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martes, febrero 20, 2024

Con el empuje de Kicillof y los intendentes bonaerenses, Massa y UP buscan "dar vuelta" la elección en octubre

El peronismo comenzó el "segundo tiempo" de la campaña electoral con vista a las elecciones de octubre. Kicillof reunió a la tropa provincial que salió victoriosa el domingo y busca reforzar el empuje de la boleta nacional desde los municipios. En tanto, Massa pone la mira en las provincias y en sectores moderados de la política que se ven amenazados por el extremismo libertario.

Buenos Aires, el bastión

El gobernador Axel Kicillof protagonizó en la tarde del lunes su primera reunión de gabinete tras el resultado de las PASO, que lo consagró como el candidato a gobernador más votado, sorteando el batacazo de Javier Milei (que postula a Carolina Píparo a la gobernación) y la sumatoria de los votos de los dos candidatos de Juntos por el Cambio, Néstor Grindetti -ganador de la interna- y Diego Santilli.

La comunicación oficial señaló que el mandatario bonaerense y su equipo repasaron “los hitos de la gestión en cada municipio” y analizaron “la agenda de trabajo del próximo trimestre”.

En la foto se dejaron ver los representantes de todas las tribus que abrevan en el equipo provincial, desde el Jefe de Gabinete, Martín Insaurralde, hasta el massista Jorge D'Onofrio, pasando por Andrés "Cuervo" Larroque, Sergio Berni, Walter Correa y los más cercanos a Kicillof, como el jefe de asesores Carlos Bianco.

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Kicillof analizó resultado electoral con optimismo y con la mira puesta en la elección nacional, que quedó con un resultado abierto tras el inesperado desempeño de La Libertad Avanza, de Javier Milei.

Ese punto fue un verdadero eje de la discusión: el gobernador y su equipo consideran que pueden hacer un aporte sustancial para revertir el resultado del domingo y empujar la candidatura de Sergio Massa desde los municipios bonaerenses.

Analizando los resultados provisorios, se ve claramente que desde la punta derecha de la boleta lograron empujar el caballo provincial. La prueba de eso es que la mayoría de los intendentes logró imponerse en sus distritos.

Mario Secco logró el 58,6% en Ensenada; Juan José Mussi el 48% en Berazategui; Federico Otermín el 41,9%; y Mayra Mendoza el 40% en Quilmes, por citar algunos ejemplos.

Uno de los objetivos inmediatos del peronismo es achicar el corte de boleta que se dio en PBA.

El análisis revela que entre las categorías de intendente y la de presidente, en el Conurbano hay una diferencia de 188 mil votos, lo que representa un 78% de los 238 mil votos que separan a Massa de Patricia Bullrich. Esta diferencia se presenta vital para Unión por la Patria (UP), porque podría garantizar el ingreso de Sergio Massa al ballottage.

En PBA, Kicillof sacó el 36,41% de los votos, superando a la suma de Massa y Juan Grabois, que en la provincia más populosa acumuló el 32,12%. Si el peronismo logra acortar esa brecha de 4%, le representaría a Massa un envión potente para ingresar a la segunda vuelta electoral.

No obstante, no todo son buenas noticias para la gestión Kicillof. De repetirse en octubre los números de las PASO, el gobierno provincial podría perder el control de la Legislatura. Milei podría conseguir 13 bancas en Diputados. Además, estrenará un bloque de cinco en el Senado.

En la Cámara Alta, Juntos podría sumar nueve bancas (igual que UP), pero con los cinco potenciales senadores libertarios, la oposición podría tener la llave del recinto.

En Diputados, si la elección se repite en octubre, Kicillof tendrá un recinto completamente adverso. Juntos y los libertarios sumarían 54 bancas en Diputados, mientras que Unión por la Patria se quedaría con apenas 36. La primera minoría sería para Juntos, con 41 legisladores.

Durante la gestión de Kicillof la Legislatura no tuvo casi actividad. La cantidad de sesiones fueron mínimas y sin proyectos importantes. La reforma de la ley previsional del Banco Provincia y los cambios en la ley que fijaba un límite para la reelección de intendentes fueron los proyectos más resonantes.

