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jueves, enero 26, 2023

Se escuchó el testimonio de cuatro familiares de víctimas de secuestro

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Este lunes 24 de octubre se llevó adelante de manera excepcional una nueva audiencia en el juicio de la causa por delitos de lesa humanidad conocida como Megacausa Zona 5. Durante la jornada se pudo escuchar el testimonio presencial de cuatro testigos, y la reproducción de dos víctimas que declararon en el primer juicio en el año 2011.

Los relatos dieron cuenta, por un lado, del caso de una víctima secuestrada en Neuquén y traída al centro clandestino de tortura y exterminio «La Escuelita» de Bahía Blanca. Por otro lado, el de un grupo de víctimas de nacionalidad chilena secuestrados en Barrio Noroeste.

La causa, tiene 37 imputados que son juzgados por delitos aberrantes como secuestros, torturas, violaciones, asesinatos, desapariciones y robo de bebes en perjuicio de 333 víctimas. Entre tanto, el Tribunal Oral está compuesto por los jueces Ernesto Sebastián, Marcos Aguerrido y Sebastián Foglia.

Cabe recordar que esta semana habrá dos jornadas de audiencias, el lunes y el jueves, en compensación por la decisión de la semana pasada del Tribunal de no habilitar el debate para realizar la audiencia normal de los jueves.

Silencios para no Olvidar

En primer lugar, declararon Lila Croci y Julio Quel, hermana y esposo de la víctima Norma Croci, respectivamente.

Norma Alicia Croci, actualmente fallecida, era oriunda de Coronel Dorrego, Estudió Ingeniería química en Bahía blanca y al momento de su secuestro, con 21 años, trabajaba en una empresa de jugos de la ciudad de Neuquén.

El 14 de junio de 1976 un grupo operativo integrado por varios hombres de civil, la secuestró en su lugar de trabajo y la trasladó hacia la Unidad N° 9 del Servicio Penitenciario de Neuquén.

Allí, fue puesta en cautiverio y sometida a torturas durante dos o tres días. Luego fue trasladada en avión hacia Bahía Blanca, vendada, y junto a dos mujeres y un hombre. En esta localidad, fue introducida en el CCDyT «La Escuelita», donde continuó su cautiverio durante varios días para ser liberada posteriormente y abandonada en la Ruta 3 Sur, en cercanías del parador «El Cholo».

Lila Croci, hermana menor de la víctima, relató las penurias que pasaron como familia en el momento de la desaparición de Norma. «esa semana fue trágica«, recordó, «mi madre lloró toda la semana«.

A los pocos días se produjo la liberación. Su tío recibió una llamada telefónica desde la estación de servicio El Cholo en la que se les avisó la víctima estaba allí. Había sido abandonada en la ruta, vendada, y caminó hasta El Cholo, donde pidió ayuda:

«Así apareció mi hermana, era un domingo, comimos los tallarines, contó muy poco… Y nadie le preguntó nada».

«Allí empezó la odisea, porque ella pasó de ser una persona muy activa«, explicó la hermana, «era la que llevaba la casa y la familia. Ella era el orgullo de la familia». «Pasó a ser una persona muy temerosa. Quedó muy afectada», señaló.

Posteriormente, la víctima comenzó a realizar tratamiento psicológico y, luego, formó familia, tuvo cinco hijos y «nunca más hablo del eso». «Se murió con el sufrimiento porque ella no hablaba«, agregó.

Aunque Norma Croci guardó silencio hasta su muerte, la madre de las hermanas contó a Lila Croci que a la víctima la habían tenido atada junto a otras muchas personas sin distinción entre jóvenes y adultos, como si fueran animales encerrados, explicó. «Me hubiese gustado no estar sentada acá. Se hizo mucho, mucho daño«, concluyó.

El siguiente testimonio escuchado en la sala del Tribunal fue el del esposo de la víctima, Julio Américo Quel, quien pidió que su declaración no sea transmitida.

Si bien conoció a Norma luego de los sucesos de su secuestro, el testigo relató que durante su vida juntos no hablaron sobre el hecho. «Me parecía de mal gusto buscar información que era complicada«, manifestó él, quien además explicó que de sus cinco hijos «cuatro ya sabían algo. Algunos se están enterando ahora».

Ocho para llevarse a una persona

La tercer testigo fue Gloria Esperanza Torres, esposa de Juan René Aguilera, víctima en la Megacausa.

Juan René Aguilera fue secuestrado durante la madrugada del 29 de junio de 1976, junto a José Reynaldo Aguilera, su hermano, y Ramón Maximino Seguel, quienes vivían en el mismo barrio.

Las tres víctimas fueron trasladadas, vendadas, al CCDyT «La Escuelita», donde permanecieron en cautiverio y fueron sometidas a torturas. El 3 de julio de 1976, fueron retirados del CCDyT y abandonados en diferentes puntos de la ciudad, en las inmediaciones del canal Maldonado.

