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lunes, marzo 4, 2024

Salud Mental desde una perspectiva de derechos: paradigma en marcha (y con recursos)

“La integración del sistema de salud de la Provincia de Buenos Aires, que nos hemos trazado como meta, implica entre muchas otras cosas la firme decisión de la integración de la salud mental a la salud en lo que hace a su definición política, comprensión problemática y organización de respuestas frente a las demandas y necesidades de nuestro pueblo.”

La precedente es la cita textual del primer párrafo del prólogo redactado por el Ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires, Nicolás Kreplak, para el Plan Provincial Integral de Salud Mental 2022/2027 presentado el 15 de julio del pasado 2022 en un acto encabezado por el propio gobernador Axel Kicillof.

Es tentadora la posibilidad de citar declaraciones del mandatario provincial en aquella ocasión, por lo felizmente novedoso de la presentación de un plan que no tiene antecedentes en la historia de la provincia y por lo que implica respecto del reconocimiento de los derechos de las personas con padecimiento mental en el marco de lo establecido por la Ley Nacional de Salud Mental 26.657 sancionada en noviembre del 2010.

No obstante, antes de ir a las mencionadas citas, es menester poner de relieve aspectos fundamentales de una ley que, es deuda, no se aplica de manera plena en el territorio de la Nación Argentina.

La Ley Nacional de Salud Mental, que entre otras cosas determina el cierre de las instituciones de carácter monovalente, en su artículo primero anuncia que su objetivo es “asegurar el derecho a la protección de la salud mental de todas las personas y el pleno goce de los derechos humanos de aquellas con padecimiento mental que se encuentran en el territorio nacional”, mientras que en el tercero “reconoce a la salud mental como un proceso determinado por componentes históricos, socio-económicos, culturales, biológicos y psicológicos, cuya preservación y mejoramiento implica una dinámica de construcción social vinculada a la concreción de los derechos humanos y sociales de toda persona,” y que “se debe partir de la presunción de capacidad de todas las personas”.

Claro que toda esta declaración de intenciones necesita sostenerse, necesita cuerpo, y ese cuerpo es el concepto y la práctica (se viene esa palabra difícil) de la desmanicomialización.

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Para explicarlo en pocas palabras, mencionando que la 26.657 establece el cierre paulatino de lo que históricamente se llamó manicomios, la desmanicomialización implica fundamentalmente el desandar prácticas de encierro y arrasamiento subjetivo que son, justamente, las enmarcadas en la lógica manicomial que ha sido aplicada sistemáticamente.

Puesto de manera que sorteemos el juego de palabras: el manicomio es el encierro, el arrasamiento subjetivo, la estigmatización, la destrucción de los vínculos con la familia y el resto de la comunidad, la imposición de una condena no formal aunque efectiva a estar fuera de la sociedad, a ser tutelado hasta el punto de la eliminación de la autonomía de los individuos y cuando no al sometimiento a condiciones de vida indignas y vejámenes de todo tipo, lo que significa una gris agonía para las personas que, viviendo con padecimiento mental severo, antes que una mano cálida, encuentran en esas lógicas la imposición de un castigo injustificado (si es que hubiera alguno justificado).

La desmanicomialización, por su parte, supone una ruptura con esa lógica para dar paso a un paradigma de salud mental desde una perspectiva de derechos, de inserción comunitaria, de restablecimiento de los lazos con el afuera y de recuperación de espacios de subjetividad y autonomía para lo que, naturalmente, es imprescindible llevar adelante ciertas prácticas y el diseño y aplicación de políticas públicas que garanticen lo que establece la ley.

Axel Kicillof junto a Nicolás Kreplak y Julieta Camels durante el lanzamiento del Plan Provincial Integral de Salud Mental 2022/2027

Ahora sí, citamos parte de lo dicho por Kicillof el día de la presentación del Plan Provincial Integral de Salud Mental. Dijo el gobernador que “este plan fue construido desde una perspectiva de integración del sistema sanitario que permita articular todos los espacios y alcanzar una organización más justa, garantizando así el derecho a la salud de todos y todas (…) el éxito de este programa consiste en que es el resultado de un esfuerzo colectivo con trabajadores y organizaciones civiles, luego de instancias de debates participativos y democráticos”.

