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Maite Alvado conversó sobre lawfare y fake news con Juan Ignacio Guarino en El Ágora, por Radio Universidad

Internacionales

Maite Alvado se refirió al lawfare y las fake news dentro del contexto de las nuevas “guerras híbridas”

Maite Alvado conversó con Juan Ignacio Guarino y Victoria Aure en El Ágora por Radio Universidad. La abogada e investigadora se refirió a la temática del lawfare y las fake news como metodología de subordinación política de los gobiernos progresistas de la región.

Maite Alvado es Abogada e investigadora, ha publicado artículos en medios nacionales e internacionales sobre temas de lawfare y fake news. Además, en 2017 fue candidata a concejala en Bahía Blanca por Unidad Ciudadana, y además en 2019 ocupó el primer lugar en la lista de candidatos a diputados nacionales suplentes de la provincia de Buenos Aires en la lista del Frente de Todos.

En conversación con Juan Ignacio Guarino y Victoria Aure, Maite se refirió a la cuestion del lawfare y de las fake news. Se trata de dos temas relacionados y que se escuchan -lamentablemente- con mayor asiduidad en nuestro país y la región. Mientras que por lawfare se suele traducir “guerra jurídica” o “guerra judicial”, a su vez, las fake news remiten a “noticias falsas”.

Claves para comprender los fenónemos de lawfare y fake news

Consultada acerca de si es posible reducir los conceptos de lawfare y fake news a cuestiones estrictamente judiciales y comunicacionales, respectivamente, prefirió inclinarse por un abordaje interdisciplinario y más abarcativo. En ese sentido, consideró fundamental una mirada regional y geopolítica de estos fenómenos.

“Son fenómenos nuevos, son fenómenos que recién se están empezando a conceptualizar” explicó y agregó que aún hay muchas divergencias teórica sen el tratamiento que se hace de ellos.

“Ambos son fenómenos” relacionados con las “guerra híbridas”, que definió como “distintas de las convencionales”, en tanto utilizarían “otras herramientas” pero que “tienen los mismos fines”. En ese sentido, manifestó que apuntan a “la subordinación de un pueblo ante otro estado”.

Además precisó que “existieron siempre noticias falsas” y dio como ejemplo la transmisión radial de George Orwell de “La guerra de los mundos”, una radionovela sobre una invasión de extraterrestes que fue transmitida en formato de informativo radial e hizo que cunda el pánico en los Estados Unidos. Del mismo modo, recordó las noticias falsas durante la Guerra de Malvinas que manifestaban que “estamos ganando”.

No obstante, lo novedoso del fenómeno de las fake news es que “no son propiciadas por los medios de comunicación tradicionales” sino -entre otros métodos- “por blogs que nadie sabe quiénes son los autores”.

El caso de Luis Inacio Lula Da Silva

El caso de Lula es paradigmático, porque se lo acusó de haber recibido como soborno un departamento. Sin embargo, nunca se probó que fuera suyo, y una vez detenido, el inmueble fue vendido por su propio dueño.

De este modo se configuró una condena irregular a partir de un elemento de desinformación. No obstante, resulta difícil explicar lo sucedido argumentando que un juez compró “pescado podrido” y por eso condeno a un expresidente.

Sobre el caso de Lula, Alvado señaló que “lo difícil de explicar es por qué Lula estuvo 580 días detenido” y que el mismo juez manifestó: “no hay prueba suficiente pero yo estoy convencido”.

En este sentido, advirtió que el derecho, y en especial el derecho penal, no se trata de la “libre convicción”, y expuso dos conceptos contrapuestos para arrojar luz a esta metodología judicial.

Según Maite, la diferencia entre la “argumentación jurídica” y la “argumentación jurídica inversa” es que en la primera hay una serie de hipótesis y un razonamiento lógico que conducen a una sentencia. Por el contrario, la argumentación jurídica inversa parte de una decisión tomada por el juez y construye la argumentación ad hoc, es decir, para justificar la sentencia.

La dimensión geopolítica del lawfare

Un elemento clave para comprender el lawfare como fenómeno es justamente, su dimensión geopolítica. No es una casualidad que en varios países de la región se de esta metodología casi en simultáneo. Hay elementos que así lo indican como la repeticion de “cuadernos” que narran hechos de corrupción de presidentes de gobiernos de centroizquierda y sus funcionarios.

El caso de los Cuadernos de Centenos es harto conocido en Argentina, pero también en Ecuador se encontró un cuaderno en la casa de una ex asesora de Rafael Correa, con una detallada trama de presuntos pagos ilegales a funcionarios de su gobierno por parte de empresas contratistas en obras públicas.

En ese sentido, Maite Alvado señala que es necesario realizar un análisis geopolítico y que una mirada estrictamente nacional es recortada. Durante poco más de una década, hubo gobiernos progresistas en el Cono Sur: Evo Morales en Bolivia; Rafael Correa en Ecuador; Hugo Chávez en Venezuela, Lula en Brasil; y Néstor y Cristina en Argentina.