Las víctimas pertenecían al grupo de personas de nacionalidad chilena (integrada, entre otros, por exiliados de la dictadura de Augusto Pinochet) radicados en el barrio Noroeste de la ciudad de Bahía Blanca, que fue objeto de persecución en la ciudad durante el terrorismo de Estado.

El secuestro fue realizado por una patota de entre 6 y 8 personas vestidas de civil, encapuchadas y armadas con armas largas y cortas que se trasladaban en tres Falcon verdes. Los individuos ingresaron brutalmente a los domicilios violentando sin miramientos a las y los menores que allí dormían. «Ocho para llevarse una persona«, recordó la testigo.

Juan René Aguilera y su esposa tenían seis hijos, teniendo 6 años la hija más grande y 8 meses la más pequeña. Esta última se encontraba en su moisés durmiendo cuando la patota entró a allanar la casa. «Dieron vuelta el moisés con beba y todo«, comentó al respecto la testigo.

La víctima había reconocido a policías de la Comisaria Quinta en la patota, especialmente a uno de apellido «Bancalari«, a quien volvió a encontrar en las calles bahienses luego de ser liberado.

La testigo relató que tanto ella como la familia de los otros dos secuestrados recorrieron todos los lugares posibles para saber su paradero: Comisarias, Ejercito, Consulado Chileno, etc. «Tenía seis hijos, ¿qué hacía? Era una desesperación«, lamentó.

La liberación se dio a seis cuadras de su casa. «Llegó descalzo, flaco, desnutrido«, señaló, «destruido llegó… Pero llegó«. La víctima pudo contar algo de sus padecimientos, como que estuvo vendado, aparado y torturado. También supo de la presencia de mujeres en el Centro Clandestino, que -siempre sostuvo- era La Escuelita. Le llevó mucho tiempo recuperarse del terror con el que lo dejaron.

«Tiraron la puerta abajo, todos llorábamos y gritábamos»

La última testigo presencial de la jornada fue María Cristina Seguel, hija de Ramón Maximino Seguel Venegas, quien fue secuestrado en su domicilio de calle Bravard al 1600 de Bahía Blanca (en presencia de su pareja y sus ocho hijos menores) la misma noche del secuestro de los hermanos Aguilera.

Su hija de 16 años, que junto a sus hermanos y hermanas presenciaron el desmedido y brutal operativo, relató que «entraron como quince personas, todos hombres encapuchados y armados«, y «tiraron la puerta abajo». «Todos llorábamos y gritábamos, no entendíamos que pasaba«, agregó. Además, comentó que a su padre:

«Lo golpearon hasta desmayarlo, y lo sacaron a la rastra de la casa. También golpearon a mi mamá y a mi hermana más grande».

Cuando la víctima fue liberada, «lo dejaron tirado en la ruta y como pudo llegó«. «Estaba mareado, golpeado, dice que allá lo drogaron, lo ponían en un coso con agua, lo pichicateaban», recordó al respecto, y explicó que «para tomar le daban solo agua salada«. «Lo vimos venir tambaleándose«, continuó, «nadie lo había ayudado porque pensaban que estaba borracho. Tenía la venda de los ojos en el cuello”.

Del lugar donde estuvo, recordó un aljibe que pudo ver al caérsele la venda y sentir el paso de un tren. La víctima contó a su familia de la presencia de un tal «Tío» que era el que mandaba en ese lugar donde «se escuchaban llantos, gritos… Sacaban a una persona afuera y se escuchaban tiros«.

También pudo dar cuenta de que había tanto hombres como mujeres junto a él, y se refirió a la presencia de un médico y un cura en ese lugar de cautiverio. Las consecuencias para la víctima fueron tanto físicas como psicológicas:

«Estuvo mucho tiempo sin salir. Tenía miedo de salir a la calle. Perdió el trabajo. Nosotros dejamos de ir a la escuela por un tiempo por miedo a salir a la calle y psicológicamente quedo muy mal. Además, perdió un oído por los golpes que le dieron».

Para finalizar, se reprodujeron los testimonios de las víctimas Dora Seguel y René Bustos, quienes declararon ambos en el primer juicio de Lesa Humanidad de Bahia Blanca en el año 2011.

Trigesimocuarta audiencia de la Megacausa Zona 5 (24 de octubre de 2022)

¿Cuándo siguen las audiencias?

Las audiencias continuarán el día jueves 27 de octubre, desde las 9 horas, en la sede del Tribunal Oral de Chiclana y Lavalle. Los juicios son Orales y Públicos, y puede concurrir cualquier persona que así lo desee, con su DNI.

Además, las audiencias también se emiten de manera virtual por el canal de YouTube de la subsecretaria de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires.

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