Benjamin Netanyahu ordenó un “ataque preventivo” sobre territorio iraní, que resultó en la muerte de varios jefes militares del programa atómico iraní y daños en instalaciones nucleares del país. Israel también decidió cerrar temporalmente sus embajadas, incluida la de Argentina.
En una escalada sin precedentes en la región, Israel ejecutó durante la madrugada del viernes un ataque aéreo masivo contra múltiples objetivos nucleares y militares en territorio iraní, incluyendo la estratégica instalación de Natanz.
La operación, denominada “León ascendente” (Rising Lion) por las autoridades israelíes, fue calificada como “preventiva” por el gobierno de Benjamin Netanyahu, quien argumentó que busca neutralizar el programa nuclear iraní antes de que pueda desarrollar armas de destrucción masiva.
El ataque sorpresivo se produjo en un momento de tensión diplomática extrema, apenas tres días antes de que Estados Unidos e Irán reanudaran las negociaciones nucleares en Mascate, Omán.
Las conversaciones, que habían permanecido estancadas desde la salida unilateral de Washington del acuerdo nuclear en 2018 durante la primera administración Donald Trump, representaban una oportunidad para resolver la crisis por vías diplomáticas.
El presidente Javier Milei (quien se encontraba en Israel hasta pocas horas antes del bombardeo) había partido rumbo a Madrid antes del inicio de las hostilidades, según confirmó el vocero Manuel Adorni, disipando las versiones sobre la posibilidad de que sea afectado por el cierre del espacio aéreo israelí.
Los primeros resultados del ataque de Israel
La operación israelí impactó directamente en la estructura militar y científica de Irán. Entre las víctimas confirmadas por el ejército israelí se encuentran tres de los más altos comandantes de las fuerzas armadas iraníes.
Se trata de Mohammad Hossein Bagheri, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas; Hossein Salami, comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria; y Gholam Ali Rashid, comandante del Comando Khatem al-Anbiya, estructura encargada de la respuesta militar de emergencia.
El ataque también cobró la vida de al menos seis prominentes científicos nucleares iraníes, según informó la agencia de noticias Tasnim: “Abdolhamid Minouchehr, Ahmadreza Zolfaghari, Amirhossein Feqhi, Motalleblizadeh, Mohammad Mehdi Tehranchi y Fereydoun Abbasi fueron los científicos nucleares martirizados” durante el bombardeo israelí.
La instalación nuclear de Natanz, considerada el corazón del programa de enriquecimiento de uranio iraní, sufrió múltiples impactos directos. Esta planta subterránea, que alberga aproximadamente 14.000 centrifugadoras refinando uranio al 5% de pureza, había sido objeto de ataques previos atribuidos a Israel en 2021.
Además de Natanz, los bombardeos afectaron instalaciones en Teherán, incluyendo el Cuartel General de la Guardia Revolucionaria. La agencia oficial IRNA reportó que “edificios en Teherán han sido blanco de ataques. Varias personas, incluidas mujeres y niños, fueron martirizadas en un complejo residencial”.
El argumento israelí para los “ataques preventivos”
El primer ministro Benjamin Netanyahu defendió la operación como una cuestión de supervivencia nacional. “Hemos golpeado el corazón del programa de enriquecimiento nuclear de Irán. Hemos atacado la principal instalación de enriquecimiento de Irán en Natanz… También hemos golpeado el corazón del programa de misiles balísticos de Irán”, declaró Netanyahu.
Además, añadió que las fuerzas israelíes habían atacado “destacados científicos nucleares involucrados en el proyecto de armas nucleares iraní“. “Los ataques seguirán el tiempo necesario para eliminar la amenaza“, comentó Netanyahu.
El ministro de Defensa, Israel Katz, aseguró que “este es un momento decisivo en la historia del Estado de Israel y en la historia del pueblo judío. Irán está más decidido que nunca a hacer realidad su visión de destruir a Israel. Nos encontramos en un momento crítico”.
“Si no lo logramos, no tendremos forma de impedir que Irán obtenga armas nucleares que pondrán en peligro nuestra propia existencia”, agregó. Cabe señalar que la defensa de la seguridad nacional también es el argumento con el que Israel impulsa su ofensiva militar en la Franja de Gaza.
El teniente general Eyal Zamir, jefe del ejército israelí, advirtió que los bombardeos “podrían no ser un éxito absoluto” y preparó a la población para posibles represalias: “No puedo prometer un éxito absoluto; el régimen iraní intentará atacarnos en respuesta; el saldo esperado será diferente al que estamos acostumbrados”.
Paradójicamente, aunque Israel justifica sus acciones como “preventivas”, es Tel Aviv quien ha tomado la iniciativa militar, bombardeando territorio soberano iraní apenas tres días antes de que Estados Unidos e Irán reanudaran las negociaciones nucleares en Mascate, Omán.
Irán promete “respuesta contundente” tras el bombardeo
La respuesta iraní no se hizo esperar. El máximo líder de Irán, Alí Jamenei, declaró que “con este crimen, el régimen sionista se ha impuesto un destino amargo y doloroso, y sin duda lo recibirá”. Sus palabras fueron respaldadas por el establishment militar iraní, que prometió represalias inmediatas.
