16 de septiembre, una fecha para reafirmar los principios de Memoria, Verdad y Justicia

16 de septiembre

El 16 de septiembre, más allá de su presencia en el calendario, resuena en la memoria de Argentina como un eco de tragedias y luchas por los derechos fundamentales que marcaron a fuego la historia del país. Dos fechas, separadas por dos décadas, convergen en este día, dejando al descubierto las heridas del pasado y la importancia de los principios de Memoria, Verdad y Justicia para construir un futuro más justo.

1955: El inicio del fin para el segundo gobierno peronista

La mañana del 16 de septiembre de 1955, la tranquilidad de Córdoba se vio interrumpida por el estruendo de las armas. El general Eduardo Lonardi, al mando de un sector de las Fuerzas Armadas, irrumpía en la Escuela de Artillería, dando inicio a la autodenominada “Revolución Libertadora”, aunque popularmente fue bautizada como “Revolución Fusiladora”.

El segundo gobierno de Juan Domingo Perón, que había comenzado en 1952 con un fuerte apoyo popular, enfrentaba una creciente oposición por parte de sectores poderosos que veían con recelo las políticas sociales implementadas y la creciente influencia del movimiento obrero.

La Iglesia Católica, algunos grupos económicos y sectores de las Fuerzas Armadas comenzaron a articular una resistencia al gobierno peronista, que se vio agravada por la creciente tensión social y la violencia política.

16 de septiembre

El bombardeo a Plaza de Mayo del 16 de junio de 1955, donde murieron cientos de civiles a manos de la aviación naval, puede considerarse un antecedente directo al golpe de Estado. Este acto de violencia extrema, perpetrado con la intención de asesinar a Perón, conmocionó al país y profundizó las divisiones existentes.

El levantamiento de Lonardi en Córdoba desató una semana de enfrentamientos armados y represión en diferentes puntos del país.

Finalmente, el 19 de septiembre, Perón renunció a la presidencia con el objetivo de evitar un mayor derramamiento de sangre, y se exilió en Paraguay, dando comienzo a un largo período de proscripción del peronismo en Argentina.

1976: La Noche de los Lápices

Veintiún años después del golpe contra Perón, el 16 de septiembre volvía a estar marcado por la tragedia. En la madrugada de ese día, en la ciudad de La Plata, grupos de tareas de la última dictadura cívico-militar, bajo el mando del general Ramón Camps, pusieron en marcha un operativo sistemático de secuestro y desaparición de estudiantes secundarios, en lo que se conoce como “La Noche de los Lápices”.

Los jóvenes secuestrados, con edades entre 14 y 18 años, fueron arrancados de sus hogares y trasladados a centros clandestinos de detención, donde fueron sometidos a torturas aberrantes. La mayoría de ellos había participado, un año antes, en reclamos por el Boleto Estudiantil Secundario, una demanda justa que se convirtió en un pretexto para la represión.

16 de septiembre

De los diez estudiantes secuestrados en La Plata esa noche, seis permanecen desaparecidos hasta el día de hoy: Claudia Falcone, Francisco López Muntaner, María Clara Ciocchini, Horacio Ungaro, Daniel Racero y Claudio de Acha.

Los cuatro sobrevivientes, Pablo Díaz, Emilce Moler, Patricia Miranda y Gustavo Calotti, cargaron durante años con el peso de la memoria y la lucha por la justicia.

“La Noche de los Lápices”, lejos de ser un hecho aislado, se inscribía en el marco del plan sistemático de represión implementado por la última dictadura cívico-militar argentina. Su objetivo principal era aniquilar cualquier forma de disidencia política y social, y para ello no dudaron en perseguir, secuestrar, torturar y asesinar a miles de personas, entre ellos, a cientos de estudiantes secundarios y universitarios.

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