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domingo, enero 29, 2023

Se retomaron las audiencias luego del receso judicial

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El pasado jueves 4 de agosto, luego de haberse celebrado el receso judicial, se llevó adelante una nueva audiencia en el marco de la Megacausa Zona 5, el octavo juicio por crímenes de Lesa Humanidad en Bahía Blanca. En este caso, se escucharon las declaraciones de tres sobrevivientes de la dictadura cívico militar.

La primera víctima en brindar testimonio fue Diana Pizá, nacida en Río Colorado, quien permaneció detenida en la Unidad Penitenciaria N°2 de Villa Devoto la mayor parte de su tiempo privada de la libertad, donde también estuvo cautiva otra de las víctimas incluidas en la causa: Graciela Juliá.

A la hora de declarar, fue acompañada por su hijo y su sobrina (hija de su hermana Liliana, aún desaparecida) y explicó que durante los cinco años que permaneció detenida, fue preguntada de forma repetida por sus compañeros de Bahía Blanca.

«Hay que juzgar la complicidad civil»

Además de ser militante de la Juventud Peronista, Pizá cursó la carrera de Licenciatura en Economía en la Universidad Nacional del Sur, donde luego se graduó. “Sabían quiénes éramos», comentó sobre los interrogatorios, y agregó:

«Fueron de a poco armando enemigos internos. Planteaban a las agrupaciones estudiantiles como peligrosas, nuestro compromiso con la realidad era lo peligroso para ellos”.

“La solidaridad nos llevaba a pensar la política como forma de cambiar la realidad», continuó recordando, «pibas y pibes que andábamos en apoyo escolar y obra de títeres, éramos el enemigo interno, los elementos subversivos». Además, señaló que:

«Después pasamos a ser un demonio, que fue lo que necesitaron crear. Eso fue lo que se comunicó y lo que se hizo creer. La mentira se institucionalizó. Fuimos el paquete de esa mentira y mis compañeros no están acá para decir lo contrario”.

Más adelante, Pizá expresó que la dictadura «tenía varios sostenes» y detalló que «acá se lleva adelante el juzgamiento de militares pero hubo muchas connivencias civiles de distintos sectores«. «Empresariales, eclesiásticos, medios de comunicación«, precisó, al tiempo que manifestó: «Hay que juzgar la complicidad civil, la de guantes blancos que daba órdenes».

“Gracias por esta oportunidad. Hoy no podemos permitir apología de la dictadura. Mis compañeros eran todas buenas personas”, concluyó Pizá antes de recibir los aplausos de los presentes y el abrazo de su familia.

«Te salvaste, un día más de vida»

En segundo lugar, se escuchó el testimonio de Luis Alberto Devia Devia, un ciudadano chileno que huyó a Argentina el 15 de agosto de 1974. «Salí de un país con dictadura y llegué a otro que al tiempo también cayó en una», comentó al respecto.

La víctima explicó que “en 1976 vivía en el Hospedaje Cumelén manejado por la familia Peralta» y recordó que «la tarde del 30 de marzo cerca de las 19 horas, volvía de trabajar y me agarraron al llegar a la residencia«.

Asimismo, contó que los escuchó decir «acá está el que faltaba» y señaló que «los que me interrogaron eran civiles, no tenían ropa militar, «jugaron a la ruleta rusa conmigo. Me ponían la pistola del lado izquierdo y me decían: ‘te salvaste, un día más de vida’”.

Luego de escucharlo, el Fiscal Auxiliar Pablo Fermento le preguntó por las repercusiones del secuestro en el resto de su vida, algo que llevó a Devia Devia a mostrarse visiblemente emocionado. «Tuve que comenzar de nuevo, fue complicado», expresó, y agregó:

«Me echaron del trabajo porque supuestamente estaba preso por extremista. Tuve atención psicológica. No sabés qué pensar. Te sentís inútil, indefenso. Te queda grabado para toda tu vida. Que te tomen ni siquiera como un número, como la nada».

