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jueves, enero 26, 2023

Declararon ex trabajadores de YPF y más testigos del pensionado católico

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Este lunes 29 de agosto se realizó una nueva audiencia en la denominada Megacausa Zona 5, que se sumó a la habitual de los días jueves. En este caso, fueron cinco los testimonios que pudieron escucharse durante la jornada. Se trata de tres testigos que declararon por primera vez en estos procesos judiciales, a los que se sumaron dos grabaciones de declaraciones realizadas en juicios anteriores.

Cabe resaltar que no se trata de la suma de una nueva fecha para acelerar el debate, sino que el Tribunal compuesto por los jueces Ernesto Sebastián, Marcos Aguerrido y Sebastián Foglia, la incorporó a modo de compensación por la suspensión de la fecha del día jueves 8 de septiembre.

“La Doctora Girotti quería que me haga cargo de cosas que yo no hice”

El primer testimonio fue el de Sirio Esteban Prat, quien al momento de los hechos residía en la ciudad de Algarrobo, trabajaba en la empresa YPF, era Secretario Adjunto de la CGT Villarino y congresal del Sindicato Unidos Petroleros de Estado (SUPE) por la filial Bahía Blanca.

Sirio Esteban Prat

Lo sucedido con la Empresa estatal YPF no estaba exento a lo que acontecía con el resto de las empresas. El accionar represivo ejercido por las Fuerzas Armadas y de seguridad sobre trabajadores durante la dictadura genocida se concretó desde una intencionalidad disciplinadora de los espacios de trabajo, productivos e industriales.

Además, estaba dirigida fundamentalmente a militantes gremiales, delegados y a cualquier individuo que hubiera asumido algún rol sindical o de reclamo de derechos para los trabajadores.

A pesar de su edad avanzada y algunas dificultades para movilizarse, Prat quiso realizar su testimonio de manera presencial, consciente de que ésta era su oportunidad de poder contarle a un Tribunal los padecimientos sufridos por el Terrorismo de Estado. Sus declaraciones ocurren luego de una demora de 46 años sin justicia ni reparación.

Según relató, en la madrugada del 13 de julio de 1976 fue secuestrado en su domicilio mediante un operativo del que participaron personas armadas y de civil. Luego de esto, fue trasladado a la comisaría de Algarrobo y posteriormente a la de Médanos. En esta dependencia fue mantenido en cautiverio y sometido a torturas durante 10 días.

Gloria Girotti

Posteriormente, la víctima fue trasladada al Juzgado Federal N° 1 de Bahía Blanca, donde prestó declaración indagatoria ante la secretaria del Juzgado, Gloria Girotti; y fue llevado a la Unidad Penal Nº4 de Villa Floresta. Antes de ser liberado, pasó también por la brigada de investigaciones.

Al respecto, relató que luego de su secuestro y traslado a Médanos “sufrí un trato desagradable, me metieron en un calabozo y ese día hacian 7 grados bajo cero«. Además, recortó que «no dormí y a la mañana estaba duro, no podía tenerme en pie». «El comisario Palmieri me pegó«, continuó, «la pasé muy mal porque tenía las nenas chicas y ese era mi problema».

La Doctora Girotti quería que me haga cargo de cosas que yo no hice y yo nunca me hice cargo”, explicó, recordando su paso por el juzgado ante la secretaria del Juez Madueño, Gloria Girotti, hasta el día de hoy impune.

Antes de ser liberado lo trasladaron a la Brigada de Investigaciones de calle Pueyrredón 30 (Bahía Blanca), donde paso 2 o 3 días secuestrado: “Allí había un montón de muchachos jóvenes, todos tirados en el suelo, era julio y hacía mucho frio».

De forma posterior a su liberación, la empresa YPF le permite continuar trabajando. Sin embargo, unos meses después lo despiden. “Tuve que trabajar de lo que agarrara, de lo que encontrara», señaló, «llegó la orden de Bermejo, que era de la Marina y era interventor en Villarino». «Él fue el que me hizo echar de la empresa y nunca cobré nada”, agregó.

Prat también es testigo de otros secuestros en la empresa YPF. Se trata de personas que fueron abducidas en la misma época que él: Esteban Prokopiw, Néstor Sachi y Tolosa.

Al final de su declaración, y ante la pregunta del fiscal de cómo este hecho afectó su vida, Prat expreso que “estos días y a raíz de esto yo andaba bien, caminaba bien, solo», pero «esto me llevó a ponerme mal, a no estar bien«. «Creo que cuando llegue al hogar, voy a estar bien», agregó.

La Virgen en el frente y los torturadores en el interior de la Brigada

En segundo lugar, tuvo lugar la declaración de la víctima Esteban Prokopiw, quien fue escuchado de manera virtual, vía zoom, desde la Provincia de Neuquén. Al igual que el testigo anterior trabajaba como jefe administrativo de la planta de bombeo YPF de la localidad de Algarrobo, e integraba la comisión directiva del club de caza y pesca de Médanos.

Esteban Prokopiw

Yo y dos muchachos más, uno era Andrade, fuimos detenidos un 27 de octubre de 1976 por la Brigada de Investigaciones de Bahía Blanca, cuya comisaría esta o estaba en la calle Pueyrredón” relató la víctima, quien además dio cuenta de la detención de su jefe, Néstor Sachi y Julio Tolosa, su segundo jefe. Prokopiw explicó que:

Nos llevaron torturándonos psíquicamente, nos trataron mal, como basura, como si no fuéramos seres humanos. Al subirnos al auto Torino, no se cerraba la puerta, y yo le digo a uno de los tres que nos llevaban que no cerraba y me dijo: ‘No te hagas problema, si se abre en el camino, te caes, te morís y así un hijo de puta menos para el país'».