A través de diferentes procesos “volvieron las derechas” señala Maite y agrega que esto “está digitado desde otro lugar”. Incluso señala que no es un invento local sino que el mismo Papa Francisco ha denunciado la existencia de lawfare en la región.

Sobre el llamado “partido judicial” y el rol de los medios de comunicación

Consultada sobre el rol de lo que se ha denominado como “partido judicial”, Alvado se mostró escéptica y señaló: “discrepo un poco con generalizar algunas cuestiones” y agregó que “el problema no son los jueces en general”.

“No podemos desconocer que hay un juez en Comodoro Py, que es el juez de la servilleta como se le dice, o el juez pistolero, que ha hecho mucho daño” manifestó en referencia al juez federal Claudio Bonadío.

“Bonadío ha llegado a tener 75 denuncias en el Consejo de la Magistratura. ¿Es tan impoluto? Permitámonos por lo menos hacer un análisis un poquito más complejo”

También surge la cuestión del rol del periodismo “profesional” o hegemónico, y en especial de Jorge Lanata. Cabe recordar que el periodista de Grupo Clarín pretendía realizar una serie sobre la Causa Cuadernos para Netflix a la que definía como  “un 70% de ficción y un 30% de documental”. En Brasil se trabajó de una manera similar con la serie “El mecanismo”, utilizada para inculpar a Lula.

Ante la pregunta de si acaso las fake news buscan trabajar sobre la verosimilitud desplazando la importancia de la verdad, Maite señaló que “la gravedad de la cuestión” es que se “mete todo en una misma bolsa”, en relación a cómo se combinan elementos informativos y ficticios sin desmarcarlos.

Las fake news de Daniel Santoro, periodista del Grupo Clarín

Fake News con autoría de Daniel Santoro

“Creo en la función social que tienen los periodistas… pero como existe un Bonadío de los jueces, existe un Lanata o un Santoro” señaló y recordó una nota en la que Santoro desmentía que Nisman haya denunciado a Bonadío y señaló que hay que ir a la caratula de la causa para ver que no es así.

La refutación de las fake news de Daniel Santoro, periodista del Grupo Clarín

La causa que refuta las noticias falsas de Daniel Santoro

La lucha contra las fake news y la cuestión de los medios independientes

El contexto del uso -o abuso- creciente de las fake news surgen propuestas para impedir la viralización de estas noticias falsas, como son el portal Chequeado.com, Reverso o incluso los controles internos de medios sociales como Facebook. No obstante, surge la pregunta de cómo es posible controlar a quien controla y si acaso no se genera una forma de cercenar la libertad de prensa de los medios independientes.

En este sentido, Maite trajo a colación una charla con el abogado y doctor en Ciencias de la Información Damian Loreti, reconocido por su participación en la elaboración de los 21 puntos básicos por el derecho a la comunicación y uno de los impulsores de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

Alvado recordó que en un intercambio con el especialista en comunicación, éste le advirtió que “si ponemos un ápice de ganas para que haya algún tipo de contralor sobre lo que las personas dicen o no, no va a terminar bien”. Además, le recordó que “nosotros no somos los que tenemos los medios de comunicación” sean los tradicionales o los medios sociales como Facebook, Twitter y demás.

En ese sentido, Maite reconoció que se trata de una situación compleja, que amerita tratamiento pero que aún no se ha terminado de discutir.

La doctrina Irurzun y la Ley del Arrepentido

Finalmente, surgió la pregunta sobre el rol del otorgamiento de prisiones preventivas sin condena firme y de la Ley del Arrepentido, en el contexto del lawfare.

Para Alvado, la mal llamada “Doctrina Irurzun” refiere justamente a la argumentación jurídica inversa, en tanto un juez decide apresar a una persona entonces manifiesta que “por sus lazos políticos pueden entorpecer la investigación” entonces con un posible entorpecimiento puedo apresar a una persona”.

Además recordó que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos establece que ante una posible amenaza de cercenamiento de la libertad de una persona, se deben usar “las medidas coercitivas más simples” por una “cuestión de proporcionalidad”. También remarcó que por el abuso de las preventivas, el sistema carcelario bonaerense está colapsado.

Sobre el final se refirió a la Ley del Arrepentido y señaló que “a la vista está que fue una medida más mediática que judicial” y retóricamente cuestionó su utilidad: “¿Obtuvimos algo con los arrepentidos? ¿se esclareció algo?”

También recalcó que “hay una coerción a esa persona privada de la libertad” ya que “te están mostrando casi por la ventana la libertad y te dicen ‘che decís esto y salís'”, al tiempo que remarcó que “si está en prisión es porque cometió algún delito.”

Como último elemento, recordó que debe haber un “procedimiento posterior” en el que “se investiga si la declaración es verosímil o no” ya que “no por el simple hecho de decir algo es verdad”. Y concluyó: “esos procesos yo no los vi”.

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