«¿Por qué? ¿Por pensar distinto? Toda la vida pensé distinto«, continuó, «agradezco que se busque la verdad, quiero que se sepa la verdad y que nunca más vuelva lo mismo«.

«Por los choques eléctricos veía luces azules»

El último testimonió que se escuchó durante la jornada fue el de José Alberto Beltramini, testigo víctima oriundo de Huinca Renancó (provincia de Córdoba), quién declaró a través de la conexión telemática.

Beltramini cursó el Profesorado de Matemática en la Universidad Nacional del Sur desde 1971 y fue secuestrado el 1 de marzo 1976, cuando se produjo «una invasión militar y policial en la residencia donde vivía».

Además, recordó que «en ese momento estábamos tres estudiantes. Me llevaron encapuchado, primero a una comisaría. Hacían el papel del bueno y el malo«. También comentó que de forma repetida le decían: «Si no hablás con nosotros los azules, van a venir los verdes y te va a ir peor«.

Durante su testimonio explicó que fue trasladado a «un galpón oscuro y caluroso» y que «me sumergieron, me hicieron tragar agua«. «Lo peor fue el submarino seco con doble capucha acordonada en el cuello», recordó, al tiempo que añadió:

«También me pusieron en un catre de alambre, estaba atado en las cuatro extremidades. Por los choques eléctricos veía luces azules. Al tercer día decidieron soltarme, me hicieron firmar un papel que decía que no había tenido malos tratos”.

«Tengo certeza de que si me hubiesen secuestrado luego del 24 de marzo, no me liberaban», expresó Beltramini, quien además comentó que cree que entre los lugares donde estuvo detenido estuvieron el Comando Radioeléctrico de Avenida Alem y luego el Centro Clandestino de Detención y Tortura “La Escuelita”.

En ese sentido, expresó que entre sus recuerdos están el escuchar “trenes pasar y animales que mugían. Oía el lamento de otros detenidos”.

Por otro lado, se refirió al impacto de esa experiencia en su vida. «Había hecho el 80 por ciento de la carrera, me arruinaron«, lamentó. Además, señaló que «por las torturas, perdí el poder de la concentración» y detalló:

«Fui al servicio médico de la Universidad en 1977 y un encefalograma dio resultados de alteraciones y lesiones por la asfixia. Quedé limitado por el trastorno neurológico que me provocaron. Perdí la oportunidad de seguir estudiando física en el Instituto Balseiro”.

«Estos hechos fueron inolvidables y conmocionantes, los pude superar gracias a los ideales humanistas y la defensa de los Derechos Humanos«, concluyó.

Vigesimotercera audiencia de la Megacausa Zona 5 (4 de agosto de 2022)

¿Cuándo siguen las audiencias?

El tribunal compuesto por los Jueces Ernesto Sebastián, Marcos Aguerrido y Sebastián Foglia confirmó que las audiencias continuarán el día jueves 11 de Agosto desde las 9 horas, en la sede del Tribunal Oral de Chiclana y Lavalle. Durante este mes, a las audiencias de los jueves se sumará una el lunes 29.

Los juicios son Orales y Públicos, y puede concurrir cualquier persona que así lo desee, con su DNI. Además, las audiencias también se emiten de manera virtual por el canal de YouTube de la subsecretaria de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires.

Por otro lado, luego de una solicitud del abogado defensor de Claudio Kussman, quien pidió ampliar su declaración indagatoria, se programó una cita para el 18 de agosto a las 11 horas y en la que el ex comisario no responderá preguntas.

Por su parte, la abogada defensora del imputado Enrique Stel, quien cumple prisión preventiva bajo modalidad domiciliaria en Tucumán, solicitó que se cite a declarar al testigo Gustavo Florencio Monforte, quien ya había prestado testimonio el 7 de abril 2015 en la Causa Fraccasi, y su declaración fue reproducida en esta Megacausa.

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