Por esta razón, varios proyectos enviados por el Ejecutivo quedaron "cajoneados". En su discurso de apertura de sesiones de marzo el gobernador reclamó por 19 proyectos enviados por el Ejecutivo "que resultan fundamentales a la hora de avanzar con las transformaciones que la provincia necesita".

El mapa federal

En tanto, el equipo nacional de UP pone la lupa sobre las provincias. Allí el mapa electoral de las PASO muestra un resultado elocuente: UP fue la alianza ganadora en solo cinco provincias: Formosa, Chaco, Santiago del Estero, Catamarca y Buenos Aires. Juntos por el Cambio ganó sólo dos, las restantes fueron para La Libertad Avanza.

Desde el equipo de campaña se apuntó contra gobernadores provinciales que, pese a haber sido quienes agitaron la candidatura de Massa, no lograron evitar el buen desempeño de Milei.

No obstante, el massismo ya tiene la lista de las provincias en las que cree que el resultado se puede revertir, si los gobernadores fortalecen la campaña hacia octubre.

La Unidad Nacional

De cara a los peligros que representaría un eventual gobierno de Milei, Massa llamó el domingo en el búnker a formar una “nueva mayoría” y convocó a los moderados de JxC, especialmente a los radicales que sufren el desprecio del minarquista.

En la misma línea habló en varias oportunidades Cristina Kirchner, que vaticinó en mayo que esta sería una elección “de tres tercios”, en la que iban a pesar los pisos. Ambos piensan en un ballotage, en el que esperan enfrentar a Milei, y creen que hay chances de ganar.

Massa activó conversaciones con sectores con los que históricamente tuvo buen vínculo: en concreto, busca recuperar su relación con Horacio Rodríguez Larreta y retomar el diálogo con el radicalismo.

Los mensajes para el armado de la “nueva mayoría” marcan que el escenario actual sería perjudicial para todos: el jefe de Gobierno no tiene destino en las filas que ocupa, luego del desprecio profesado por Mauricio Macri, que jugó todo a derrotarlo.

En tanto, para la UCR no hoy futuro con Milei, que los acusa de haber sido el germen del populismo desde tiempos de Hipólito Yrigoyen y se mofa de destruir sus banderas históricas, como la autonomía universitaria y la defensa de los derechos humanos y el Juicio a las Juntas.

Massa cree que también puede pescar votos de Juan Schiaretti, que tuvo una cosecha magra, de apenas 907.437 votos.

La apuesta es a seducir a votantes larretistas que, tras la virulenta interna con Patricia Bullrich, no se sienten representados por el ala "halcón" del PRO, y que resistirían cualquier alianza con Milei. Lo mismo sería válido para radicales, que han sido muchas veces el blanco predilecto del diputado ultraderechista.

En busca de los descontentos

Además, hay otro dato que entusiasma a UP con la posible ampliación de su caudal electoral: los "votos de nadie".

La participación en las elecciones primarias fue baja, de hecho fue la PASO presidencial con menor participación de la historia: hubo un 30%, casi una de cada tres personas, que no fue a votar en estas elecciones.

El dato es contundente y sirve para graficar las expectativas: Mientras que Milei ganó una elección histórica con más de 7 millones de votos en todo el país, los ausentes le ganaron: fueron 10,4 millones.

Si se le suma el voto en blanco, el nulo y el recurrido, se totalizan 11,6 millones de "votos abstinencia" que no sumaron para ningún candidato.

El ausentismo es sinónimo de descontento y desazón con los candidatos, y un fuerte llamado de atención a la dirigencia política, que encuentra un rechazo no sólo en la derrota sino también en la abstinencia.

Desde UP hacen las cuentas: Si el oficialismo logra alcanzar un 80% de participación ciudadana en octubre, habrá más de 4 millones de votos "nuevos" que no participaron de las primarias, en un escenario de tercios. Un número para nada despreciable a la hora de buscar entrar en el ballottage.

En las elecciones primarias de 2019, también en contexto de crisis económica y social, la participación fue del 76,4%. Para las generales aumentó a 81,3%. Una diferencia de más de 2 millones de electores que en aquella oportunidad en un escenario polarizado llevaron a Mauricio Macri del 31,8% de los votos al 40,28% y, pese a que no le alcanzó, lo dejaron cerca de la segunda vuelta.

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