Respecto del cierre de los manicomios, el gobernador aseguró que “había muchas formas de cerrar los hospitales neuropsiquiátricos de la Provincia que se habían convertido en espacios de exclusión”, expresó el Gobernador, al tiempo que señaló que “decidimos hacerlo a partir del trabajo conjunto con internos, sus familias y la comunidad, porque lo que buscamos con este plan es la inclusión social de quienes sufren padecimientos mentales”.

Allí pues, el nuevo paradigma hecho acción.

En la práctica

Consultado sobre las políticas que lleva adelante el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires a través de la Subsecretaría de Salud Mental, consumos problemáticos y violencias, el director del Hospital Interzonal Dr. José Penna, Jorge Moyano, aseguró que “el gobierno provincial ha asumido por primera vez en la historia de la Provincia de Buenos Aires la conducción de políticas de salud mental firmes y concretas, por eso es que al interior del Ministerio, la Subsecretaría de Salud Mental es una de las patas más robustas (…) es como si fuera un ministerio en sí mismo.”

Agrega Moyano que “Julieta Calmels (Subsecretaria del área) maneja un presupuesto muy importante y tiene línea directa con Axel Kicillof, y eso es impresionante. Maneja casi un tercio del presupuesto en Salud.”

Sobre esto, es necesario mencionar que la Ley Nacional de Salud Mental establece que las partidas de salud mental nacional, provincial y de la ciudad de Buenos Aires deben alcanzar un mínimo del 10% del presupuesto total en salud, por lo que la gobernación de Kicillof cumple con creces esa obligación.

Jorge Moyano (izquierda) junto a Nicolás Kreplak (derecha)

El director del Penna también explicó que en materia de políticas específicas, “las dos líneas más fuertes fueron, durante los primeros tres años de gestión, el cierre de las instituciones monovalentes (manicomios), sobre todo el Melchor Romero, Colonia Cabrera, Open Door, la reconversión de estos y la externación de pacientes a unidades convivenciales en todo el conurbano”, y que “ahora trabajan en la apertura de centros comunitarios”, de los cuales se licitaron para su construcción 14 en toda la provincia.

En el caso de Bahía Blanca, Jorge Moyano, quien anteriormente se desempeñó como Jefe del Hospital de Día, explica que “lo que era el CPA (centro de prevención de adicciones), que funciona en el ex neuropsiquiátrico, se ha convertido en un centro comunitario y a la vez hemos tenido muchas de esas líneas de trabajo en el Hospital de Día (dependiente del área de salud mental del propio Penna), que junto al centro comunitario son los espacios que van absorbiendo a nivel de salud mental comunitaria todo el laburo y las líneas de trabajo”, agregando que “hay un programa que se llama Buenos Aires libre de manicomios que es el que permitió el cierre progresivo de los monovalentes y el alojamiento de pacientes en viviendas en la comunidad. Con ellos también trabajamos en Bahía con algunas iniciativas, tratando de armar viviendas en la ciudad.”

El Hospital de Día

El dispositivo, desprendimiento del Hospital Penna, histórico en la ciudad por ser desde su nacimiento una experiencia notable de lo que implica la desmanicomialización, no ha sido a lo largo de su vida precisamente beneficiado con la asignación de recursos y bajada de políticas acordes. No obstante, esa constante se quebró con la actual gestión provincial.

Daniela Rolando, trabajadora social integrante del equipo interdisciplinario del “Hospi” (como se lo llama cariñosamente), que en la actualidad tiene como jefa a la Lic. Liliana Di Ciani, cuenta que “la población está compuesta por personas con padecimiento mental severo a los que se sumaron usuarios más jóvenes con problemas de consumo.”

De esa población, hay quienes participan de los talleres, otros van a retirar medicación, otros tantos a tomar mate, a compartir un momento, dado que la propuesta institucional tiene por objetivo alojar en su singularidad a las personas que circulan por el dispositivo.

Fuente: @dediahopistal en Instagram

Respecto de los talleres, que son el eje de la tarea cotidiana en el dispositivo, se mantienen los de siempre y se sumaron nuevos. A los tradicionales de revista coordinado por integrantes de la residencia de psicología del servicio de salud mental del Penna, huerta, teatro (de la mano de un proyecto de extensión universitaria), se agregaron cerámica y educación física, siendo el taller de música, compartido con el centro cultural del otrora CPA, el último en sumarse.

