Vidal se reune en EEUU con Luis Almagro, promotor del golpe en Bolivia

María Eugenia Vidal decidió poner en stand by la feroz interna electoral de Juntos por el Cambio que la tiene como protagonista y partió hacia Estados Unidos el miércoles a la noche. Este jueves se reunirá con Luis Almagro, el secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA) que facilitó el golpe de Estado que expulsó a Evo Morales de Bolivia en 2019 y se mostró a favor de una intervención militar para derrocar a Nicolás Maduro en Venezuela.

En siete días, Vidal se encontrará con organismos internacionales, empresas, académicos, ONGs y emprendedores.

Sin embargo, el primer encuentro barbijo a barbijo será con Almagro, recién llegada a Washington, según confirmaron desde su entorno. El vínculo entre ambos no es nuevo, este año, en febrero, el diplomático uruguayo la designó como jefa de la Misión de Observación Electoral (MOE) en El Salvador.

El uruguayo es una figura que estuvo presente en varios momentos oscuros de las democracias latinoamericanas.

No solo dio el puntapié inicial al golpe de Estado en Bolivia sino que también fue acusado de querer intervenir en las recientes elecciones mexicanas, de hablar sin consultar a los Estados miembro de la OEA y en 2018 se mostró a favor de una posible intervención para derrocar al presidente Nicolás Maduro en Venezuela.

Ese pronunciamiento le valió la expulsión del Frente Amplio Progresista de Uruguay. Puntualmente, Almagro había dicho: “En cuanto a intervención militar para derrocar al régimen de Nicolás Maduro: creo que no debemos descartar ninguna opción“.

En el informe que concretó su salida, se detalló:

“Es inequívoca la incompatibilidad absoluta de esa postura asumida por Almagro con los principios que sustenta el Frente Amplio en materia de derecho internacional y defensa del principio de no intervención como pilar indispensable del régimen interamericano”.

Almagro y Bolivia

Almagro, desde la OEA, dio el paso inicial para que se concretara el violento Golpe de Estado contra el Gobierno de Evo Morales que debió pedir asilo en México y luego, con Alberto Fernández en la presidencia, volar hacia la Argentina para volver a su país el año pasado en medio de una caravana popular de apoyo.

En noviembre de 2019, Almagro dijo en un comunicado que hubo graves “denuncias” respecto al proceso electoral de Bolivia, por lo que pidió la anulación de las mismas, celebradas el 20 de octubre, para dar curso a un nuevo proceso electoral. Cinco días después de los comicios, el Tribunal Supremo Electoral de Bolivia dio a conocer los datos de la elección con el 100% de los votos escrutados.

El Movimiento al Socialismo de Evo Morales ganó con el 47,08% de los votos mientras que la oposición alcanzó el 36,51%. De este modo, el oficialismo se impuso y la segunda vuelta quedó descartada. Pero los informes de la OEA motivaron a reiterar la concurrencia a las urnas, algo que se convocó.

Sin embargo, las fuerzas de seguridad se levantaron contra el Gobierno y Morales tuvo que irse del país. Tiempo después, distintos organismos internacionales desmintieron a la OEA y dieron por válidos los resultados de la elección pero ya era tarde.

Yañez, la dirigente golpista contó con el apoyo de Almagro que rápidamente reconoció su dictadura como legítima. En noviembre de ese mismo año, Almagro reveló en redes sociales que habló con la “presidenta del Gobierno provisional de Bolivia” y le transmitió el “apoyo de la Secretaría General de la OEA” para realizar un nuevo proceso electoral.

Ese mismo mes, Almagro se pronunció sobre la situación:

“¿Golpe de Estado en #Bolivia? Sí. En el momento que pretendieron robarse las elecciones del 20 de octubre y perpetuar a @evoespueblo en el poder. Aquí la primera parte de mi discurso ante el Consejo Permanente de la @OEA_oficial . #OEAenBolivia”.

Y el año pasado directamente se refirió a Añez como presidenta legal al desearle una “pronta recuperación” tras un cuadro de Covid positivo.

Alberto Fernández se refirió a la gestión de Almagro en El Destape Radio. Poco antes de asumir la presidencia, aseguró que será recordada como una de las más “penosas” y analizó:

“Frente a las denuncias de fraude (en Bolivia), yo pedí que cualquier organismo internacional haga una evaluación interna. Hubo algunos errores, pero no hubo fraude. ¿Cómo pudo haber fraude? No soy de la mentira, no soy de la gente que hace daño. El informe de la OEA no estaba basado en una auditoría técnico o jurídica sino que era netamente político”.

Durante marzo, el Gobierno de Bolivia decidió impulsar un juicio “en las instancias que correspondan” contra el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, por su responsabilidad en la crisis política del país.

Un mes más tarde, más de 30 dirigentes entre los que están las firmas de Lula da Silva y Dilma Rousseff, de Brasil; Fernando Lugo, de Paraguay; Rafael Correa, de Ecuador; José Mujica, de Uruguay; el propio Evo Morales, de Bolivia; el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel; el excanciller argentino Jorge Taiana; y el presidente del Observatorio de la Democracia del Parlasur, Oscar Laborde, se pronunciaron contra las intromisiones de Almagro en ese país:

“Manifiesta una intromisión en asuntos internos del Estado Plurinacional de Bolivia al proponer, entre otras cosas, crear una comisión internacional para investigar supuestas denuncias de corrupción y para reformar el Sistema de Justicia”.

“Estas declaraciones exceden, largamente, su misión como secretario general del organismo regional e ignoran el funcionamiento del sistema interamericano”.

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