Macri quiere expulsar a los “filo-peronistas” del PRO

Luego del cuarto “banderazo” del año, promovido por Juntos por el Cambio contra el gobierno de Alberto Fernández, Mauricio Macri confrontó en público al “ala dialoguista” de su partido. Mostró desconfianza ante el origen peronista que reivindican, y buscó que concreten de una vez la ruptura que anticipan desde 2019.

Durante su entrevista en el canal TN, el ex mandatario cargó contra el exministro del Interior, Rogelio Frigerio, su socio, el extitular de la Cámara baja, Emilio Monzó, el exsecretario de Interior y actual diputado nacional, Sebastián García De Luca, María Eugenia Vidal y contra el alcalde porteño, Horacio Rodríguez Larreta, a quien señaló como un rehén de la Casa Rosada.

El impacto del ajuste como resultado de lo que pidió al fondo para seguir en pie y sus consecuencias son dos puntos que deterioraron la relación de Macri con Frigerio y De Luca en la cartera política del Gobierno y con Monzó en Diputados, donde debía obtener apoyos sin quórum propio y con una minoría en el Congreso que lo obligó a explorar acuerdos políticos.

Las tensiones de esos días vuelven de la mano de las declaraciones del ex presidente y de las pruebas que tiene la Justicia Federal sobre un supuesto espionaje de Macri a los “monzoístas” a través de la AFI.

“Como presidente nunca debí haber delegado la negociación política y yo la delegue en mi ala más política, con filo-peronistas”, indicó Macri como presunta autocrítica, a sabiendas de que antes de las presidenciales de 2015, ese sector fue determinante para la expansión al interior del país del PRO y la victoria federal de Cambiemos.

La bronca de Macri también se dispara contra Vidal y Larreta como otros creyentes “del centro derecha” que se aferran a un posible regreso al poder con el apoyo de “otros sectores” externos al núcleo duro, que tienen intersecciones con una parte del electorado del peronismo.

Habría molestado al ex mandatario la propuesta de Monzó de “jubilar” a Macri y a la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, para darle paso a las nuevas generaciones políticas.

El capital político del “monzoísmo”, después de la derrota de 2019, se circunscribe al electorado peronista, muy refractario al kirchnerismo, que se extiende en las poblaciones agroexportadoras de la pampa, con una base electoral que le disputa el radicalismo y que reside en las clases medias urbanas de los conglomerados de las cabeceras provinciales.

Los destinatarios de las críticas de Macri consideran que el líder del PRO está decidido a sacarlos del partido y se resisten a ello. Imaginan un espacio propio dentro de Juntos por el Cambio pero afuera del PRO y admiten la paradoja desoladora de recibir más solidaridad del radicalismo o el massismo que de sus pares macristas aunque las declaraciones de Macri aparentemente no desencadenarían una salida de este sector del PRO.

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Redacción

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