Abolfazl Shekarchi, portavoz del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas iraníes, fue categórico en su respuesta: “Las fuerzas armadas responderán sin duda a este ataque sionista“, declaró, agregando que Israel “pagará un alto precio y debería esperar una respuesta contundente”.
El gobierno iraní también declaró que tiene el “legítimo derecho” a responder al bombardeo y responsabilizó a Estados Unidos por las consecuencias del ataque israelí, dando a entender una complicidad en las acciones de Washington.
La escalada ha generado preocupación internacional. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, instó a ambas partes a “mostrar la máxima moderación, evitando a toda costa una escalada hacia un conflicto más profundo”.
Sin embargo, las declaraciones de ambos bandos sugieren que la espiral de violencia está lejos de calmarse. En este contexto, Israel declaró el estado de emergencia y cerró su espacio aéreo hasta nuevo aviso.
Un portavoz de las fuerzas armadas de Israel (FDI) declaró que Teherán respondió a su ofensiva con el envío de 100 drones hacia su territorio, que en su mayoría fueron interceptados.
Estados Unidos se desmarca, pero mantiene apoyo a Israel
Cabe recordar que Trump había dicho a principios de esta semana que podría surgir un “conflicto masivo” en Medio Oriente si fracasaban las conversaciones sobre un acuerdo nuclear iraní. En este contexto, había ordenado la evacuación de parte del personal estadounidense de la región.
Antes de estas declaraciones, la Agencia Internacional de Energía Atómica había criticado a Irán, acusando al país de continuar enriqueciendo uranio y no cumplir con un acuerdo de no proliferación nuclear.
Sin embargo, la administración estadounidense se apresuró a distanciarse públicamente de la operación israelí, aunque mantuvo su respaldo a las acciones bélicas. El secretario de Estado, Marco Rubio, declaró que Israel había tomado medidas “unilaterales” y que Estados Unidos no estaba “involucrado en ataques contra Irán”.
“Nuestra principal prioridad es proteger a las fuerzas estadounidenses en la región. Israel nos informó que considera que esta acción era necesaria para su autodefensa“, señaló Rubio en un comunicado oficial.
El funcionario añadió que la administración Trump había adoptado “todas las medidas necesarias para proteger a nuestras fuerzas” y mantenía coordinación con socios regionales. “Seamos claros: Irán no debe atacar los intereses ni al personal de Estados Unidos“, agregó.
La operación israelí se produjo paradójicamente después de que el mandatario republicano expresara públicamente su oposición a una acción militar. “No quiero que entren, porque creo que eso lo arruinaría”, había dicho el presidente estadounidense en referencia a las negociaciones nucleares que estaban programadas para el domingo siguiente.
Por su parte, El demócrata Jack Reed, miembro del Comité de las Fuerzas Armadas del Senado, cuestionó duramente los bombardeos: “La alarmante decisión de Israel de lanzar ataques aéreos contra Irán constituye una escalada imprudente que podría desatar la violencia regional“.
Impacto de la situación en la República Argentina
Como medida preventiva, Israel ordenó el cierre temporal de sus embajadas en todo el mundo, incluida la Argentina. “La Cancillería israelí decidió cerrar de manera preventiva sus embajadas. Esto no obedece a una situación específica con Argentina, sino a una decisión a nivel global”, informaron desde la sede diplomática.
Entre tanto, el Gobierno de Javier Milei, a través del Ministerio de Seguridad, reforzó las medidas de seguridad en instituciones de la colectividad judía. En este contexto, se ordenó la protección adicional para sitios como la sede de la AMIA y la embajada de Israel, ambos escenarios de los atentados terroristas de 1994 y 1992, respectivamente.
La principal preocupación es que la escalada de las tensiones se da en un contexto de alineamiento total de la administración argentina con el Estado de Israel. De hecho, Milei estuvo en el país que gobierna Netanyahu hasta apenas unas horas antes del ataque.
El mandatario argentino no solo había revindicado las acciones militares del ejército israelí contra los palestinos, sino que además firmó un memorándum de entendimiento con el país para la “libertad y democracia en combate del terrorismo y el antisemitismo”.
Inicialmente, se especuló con la posibilidad de que el Presidente podría haber quedado varado en Israel producto del cierre del espacio aéreo. Sin embargo, Adorni rápidamente aclaró que Milei ya había partido rumbo a Europa antes de la escalada de tensiones.
Por su parte, el embajador israelí en Argentina, Eyal Sela, quien se encontraba en Israel durante la visita de Milei, justificó el ataque en declaraciones a Radio Mitre siguiendo la línea de argumentación del estado israelí. Al respecto, aseguró que:
“Tenemos entendido que son quince bombas nucleares destinadas a destruir correctamente a Israel. Irán estaba a punto de cumplir su programa de aniquilación”. Sela agregó que “este plan tenía varios componentes y nosotros pensamos que no podemos esperar más“.
Sela también argumentó que “Israel no se está defendiendo solo a sí mismo, está defendiendo a Occidente en general“, una interpretación que extiende el conflicto más allá de las fronteras regionales.
El embajador detalló supuestas capacidades militares iraníes, afirmando que “están fabricando 300 misiles balísticos por mes, más de 3.600 al año. Es una capacidad que muchos países soberanos no tienen en regiones enteras”.
