El gobierno de Bolsonaro pedía coimas por las compra de vacunas AstraZeneca

El ministro de Salud de Brasil, Marcelo Queiroga

El ministerio de Salud tuvo que suspender la compra de vacunas luego que un empresario confirmara en el Congreso que le pidieron sobornos para adjudicarle la compra de dosis de AstraZeneca.

La denuncia contra Jair Bolsonaro por coimas en la compra de vacunas contra el coronavirus tomó cuerpo este martes cuando se confirmó que su administración pedía un dólar de soborno por dosis.

El empresario Luis Paulo Dominguetti, representante de Davati Medical Supply, reveló que en febrero de este año el director de Logística del Ministerio de Salud, Roberto Ferreira Dias, le pidió un dólar por dosis para activar un contrato de compra por 400 millones de dosis de AstraZeneca.

Quien quiera vender vacunas al Ministerio, lo tiene que hacer de esta manera“, le dijo el funcionario según el testimonio del empresario.

El director de Logística del Ministerio de Salud le explicó al empresario que era necesario pagar ese soborno para beneficiar a un grupo “dentro del Gobierno“. Dias ya fue despedido pero el caso aumento la presión sobre Bolsonaro, que enfrenta nuevos pedidos de juicio político.

El impactante testimonio revelado en una entrevista al diario Folha de San Pablo, se suma al escándalo que ya afecta la compra de vacunas Covaxin, la variante india de AstraZeneca.

Ante las nuevas revelaciones, el ministro de Salud de Brasil, Marcelo Queiroga, anunció que el contrato firmado para la compra de 20 millones de dosis de Covaxim quedará en suspenso hasta que se aclaren las denuncias que analiza la Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI).

En este caso previo otros los puntos sospechosos aparece una empresa fantasma con sede en Singapur como intermediaria para recibir parte de los pagos, pese a que no figura en el contrato.

La Procuraduría General de la República de Brasil (PGR) recibió una nueva solicitud para que abra una investigación contra el presidente Jair Bolsonaro por omisión de práctica o delito de malversación en la adquisición de vacunas contra el Covid-19.

El origen de este escándalo se remonta a la denuncia del diputado federal Luís Claudio Miranda que prestó testimonio de la semana pasada ante la CPI y confirmó que Bolsonaro fue alertado de la existencia de irregularidades que involucraban al Ministerio de Salud y el Laboratorio de Biotecnología de Bharat, con intermediación de una empresa brasileña. Y según su relato el Presidente no abrió ninguna investigación, pese a la contundencia de la denuncia.

Las acusaciones contra Bolsonaro son en efecto por haber hecho la vista gorda y esto alimentó los pedidos de impeachment por “crimen de responsabilidad“. La acusación empujada por los partidos de la oposición, expone a los aliados del presidente en el Congreso a ejercer una defensa en una situación bastante incómoda.

Otro testimonio clave ante la comisión fue el de Luis Ricardo Miranda, jefe de la división de importaciones del Ministerio de Salud, y hermano del parlamentario denunciante, que hasta hace poco era aliado de Bolsonaro.

La solicitud de juicio político del presidente brasileño se presentará en Brasilia el miércoles que viene. La cuestionada gestión de la crisis sanitaria y este caso de corrupción encendió una llama que tiene Bolsonaro en plena fase confrontación con la oposición y los movimientos sociales que se vienen manifestando en las calles de las principales ciudades del país.

Un dato curioso lo arrojó el ex candidato presidencial, Ciro Gomes, quien a través de sus redes sociales se preguntó:

“¿Cuál es la opinión de Lula sobre todos estos escándalos? Mire el lío en el que hemos caído: el principal líder de la oposición hasta ahora no ha dicho una palabra sobre esta absurda corrupción en el robo de vacunas”.

Lula encabeza las encuestas y desde que e lanzó como candidato nunca hizo mención a la necesidad de juicio político contra su principal adversario.

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