Además del Torino, el testigo aseguró que también fueron utilizados los vehículos de la empresa, como una camioneta de YPF, para realizar los secuestros. Desde Algarrobo los llevaron a Médanos, donde los secuestradores también tenían los autos de Tolosa y Sachi, junto a otros secuestrados que él no conocía.

En ese sentido, manifestó que «fue indignante que cuando me bajan en la brigada de Bahía Blanca, en el frente había una estatua de la virgen María«. «yo como creyente decía ¡qué ironía!, la virgen a la entrada y adentro se hacían semejantes atrocidades”.

Tanto Prokopiw como Sachi y Tolosa estuvieron secuestrados en la Brigada de Investigaciones Bahía Blanca y sufrieron vejaciones. “Era tremendo», recordó, «en los calabozos había excrementos humanos. Estaba solo y con Tolosa intercambiamos unas palabras pared de por medio, pero no se podía mucho”.

En ese lugar fue interrogado y amenazado por dos hombres y una mujer mientras “se escuchaba música, que pasaban sonido de alguien cuando lo están matando, gritos…». «Era todo instrumentado para atemorizar a las víctimas, que éramos nosotros. Era terrorismo», continuó, «terrorismo del Estado”.

A lo largo de su declaración dio cuenta también de un gran operativo realizado en Médanos, de tipo razzia, donde el Ejercito allanó masivamente el pueblo casa por casa, llevandose personas detenidas.

Luego de ser liberados, las tres víctimas recibieron un telegrama de despido de YPF.  “Otra tortura fue habernos dejado sin trabajo, perder el buen nombre y honor también es tortura”, señaló.

Con su familia, esposa e hijos, debieron también abandonar la casa oficial que la empresa les daba a quienes tenían cierta categoría, quedando así sin casa ni trabajo. Al llegar la democracia, en 1983, la empresa de YPF lo reincorpora mandándolo a la misma planta de Algarrobo.

Para finalizar, remarcó que fue algo atroz lo vivido, pero “me siento orgulloso aunque hayan tardado mucho, de poder ser escuchado por gente como ustedes que tratan de hacer justicia”.

Balacera y allanamientos en el Pensionado de los “Zapioleros”

El tercer testimonio (también ocurrido de manera telemática) fue el de Antonio Marcatilli, quien sumó sus aportes a la investigación en torno a las vivencias y secuestros realizados en la Residencia Universitaria Católica de calle Zapiola 400.

El testigo terminó sus estudios en la Universidad Nacional del Sur en el año 1975, por lo que, al momento de los hechos, él ya se había retirado de dicha pensión que habitó hasta su finalización de estudios.

Sin embargo, pudo dar cuenta de otros allanamientos en el pensionado a cargo de la Policía provincial al mando del Comisario Héctor Ramos, realizados con anterioridad a estos hechos, luego de que el pensionado fuera baleado en 1974 por integrantes de la patota de la Triple A.

Al respecto, recordó que “este hecho fue el antecedente del otro allanamiento y la preparación de la desaparición de nuestro compañero Carlos Fuentes”, con quien vivió hasta el año 1975.

El testigo rememoró que “cuando el comisario Ramos entra al pensionado nos hace poner de pie al lado de cada cama». «Éramos 23 los residentes y el comisario en persona, recorriendo cada una de las habitaciones, nos nombraba con el nombre y apellido, y hasta con el sobrenombre”, agregó.

Su testimonio da cuenta de que sabían todos los datos de cada uno de los estudiantes. Los “zapioleros” como los llamaban. “Nos tenían a todos perfectamente identificados”, dijo.

Ramos era el segundo jefe de la SIPBA (Servicio Inteligencia de la Policía Buenos Aires) y unos meses después fue asesinado. A raíz de esto se desató una gran cacería de militantes en nuestra ciudad de parte de las fuerzas represivas con el objetivo de dar con los responsables. Ramos tenía fama de ser un especialista en tortura y malos tratos.

En otro tramo de su declaración, refiriéndose a su compañero Fuentes (quien se haya desaparecido), contó que administraba un jardín de infantes en el centro de la ciudad, cerca de las calles Alsina y Lamadrid.

En una oportunidad, mientras salía del jardín, lo estaban esperando y fue secuestrado por cuatro personas que lo introducen a golpes en un Falcon verde. Luego le avisaron ellos a sus padres que eran de Tandil.

Aseguró también que el pensionado católico tenía los días contados, ya que el arzobispo Jorge Mayer había declarado que el pensionado se había convertido en “una cueva de comunistas”, y era inminente su cierre, tal como sucedió.

Las dos reproducciones de videos pertenecientes a juicios anteriores ya realizados fueron los de Gladys Espínola Vera, como testigo de la víctima Laura Manzo; y Héctor Nuñez, quien fue secuestrado los días previos al golpe de marzo del 76, siendo empleado municipal.

Vigesimoséptima audiencia de la Megacausa Zona 5 (29 de agosto de 2022)

¿Cuándo siguen las audiencias?

Las audiencias continuarán el día jueves 1 de septiembre, desde las 9 horas, en la sede del Tribunal Oral de Chiclana y Lavalle. Entre tanto, se confirmó que el jueves 8 de septiembre no se realizarán audiencias, que serán retomadas el día 15 de septiembre.

Los juicios son Orales y Públicos, y puede concurrir cualquier persona que así lo desee, con su DNI. Además, las audiencias también se emiten de manera virtual por el canal de YouTube de la subsecretaria de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires.

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