biden por ser cauteloso al usar tapabocas y no realizar actos con público presente. A pesar de ello, hay que tener en cuenta las experiencias de presidentes que adoptaron la misma posición intransigente, desoyendo las recomendaciones sanitarias de la OMS, como son el caso del Primer Ministro inglés Boris Jhonson y Bolsonaro en Brasil. Ambos lograron subir en las encuestas luego de recuperarse de la enfermedad.

En el corto plazo, esa no parece ser la suerte del multimillonario, puesto que según encuestas recientes Biden habría duplicado la ventaja por 14 puntos porcentuales de 53% contra 39%, cuando antes del debate la ventaja era de ocho puntos. Los indecisos representan un porcentaje minoritario de los votantes, solamente un 5%, número que se ha mantenido inalterable desde principios de año.

Durante la misma semana del debate, el republicano también tuvo que sobrellevar otro traspié, la publicación del New York Times develó que durante 2016 y 2017 el actual presidente sólo había pagado 750 dólares de impuestos. A eso se suma una economía en crisis con 26 millones de desempleados atravesando una lenta recuperación con un saldo de 200 mil muertes por coronavirus.

Crónica de un falso fraude anunciado

Durante la campaña el magnate denunció que había peligro de fraude electoral por el uso del voto por correo. A pesar de los intentos del Ejecutivo por desfinanciar el sistema de correo, se espera que la utilización de este método de votación se vea incrementada exponencialmente por el contexto de pandemia. Esto seguramente retrasará el escrutinio final de las elecciones. Trump anticipó en varias ocasiones su decisión de no reconocer los resultados y que, ante un presunto caso de fraude, dejará la decisión en manos de la Corte Suprema de mayoría conservadora. No hay evidencias que un fraude real pueda ocurrir, pero el clíma destituyente que se ha instalado pone en jaque la voluntad del voto popular para ser reemplazado por la decisión de la cúpula del Poder Judicial.

Esta maniobra tuvo un correlato durante las elecciones del 2000, en las que ganó George Bush por poca diferencia y con denuncias de fraude electoral en el estado de Florida, gobernado por su hermano, Jeb Bush. El conflicto fue resuelto por la Corte Suprema quien falló en contra del opositor demócrata, Al Gore, quien terminó aceptando la derrota para no generar una crisis institucional.

¿Existen chances de que este escenario se reitere? Esto dependerá de la  diferencia en el porcentaje de votos, también de la actitud que adopte Biden quien en ningún momento debería dejar entrever la posibilidad de fraude, y finalmente de la posición que adopte la Corte Suprema. Por ese motivo, la nominación de la jueza conservadora y religiosa Amy Coney Barlett para conformar el Tribunal Supremo como reemplazo de la recientemente fallecida Ruth Bader Ginsburg ícono del progresismo en EEUU no es un dato menor. Sólo queda esperar que los republicanos con mayoría en el Senado la designen. Esto sería una ventana de oportunidad para Trump, aunque implicaría el riesgo de poner en peligro la credibilidad del sistema del país que se publicita como el “defensor de la democracia en el mundo”.

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Amparo Sayago

Lic. en Ciencia Política (UBA). Maestrando en Políticas Públicas (Universidad Torcuato Di Tella)

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