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jueves, febrero 22, 2024

Enojado con su partido, Grindetti renunció a la mesa bonaerense del PRO

El intendente de Lanús, Néstor Grindetti, renunció a la mesa de conducción del PRO en la provincia, un cargo informal que lo ubicaba como un nexo entre los senadores y diputados amarillos y el gobierno de Axel Kicillof. La razón es que los acuerdos a los que llega son boicoteados desde su propio espacio.

Néstor Grindetti y Martín Insaurralde tejieron una relación cordial desde que el exfuncionario porteño se hizo cargo de la municipalidad de Lanús y el ahora Jefe de Gabinete bonaerense comandaba los destinos de Lomas de Zamora. Entablaron un diálogo fluido que continuó cuando el lomense desembarcó en la Provincia. Esa conexión permitió mejorar el diálogo entre el gobierno de Axel Kicillof y la principal alianza opositora.

Néstor Grindetti junto a Martín Insaurralde

Grindetti contó con el apoyo de la mesa provincial de Juntos para buscar esos consensos que, entre el fin del año pasado y lo que va de 2022, insinuaron avances sustanciales para la aprobación de leyes en la Legislatura y la negociación por los cargos que le corresponden a la oposición.

En ese contexto, Grindetti había avanzado en el consenso para que en la Legislatura se aprobara la modificación a la ley que regula el régimen previsional de los empleados del Banco Provincia, con algunos cambios en la redacción del proyecto original elaborado por el Ejecutivo.

Pero el lunes, Mauricio Macri dio la orden de que los legisladores provinciales del Pro no aprobaran nada que modifique el cambio en el régimen jubilatorio promulgado durante el gobierno de María Eugenia Vidal. El ex presidente pidió que el PRO se diferencie del perfil acuerdista de la UCR, para que Javier Milei no cope la agenda de la derecha.

"Macri le pide a los diputados del PRO que no sean acuerdistas pero él no dice nada de que Miguel Ángel Pichetto ocupa un cargo de auditor en la AGN en representación de la oposición", dicen desde adentro del PRO bonaerense.

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Fuentes del partido amarillo confirmaron que “Néstor avisó que no va a ser más el interlocutor con el Gobierno. Se cansó de ser el que se sienta, acuerda una cosa y después lo cagan los propios”.

En el mismo sector aseguran que ellos vienen haciendo bien las cosas para avanzar con temas que son necesarios para la Provincia y los municipios, y desde la cúpula nacional del PRO se boicotean esos acuerdos.

Los intendentes del radicalismo esbozan las mismas críticas hacia la conducción nacional de Juntos por el Cambio.

Macri detona todos los acuerdos, pero nosotros somos los que tenemos que gobernar los distritos de la Provincia y para eso necesitamos recursos, que muchas veces llegan por leyes que se acuerdan y que le permiten al gobierno provincial tener más recursos que luego derivan a los municipios”, protestaron.

El enojo de Grindetti viene acumulándose desde hace tiempo. Si bien la disidencia por la ley de reforma previsional del Bapro es la gota que rebasó el vaso, la raíz principal del conflicto se arrastra desde diciembre y tiene como tronco la votación de la ley que permite la re reelección de los jefes comunales en el 2023.

Mientras los intendentes, tanto del oficialismo como de la oposición, brindaban a fin de año por haber conseguido la posibilidad de un mandato más, algunos legisladores del PRO que no responden a los alcaldes y, principalmente, María Eugenia Vidal, se encargaron de dejar expuestos a quienes acompañaron la modificación de la ley de limitación de mandatos.

Los intendentes fueron los que pusieron la cara, fueron los que consensuaron con el Gobierno el cambio en la ley que limita las reelecciones y en esa negociación consiguieron los cargos para la oposición; y resulta que ahora quienes les dijeron de todo por ese acuerdo se quieren adueñar de esos cargos”, afirmó un dirigente ligado a uno de o los jefes comunales opositores que no es del Conurbano.

El enojo en particular es con la imposición que Diego Santilli y Horacio Rodríguez Larreta realizan para que Bruno Screnci Silva, muy cercano al diputado nacional, ocupe una de las tres sillas que Juntos negoció tener en el Banco Provincia.

Las otras dos serían para el radical Carlos Fernández y para el ex diputado Santiago Nardelli, solicitado por el intendente de Bahía Blanca, Héctor Gay, y la senadora de ese distrito Nidia Moirano.

Desde oficinas en la Ciudad de Buenos Aires, Macri, Larreta, Santilli, Vidal y Ritondo quieren imponer condiciones a los que negocian en la Provincia; y para colmo los dejan que hagan acuerdos y después se los rompen. En esa dinámica, Néstor no puede seguir desgastándose en la búsqueda de consensos que después se rompen desde adentro del mismo espacio”, sentenció una fuente al muy al tanto de los roces producidos en las últimas horas.

Desde la Legislatura bonaerense varios sectores internos piden que se respete más el rol de la mesa provincial y sus decisiones sin necesitar siempre del beneplácito de la mesa nacional de Juntos por el Cambio.

El diputado provincial y presidente de la UCR bonaerense, Maximiliano Abad

De esta forma, sólo el radical Maximiliano Abad queda como articulador entre los legisladores de la oposición, las autoridades del Frente de Todos en la Legislatura y el Ejecutivo provincial.

Un dato curioso es que esta crisis consolida al radicalismo como un sector de Juntos sin mayores diferencias, mientras que el PRO aparece atomizado, con múltiples "jefes" y con varios candidatos peleando por ocupar lugares de poder.

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