Los resultados de las PASO proyectan un escenario de virtual bloqueo del Congreso

La intención del Gobierno de alcanzar los 129 diputados necesarios para el quórum quedaría en olvido si en noviembre se repiten los resultados de las PASO: ni siquiera con aliados provinciales podría llegar a ese número y la Cámara de Diputados entraría en un virtual escenario de bloqueo por parte de la oposición.

Aunque Juntos podría sondear una mayoría ocasional para enviar al Senado alguna ley hostil, con aliados eventuales como el gobernador de Córdoba Juan Schiaretti, Florencio Randazzo, los liberales y algún partido provincial que rompa el tablero. Difícil, pero no imposible.

Con los números de este domingo el Frente de Todos perdería 3 de las 52 bancas que puso en juego y vería irse a dos aliados fijos con mandato hasta 2021.

La sangría más fuerte la sufrió en provincia de Buenos Aires, con tres menos, pero la derrota más grande es no mejorar en territorios adversos.

Con 117 votos propios quedaría a 12 del quórum, pero no tendría forma de alcanzarlo con aliados fijos. No serían suficientes los partidos provinciales afines como los rionegrinos y misioneros, que se quedarían con 2 cada uno. Y el Movimiento Popular Neuquino sumaría una segunda banca.

Juntos acumularía 116 votos propios con los números de este domingo, porque si bien la holgada victoria en provincia de Buenos Aires le haría ganar 2 bancas, perdería una en la Ciudad y en las demás provincias no varió mucho de su actuación de 2017.

El resto del recinto quedaría tan fragmentado que no es imaginable una sesión sin un acuerdo entre los jefes de las principales bancadas. Suelto quedaría Felipe Álvarez, un riojano que asumió con Cambiemos en 2019, pero armó un bloque propio y trató de no quedar pegado ni al oficialismo ni a la oposición.

El interbloque federal seguiría como árbitro con 9 votos claves. El gobernador de Córdoba Juan Schiaretti sostendría sus 4 bancas, el Partido Socialista retendría las 2 y Florencio Randazzo se sumaría a la dupla Graciela Camaño y Alejandro “Topo” Rodríguez, quienes llegaron de la mano de Roberto Lavagna, padrino de la candidatura del ex ministro del Interior.

Este grupo (en cuya formación tuvo estos dos años al salteño Andrés Zottos y a Eduardo Bucca) no siempre se movió de forma homogénea, pero mantuvo una como norma respaldar algunas leyes económicas y bloquear la agenda de la necesaria reforma judicial impulsada por el gobierno.

Si repiten su actuación en las generales los liberales armarían un bloque de 3, con Javier Milei, Victoria Villarruel y José Luis Espert. Serían menos que el trotkismo, que sorprendió con una buena elección en Buenos Aires como para retener las 2 bancas que puso en juego, pero además podría sumar una por la ciudad y otra por Jujuy.

Habrá que ver si los liberales copian la intransigencia de la izquierda o aceptan invitaciones de Juntos para dominar el recinto en alguna ocasión y llevar al Frente de Todos a una derrota. Podría ocurrir si a la maniobra se agregan Schiaretti, el tándem Lavagna-Randazzo y algún otro partido provincial que decida enfrentar al gobierno en alguna ocasión.

Claro que si el gobierno retiene la mayoría en el Senado podrá detener cualquier embestida, aunque no evitar el impacto de un gobierno que mira la Cámara más numerosa desde afuera. Un dato no menor es que para mantener el quórum en el Senado el gobierno necesitaría sostener la hasta ahora ayuda permanente que tiene de los senadores de Misiones y Río Negro.

Si los gobernadores de estas provincias entraran en rebelión junto a Córdoba, que también tendrá una senadora (Alejandra Vigo), bien podrían sancionar una ley con los votos de Juntos de ambas Cámaras. Será difícil que alguna vez la Casa Rosada no les conceda una audiencia.

De repetir la mala elección en noviembre, el Gobierno habrá dilapidado una enorme chance de alcanzar la mayoría propia, que ahora tiene a sólo 4 votos, con 120 propios y 5 aliados que nunca fallan.

Como en esta ocasión se renuevan las bancas obtenidas en 2017, por lejos el mejor desempeño de Cambiemos desde su creación, al Frente de Todos le alcanza con mejorar unos puntos en las provincias más hostiles para sumar bancas por goteo y llegar al número mágico de 129.

Pero los resultados de este domingo fueron casi un calco de 2017 en esos distritos. Así es como sólo retuvo la banca que ese año ganó en Córdoba, o las 3 que obtuvo en Capital y Santa Fe. No salió de minoría en Santa Cruz y sólo mantuvo las 2 que ponía en juego en Tucumán y Chaco, en esta última provincia con una derrota por 10 puntos.

El único salto hacia adelante lo dio en La Rioja, donde renueva 1 y sumó votos como para ganar 2; y Salta, en la que el Frente de Todos sorprendía con una victoria que le garantizaría 2 bancas de las 3 que se reparten. Claro que sólo aventajaba por unos pocos votos a Juntos y el orden bien puede revertirse en noviembre.

Otro golpe del oficialismo fue la derrota en La Pampa, que lo haría ceder una banca; y el tercer puesto en Río Negro que le quitaría la única que tiene.

Tiene dos meses para planear una elección mejor, pero no será nada sencillo modificar este panorama. Y así la Cámara de Diputados podría poblarse de nombres fuertes, pero abrir muy de vez en cuando.

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