Elecciones en el Banco Interamericano de Desarollo, eje de la disputa por la hegemonía regional

Pocas veces la elección del futuro presidente del Banco Interamericano de Desarrollo generó tantas controversias y especulaciones. El mes pasado se llevó a cabo la reunión virtual en la que se acordó el 12 o 13 de septiembre como fecha para votar la designación del nuevo presidente del BID. Sin embargo, desde que Trump anunció un candidato propio para presidir el organismo, un bloque de países –entre ellos Argentina- está impulsando la postergación de la elección para marzo del 2021.

Pocas veces la elección del futuro presidente del Banco Interamericano de Desarrollo generó tantas controversias y especulaciones. El mes pasado se llevó a cabo la reunión virtual en la que se acordó el 12 o 13 de septiembre como fecha para votar la designación del nuevo presidente del BID.

Sin embargo, desde que Trump anunció un candidato propio para presidir el organismo, un bloque de países –entre ellos Argentina- está impulsando la postergación de la elección para marzo del 2021.

El unilateralismo de Trump

Existe una regla no escrita en el BID -con sede en Washington- en la cual el presidente debe ser latinoamericano y su vicepresidente –en la actualidad John Scott- estadounidense. Desde su fundación en 1959 el organismo ha sido dirigido por cuatro latinoamericanos: el chileno Felipe Herrera (1960-1970), el mexicano Antonio Mena (1970-1988), el uruguayo Enrique Iglesias (1988-2005) y el actual presidente colombiano Luis Moreno (2005-2020). El mandato dura cinco años, pero puede ser reelegido, como generalmente ocurre, por dos períodos consecutivos adicionales.

El gobierno de Donald Trump se caracteriza por no respetar tradiciones diplomáticas de ningún tipo, no obstante, la nominación de un estadounidense en la dirección del BID generó mucho malestar en la diplomacia internacional.

La inédita candidatura del republicano estadounidense Mauricio Claver-Carone configuro un escenario de puja interna entre dos bloques. Por un lado, los países alineados a la posición de EEUU, quienes apoyan la decisión de votar por el candidato en septiembre próximo. En el otro, los que se oponen a la imposición de un candidato anglosajón republicano y piden postergar la elección para marzo del 2021, donde se votará de manera presencial en un contexto pospandemia.

El candidato de Trump, un cubano anticastrista

El candidato que impulsa Donald Trump es el estadounidense de origen cubano Mauricio Claver Carone, un abogado ultraderechista nacido en Miami, conocido por su línea dura anticastrista y antichavista.

Actualmente tiene el cargo de director de Asuntos del Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, y es el principal representante de Trump en la región.

Mauricio Claver Carone

Fue el enviado para asistir a la asunción oficial de Alberto Fernández en la Casa Rosada. Su salida anticipada del acto oficial se hizo noticia al mostrarse ofendido ante la presencia del representante de Venezuela, el ministro de Información Jorge Rodríguez, y del ex presidente de Ecuador Rafael Correa.

Además durante una conferencia en Chile, declaró que la exorbitante deuda otorgada por el FMI a la Argentina de 57 mil millones de dólares fue a pedido de Donald Trump, quien pretendía asegurar así, la reelección de Mauricio Macri.

El anuncio del estadounidense para el BID generó la oposición de reconocidas figuras de la región. Varios ex presidentes, como Juan Manuel Santos, Julio María Sanguinetti, Henrique Cardoso y Ernesto Zedillo, firmaron una declaración en disconformidad ante la decisión de EEUU de imponer un candidato propio. Este hecho hizo que Claver se mostrara intolerante, atacando públicamente a la cancillería chilena y la argentina, declarando que ambos países buscaban “secuestrar” las elecciones del BID.

Elecciones de EEUU, barajar y dar de nuevo

Un punto de inflexión en la geopolítica mundial serán los resultados de la elección presidencial de EEUU del 3 de noviembre. Las expectativas están puestas en las definiciones de las elecciones en EEUU permitirán “barajar y dar de nuevo” en lo que respecta a la designación del presidente del BID.

La ventaja que tiene en las encuestas demócrata Joe Biden vaticina una probable derrota de Donald Trump, que transformaría la correlación de fuerzas a nivel global. Los demócratas también se han sumado a la ola de críticas que recibió Trump al nominar a un candidato estadounidense.

Socios, votos y posiciones

El BID es la principal institución financiera de desarrollo regional orientado a América Latina y el Caribe. Tiene 48 países miembros, los cuales se dividen entre los prestatarios, 26 países de América Latina con 50,02% del poder de voto y los prestamistas (EEUU, China, Japón, Unión Europea, Canadá e Israel) . La asimetría de poder en el interior del bloque radica en el “peso” de  la votación, el cual es directamente proporcional al capital que el país aporta a la institución.

