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Vista aérea de cemitério em Manaus (Foto: REUTERS/Bruno Kelly)

Latinoamérica

La intransigencia del Capitán Corona

Las medidas de relajamiento de la cuarentena con la reapertura de peluquerías, gimnasios y comercios en las principales ciudades de Brasil como Río de Janeiro y Sao Paulo se llevan a cabo en un contexto de alarmante ascenso del pico de contagios. El país vecino es el epicentro de la pandemia en la región, ya que registró 72.833 fallecimientos por el COVID-19 y casi 1,9 millones de personas diagnosticadas. Solamente en las últimas 24 horas se sumaron 21.783 nuevos casos y 773 víctimas fatales según datos oficiales.

Desde el comienzo de la propagación del virus, dos ministros de salud renunciaron al cargo por estar a favor de las medidas de aislamiento a las que Jair Bolsonaro se oponía e incluso infringía públicamente a diario. El presidente paulista designó recientemente para liderar el Ministerio de Salud a Eduardo Pazuello, un militar sin experiencia alguna en la gestión sanitaria, decisión que el 82% de la población brasileña desaprueba.

El pasado martes 7 julio el ex militar retirado de 65 años confirmó desde su residencia presidencial en Brasilia que el test del coronavirus que se realizó dio positivo. El anuncio tuvo gran repercusión a nivel mundial dada la actitud negacionista que mostró el ultraconservador mandatario desde el inicio de la propagación del virus.

Pocos días antes de conocerse la noticia, el presidente organizaba marchas multitudinarias en las que él mismo aparecía sin tapabocas abrazando y sacándose fotos con sus simpatizantes. Incluso vetó la ley del Congreso que avalaba el uso obligatorio de barbijo en espacios públicos y cárceles.

Tener o no tener, las contradicciones de Bolsonaro sobre el covid

Hay cierto escepticismo respecto a la veracidad del resultado del test. En primer lugar, hasta el momento ninguno de sus ministros más cercanos, que estuvieron en estrecho contacto con él durante esos días dieron positivo en el examen de covid. Incluso se sospecha que Bolsonaro ya había contraído la enfermedad el pasado marzo durante un viaje a EEUU en el cual mantuvo una reunión bilateral con su par Donald Trump en Miami.

En esa oportunidad, el secretario de Comunicación  de presidencia Fabio Wanjgarten contrajo coronavirus junto con otros veinte colaboradores que lo acompañaron en la comitiva de viaje. En ese momento, Bolsonaro se realizó un primer análisis, aunque se negó a dar a conocer el resultado del test hasta que una orden judicial dictada por la Corte Suprema lo obligó a hacer pública la información.

Los análisis dieron negativos, pero días después se contradijo en una conferencia declarando que “tal vez yo me había contagiado y nunca lo supe” generando mayor confusión sobre el tema. Luego se realizó dos exámenes más que, según la información oficial, también dieron negativo.

Lo que se oculta sobre la hidroxicloroquina

El cuarto fue el que se hizo una semana atrás, el cual finalmente confirmo que estaba contaminado. Dos días después del anuncio y al encontrarse en aislamiento en el Palacio de Alvorada, Bolsonaro publicó un video en sus redes sociales donde se lo ve tomando hidroxicloroquina. Mostrándose despreocupado y alegre, termina el video con una frase que recuerda a un aviso publicitario “Creo en la hidroxicloroquina. ¿Y ustedes?”.

El medicamento es un antipalúdico recetado como tratamiento para la malaria y el lupus, cuya efectividad para el covid fue desestimada por la OMS e incluso es considerado riesgoso por tener efectos secundarios graves en quienes lo consumen.

El ultraconservador mandatario ya promocionaba este medicamento desde los comienzos de la pandemia e incluso recibió de su aliado del norte Donald Trump una donación de dos millones de dosis. Paralelamente, aumentó el gasto en 300 mil dólares para que el Laboratorio del Ejército multiplicara por cien la producción de hidroxicloroquina.

Actualmente el Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU) está investigando una supuesta sobrefacturación en la adjudicación directa para la producción del medicamento. Según el Ministerio de Salud de Brasil, se han distribuido unos 4,3 millones de dosis en todo el territorio. Es por eso que se sospecha que la enfermedad del mandatario se trata de una puesta en escena para colocar el gran excedente del producto farmacéutico que no cuenta con ningún aval científico.

El colapso del sistema sanitario

En el plano sanitario, la reacción que generó el video no se hizo esperar. Los profesionales de la salud denunciaron que cada vez sienten mayor presión para recetar la hidrocoloxiquia a pesar que su eficacia no está comprobada.

La confusión en los hospitales va en aumento, mientras tanto según la cadena O Globo mueren dos médicos por día producto de la inmanejable tasa de contagios en los hospitales. En ese sentido, la organización Amnistía Internacional, ubica a Brasil como el cuarto país con mayor muerte de personal sanitario contabilizando 351 casos en total. Sin embargo, advierten que la cifra probablemente sea mayor.

Inesperadamente, según las encuestas, el “Capitán Corona” -apodo que se ganó por parte de la oposición- conserva una aprobación que ronda el 30%. Por lo que analistas infieren que las declaraciones sobre su aparente bienestar a pesar de haber dado positivo en el test forman parte de una estrategia mediática. Posicionarse como líder displicente ante la enfermedad minimizándola como una simple “gripezinha” y ponerse él mismo como ejemplo de superación del virus sería un acontecimiento que le serviría para fortalecerse políticamente con parte del electorado.

La pandemia deja en evidencia el racismo y la desigualdad

Lo cierto es que la situación en Brasil es muy grave. Las cifras se acercan peligrosamente a los dos millones de contagios, siendo por sí solo el país que representa el 12,7% de muertes totales del mundo por covid, sólo superado por EEUU. Entre los fallecidos se evidencia el racismo puesto que hay un porcentaje mucho mayor entre los afrodescendientes y las comunidades indígenas.

El restringido acceso a los servicios de salud de los grupos más vulnerables se potencia con la inacción del gobierno que no casualmente esta semana vetó una ley que intentaba facilitar servicios básicos, sanitarios y económicos a dichas comunidades, en las cuales se estima que el promedio de contagios asciende al 42% de la población.

Lic. en Ciencia Política (UBA). Maestrando en Políticas Públicas (Universidad Torcuato Di Tella)

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