Durante 2022, además, se realizó un taller de artesanías que llevaron adelante estudiantes de acompañamiento terapéutico.

Como fantástico corolario de semejante empresa, en la actualidad Hospital de Día se encuentra en el armado de un proyecto de voluntariado en conjunto con la Universidad Nacional del Sur porque, cuenta Rolando, “le estamos dando forma a una idea que tenemos hace años que es el de abrir un espacio cultural para el que recientemente obtuvimos un financiamiento de ANDIS (Agencia Nacional de discapacidad) a través del Programa de fortalecimiento de unidades productivas que nos permitió comprar insumos como mesas, un horno eléctrico, una cafetera, vajilla, lo que nos va a permitir poner en marcha el café que en principio funcionaría con eventos puntuales.”

Vivir en un lugar digno

Daniela Rolando relata que desde el Hospi se empezó a “trabajar en el programa de viviendas asistidas en la comunidad (PVAC) gestionando junto a la Subsecretaría de Salud Mental, consumos problemáticos y violencias en el marco del Programa Provincial Buenos Aires Libre de Manicomios.”

Todo lo anteriormente mencionado cuenta además con una articulación fundamental con el Banco Provincia, a través del cual se gestionan garantías para que los usuarios puedan alquilar viviendas a nombre propio.

El objetivo es claro, explicita Rolando: mejorar la calidad de vida de los usuarios en la comunidad pensando en una reubicación con ellos desde los lugares en los que viven, estos hogares en los que se despliegan lógicas manicomiales hacia casas en la comunidad para generar mayor autonomía en ellos.

Quien escribe esta nota anuncia que en próximas entregas volveremos sobre el Hospital de Día porque lo que está en marcha es notable, como lo ha sido la inversión en infraestructura que ha significado una importante renovación y puesta en condiciones del edificio para el que incluso hay planes de mas mejoras en el corto y mediano plazo.

El necesario marco conceptual

Marcela Arzuaga es actualmente asesora en la Dirección Provincial de la Escuela de Gobierno en Salud “Floreal Ferrara”, que tiene como director al sanitarista Mario Rovere, y antes que eso fue, entre otras cosas, impulsora del nacimiento del Hospital de Día y referente de Salud Mental de Región Sanitaria 1, además de docente en la UNS.

Dice Arzuaga que “habría que pensar, deconstruyendo un poco; ¿qué queremos decir cuando hablamos de salud mental? La salud mental nos atraviesa a todos los sujetos, pero creo que estamos apuntando a lo que significa la atención a los padecimientos mentales más graves que han devenido en la provincia de Buenos Aires en la construcción y mantenimiento desde el siglo IX y XX de las grandes instituciones manicomiales de internación total. La provincia de Buenos Aires es la que mayor cantidad de pacientes internados ha tenido históricamente, muchos de ellos derivados.”

Marcela Arzuaga fue directora del Hospital de Día

Tras la descripción del contexto histórico, y en el marco de lo que sucede actualmente, la referente explica que “se empezaron a hacer los movimientos necesarios para llevar adelante un plan de salud mental provincial que tiende al cierre de los manicomios, de los grandes manicomios que hay en la (…). A la vez sabemos que es imprescindible realizar un trabajo territorial y esto creo que, pandemia de por medio, con un número importante de usuarios que todavía están con internación, la gobernación está intentando crear los dispositivos necesarios para llevar adelante este plan sabiendo que se hace imprescindible generar dispositivos de accesibilidad a las personas con padecimiento.”

La ex jefa del Hospital de Día reflexiona que “si releemos algunos autores como Franco Basaglia (psiquiatra italiano fundador del movimiento Psiquiatría democrática que denunció las inhumanas condiciones a las que los pacientes eran sometidos en los manicomios liderando un movimiento intelectual y político que promovió la clausura paulatina de estos establecimientos), quien decía que atrás de un padecimiento mental hay un conflicto social, debemos pensar de que hablamos cuando hablamos de abordaje de la salud mental. Hay marcos conceptuales que nos permiten no conformarnos porque es muchísimo lo que hay por hacer, pero también podemos mirar un poquito lo que se está haciendo, que va hacia ese otro camino”.

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