El presidente del BID es elegido por la Asamblea de Gobernadores. A pesar de no tener voto (excepto para romper un empate), es quien formula las propuestas sobre la política general del Banco consideradas por el Directorio. La máxima autoridad del BID es la Asamblea de Gobernadores, formada por los 48 gobernadores, quienes generalmente son los ministros de economías o presidentes de bancos centrales de los países socios.

Durante la crisis sanitaria actual, el multilateralismo está evidenciando las fragilidades preexistentes. Las posiciones políticas irreconciliables debilitan la unidad en la región y el gobierno de Trump está sacando provecho. En la votación respecto a la presidencia del BID, Trump tiene el apoyo de Brasil, Colombia, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Bolivia, además de cinco países centroamericanos. EEUU tiene por sí sólo el 30% de las acciones en la decisión del organismo y ya alcanzo más del 50% necesario para imponer a su candidato.

Sin embargo, requiere el 75% del quórum para abrir la asamblea. La estrategia de aplazar la elección hasta marzo del 2021 será posible si se logra obstaculizar el quórum de la reunión de septiembre, esperando que haya un contexto más favorable donde Trump quede definitivamente fuera de la Casa Blanca.

Esta visión fue en un primer momento impulsada por el jefe de la diplomacia europea, el español Josep Borell. Inmediatamente fue acompañada por Argentina, México, e inesperadamente por Chile a través de su canciller Andrés Allamand. También se sumaron Nicaragua, Costa Rica y varios países centroamericanos.

Si Argentina, que posee el 11 por ciento, cuenta con el apoyo de México -7 por ciento- y consigue el respaldo de los países de la Unión Europea -10 por ciento- podrían conseguir que la elección se postergue, escenario que tiene más chances de ocurrir.

Gustavo Béliz, el candidato argentino para el BID

La cancillería argentina impulsa a Gustavo Béliz, actual secretario de Asuntos Estratégicos de la presidencia, como candidato para presidir el BID. Béliz desde el 2005, durante la presidencia de Néstor Kirchner, se desempeñó como representante en el BID, por lo que tiene vastos conocimientos sobre el funcionamiento interno de la entidad.

gustavo Beliz
Gustavo Béliz

La candidatura del argentino cuenta con el beneplácito del gobierno de AMLO, siendo México un actor relevante por tener la segunda economía más grande de la región. Aunque no hay consensos definidos respecto al sucesor entre quienes se posicionan a favor de elegir un presidente latinoamericano, puesto que la ex presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, también está en la carrera por el cargo para presidir el BID.

Argentina está haciendo una apuesta fuerte por la nominación de Béliz. Se especula que el interés se debe en gran parte al objetivo de tener un interlocutor con peso para que Argentina esté mejor posicionada al momento de retomar las negociaciones de la deuda externa con el FMI el año próximo.

El BID, otra presa en la disputa EEUU-China

La incorporación de China en 2009 como socio extra regional es clave para entender por qué la obstinación de Trump en poner un candidato propio. La institución multilateral de crédito es un área de influencia en la lucha comercial que lleva a cabo EEUU contra China. El control en la dirección del financiamiento del organismo forma parte  de la contienda por lograr mayor injerencia en la región.

China constituye el principal prestamista de América latina, que supera por mucho los créditos otorgados por el BID y el CAF –Banco de Desarrollo de América Latina- en conjunto. Además recientemente, el Banco Asiático de Inversión e Infraestructura -BAII-anuncio importantes inversiones en la región.

Es esclarecedor las renovadas energías de EEUU por debilitar el multilateralismo y reflotar la región como pivote en un escenario de abierta disputa por la hegemonía. El contexto de mayor recesión mundial del último siglo también desataran nuevas batallas comerciales por colocar el excedente de oferta de producción.

Durante el 2018, el BID aportó 13,5 billones de dólares en financiamiento, principalmente para Centroamérica pero también en América Latina, por lo que sería extremadamente perjudicial que la conducción del BID quedara en manos de un emisario de Trump en un momento de creciente necesidad de financiamiento de proyectos de desarrollo.

En el escenario más favorable, la meta máxima sería que Argentina logre los consensos necesarios para nominar a Béliz, aunque todavía nada es seguro. En mayor medida, depende de lo que suceda en noviembre en EEUU, pero también de los acuerdos que se logren articular en la región, y el apoyo tanto de los países de la Unión Europea, como los de Asia. Por el momento, bloquear el quórum de la asamblea es el principal y más urgente objetivo en el corto plazo.

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